Lunes 28 de Abril de 2008
San Lorenzo golpeó de entrada con un tempranero gol de Juan Carlos Menseguez y después necesito poco para conservar un 1-0 indiscutible con el que despachó a Boca Juniors, que lo mantiene en la puja por el Clausura y lo aleja a su rival en el comienzo de una serie de partidos definitorios para uno y otro.
Al margen de la exígua diferencia, en el juego quedaron claramente expresadas las distancias posturas entre un equipo ordenado, decidido y solidario y otro anárquico, sin estructura ni respuestas individuales, sin fútbol ni alma.
Desde la primera acción del partido, se advirtió que San Lorenzo estaba más concentrado en el juego, porque Menseguez le ganó a Cáceres una pelota que el paraguayo parecía tener controlada y obligó a intervenir a Caranta.
En la jugada siguiente Aureliano Torres, desde la izquierda, colocó un pelotazo largo que tomó al fondo visitante totalmente desarmado. Menseguez llegó antes que la desesperada salida de Caranta y con toque suave puso el 1-0 que terminaría siendo el resultado definitivo.
En la maniobra se juntaron los dos hombres claves de San Lorenzo, porque Menseguez fue incontrolable por los dos flancos de ataque, mientras que Aureliano Torres, cada vez que encontró espacios para utilizar su zurda, le creó un problema a Boca.
Toda la primera etapa se jugó al ritmo de San Lorenzo. Por momentos asumiendo la iniciativa y en otros esperando para salir en contraataque. Pero siempre imponiendo autoridad en todos los sectores. El equipo xeneize, en tanto, estuvo disperso, dejó espacios y tuvo jugadores que nunca se metieron en el partido.
San Lorenzo, casi sin esforzarse, pudo haber aumentado a través de un cabezazo mal ejecutado por Bergessio sobre la media hora y con un remate de Aureliano Torres fuera del área que a duras penas desvió Caranta sobre el final.
El ingreso de Rodrigo Palacio por Palermo no le reportó ningún cambio al trámite, porque el bahiense, en su intento de ir por los costados, quedó siempre huérfano de socios y encerrado por dos y hasta tres rivales.
San Lorenzo, sin esforzarse, siguió controlando el juego sin ningún contratiempo y si no convirtió más goles fue porque nunca forzó las acciones, limitándose a sostener el control ante un rival perdido.
En medio de su naufragio Boca tuvo la chance más clara, a los 33, cuando Facundo Roncaglia cabeceó un córner ejecutado por Gracián, pero la pelota fue devuelta por el palo derecho de Orión.
El empate hubiese sido engañoso porque el clásico en el Nuevo Gasómetro tuvo un único dueño de punta a punta y ese fue San Lorenzo. l