Ovación

Sangre, sudor y lágrimas

Los Pumas no pudieron con los Wallabies, cayeron en semifinales y ahora jugarán el viernes por la medalla de Bronce ante los Springboks.

Lunes 26 de Octubre de 2015

Los Pumas dejaron el corazón en la cancha, pero no pudieron dar el golpe ante Australia, que se impuso 29-15 en el mítico estadio de Twickenham y los dejó al margen de la definición del Mundial. Dos errores no forzados en los primeros diez minutos del partido, les permitieron a los Wallabies sacar una ventaja considerable en el comienzo, que Los Pumas estuvieron cerca de descontar en la segunda parte, pero chocaron con una defensa excepcional que mantuvo su ingoal invicto. La caída no le resta mérito a la gran campaña realizada a lo largo del torneo por el elenco conducido por Hourcade, que el próximo viernes en el Estadio Olímpico de Londres irá por la medalla de bronce cuando se enfrente a Sudáfrica.
  Los nervios se consumieron a Los Pumas en el primer cuarto de hora y dos errores en campo propio los pusieron contra las cuerdas, ya que les permitieron a los australianos vulnerar dos veces el ingoal. Apenas había pasado un minuto cuando Simmons interceptó un pase de Sánchez y se cortó hacia los postes. Y a los 9’, cuando el apertura tucumano había achicado la diferencia con un penal, un knock on de Santiago Cordero le dio un scrum a los Wallabies cerca de la línea de 22 y de esa formación nació el primer try de Ashley-Cooper, quien apoyó sobre la bandera derecha.
  Esas dos conquistas destruyeron mentalmente al conjunto albiceleste, que perdía casi siempre en la línea de contacto ante un equipo australiano que salió a jugar con fiereza y robó muchas pelotas en los rucks, con un notable trabajo de David Pocock.
  Tan sólo funcionaba el scrum y el pie de Sánchez, quien no desaprovechaba ocasiones para achicar ventajas. Pero inmediatamente, el árbitro inglés le sacó una tarjeta amarilla a Lavanini por un dudoso tackle peligroso.
  Con un jugador menos Argentina resistió, inclusive cuando perdió por lesión a Agustín Creevy (antes, al rosarino Imhoff, ver página 6). Pero a los 32’ Ashley-Cooper sobró por afuera y volvió a apoyar junto a la bandera, esta vez sobre el flanco izquierdo.
  Un nuevo penal de Sánchez achicó distancias y sobre el final del segmento, tras una buena acción de Cordero, Los Pumas estuvieron cerca de quebrar el ingoal australiano, pero al wing le faltó apoyo y el parcial cerró 19-9.
  Sin mucho orden, pero dejando el alma en cada pelota, Los Pumas se llevaron puestos a los australianos en gran parte del segundo tiempo. Pero les faltó claridad para resolver en terreno ajeno frente a una gran defensa que terminó ganando el duelo.
  Dos penales de Sánchez contra uno de Foley dejaron al representativo albiceleste a tiro de try convertido a los 14’ de ese segmento final. Y Los Pumas, a puro coraje y con algunos trabajos descollantes, como el de Isa, lograron situar el juego en terreno ajeno. Pero les faltó precisión y potencia para poder quebrar a una defensa liderada por una tercera línea implacable que hizo añicos sus ilusiones.
  En el cierre, cuando el físico de los argentinos ya no respondía, Mitchell escapó por el lado ciego y luego hizo una diagonal hacia el otro sector para finalmente habilitar a Ashley-Cooper, quien no tuvo más que tomar la pelota y tenderse en el ingoal para sellar el justo triunfo australiano.
  Los Pumas entregaron el corazón una vez más, pero esta vez les faltó claridad y tranquilidad para encarar un partido de esta naturaleza. Cometieron errores en el inicio que se pagaron caro, pero igual vendieron cara su derrota. Ahora es tiempo de pensar en Sudáfrica y en cerrar de la mejor manera un Mundial con un grupo muy joven que garantiza la continuidad de un proyecto que en el corto o en el mediano plazo seguirá dando muy buenos resultados.

"La verdad, dejamos todo. No podemos reprocharnos nada"

Sin medias tintas, Agustín Creevy expresó que Los Pumas murieron “en la suya, aunque esto todavía no termina. Estoy muy orgulloso y muy dolido, porque pensaba que este equipo podía ser campeón del mundo. Este año no se pudo, pero ya vendrán mejores”, auguró el capitán argentino, quien consideró que “Argentina hizo lo que tenía que hacer, pero ellos tienen el mejor breakdown del mundo y lo aprovecharon. Algunos errores marcaron la diferencia, cosas que en una semifinal del mundo se pagan caras. Así y todo, podemos decir que jugamos bien y atacamos hasta el final”, resaltó el hooker.
  Tomás Cubelli coincidió en que “los primeros veinte minutos condicionaron el resto”, y agregó que “los errores son parte del juego, así como los cambios forzados que hubo que hacer”. Dijo: "Nos mantuvimos vivos en el tanteador, pero ellos también lo hicieron en defensa. Creo que tuvimos chances de ganar este partido y llegar a la final. En definitiva, terminamos muertos, dejamos todo y no podemos reprocharnos nada”.
  Asimismo, Marcos Ayerza valoró sin ocultar su tristeza que Los Pumas hayan “sobrellevado la presión de una Copa del Mundo con un plantel tan joven. Hay que estar a este nivel, y todavía queda un largo camino de aprendizaje para Argentina",destacó.
  Finalmente, Marcelo Bosch destacó “el convencimiento, que hayamos disfrutado del juego y de estar juntos. Cada uno conoce bien su rol tanto dentro como fuera de la cancha. En líneas generales estamos haciendo un gran Mundial, y aunque hay cosas para corregir creo que seguimos en crecimiento. La final es un sueño que se nos escapa, pero viéndolo en perspectiva, hicimos un gran Mundial y podemos terminarlo todavía mejor”.

Las secuelas de una dura batalla

El duelo de semifinales entre Los Pumas y Wallabies dejó varios soldados heridos por el lado argentino. La batalla fue muy dura, al punto tal que Juan Imhoff, Juan Hernández y Agustín Creevy ya fueron descartados para el partido ante Sudáfrica por el tercer puesto. En el primer tiempo, Juan Imhoff abandonó el terreno a los 17’, por un golpe en su cabeza. En su lugar ingresó Lucas González Amorosino. La del rosarino fue una baja importante durante el partido por tratarse nada menos que del tryman del equipo.
  A los 30’ fue el capitán Agustín Creevy quien tuvo que salir, aunque su caso era algo previsible ya que arrastraba un edema en su muslo izquierdo que no le permitió entrenarse con normalidad durante la semana.
  Otra baja sensible fue la de Juan Martín Hernández, que en el primer tiempo sufrió un duro tackle en la zona costal que le produjo dolores. Juani aguantó lo que pudo dentro de la cancha, pero a los 4’ del complemento le dejó su lugar al rosarino Jerónimo de la Fuente.
  Nicolás Sánchez y Joaquín Tuculet, ambos con fuertes traumatismos en sus hombros, continuaron en cancha pese a las dolencias y de allí se desprende un dato que reflejó el tenor del encuentro: cuando todavía restaban 20 minutos por jugar, Los Pumas ya habían realizado todos los cambios.

“El orgullo que tengo es gigante”

Apesadumbrado por el revés, pero satisfecho por la entrega de sus jugadores. Así se lo notó a Daniel Hourcade tras los durísimos 80 minutos afrontados por Los Pumas ante Australia en la semifinal del Mundial. “Tengo un orgullo gigante por lo que hicieron los jugadores. Pelearon hasta el último segundo, tengo el corazón lleno. Pensábamos que podíamos derrotar a los australianos, pero terminamos perdiendo bien ante un gran equipo”, resaltó el tucumano.
  Yendo al análisis del partido, confió: “No pudimos concretar las oportunidades que tuvimos, ahí estuvo la diferencia. Si hubiéramos anotado en el cierre del primer tiempo o en el segundo, cuando estábamos cerca, tal vez el final de la historia hubiera sido otra”.

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