Russo va por la revancha y por el olimpo en Arroyito
Como DT de Central solo disputó una final y la perdió contra Huracán en 2014. El sábado buscará ganar la primera en Santiago del Estero cuando se mida ante Platense por la corona de la Copa de la Liga.

Martes 12 de Diciembre de 2023

Es un hombre ligado a Central, pese a que no nació ni pasó como jugador por Arroyito. Pero como entrenador supo comulgar el mismo idioma y se amoldó a los usos y costumbres de una sociedad marcada a fuego por la pasión. Una porción del pueblo canalla idolatra a Miguel Russo y espera que se gradúe de campeón en la elite a la brevedad. También es cierto que hay una estadística que lo tiene contra las cuerdas. Hasta el momento jugó una sola final como técnico auriazul. Y la perdió aquel 26 de noviembre de 2014 frente a Huracán, por la Copa Argentina. Ese encuentro, disputado en San Juan, terminó 0 a 0 en los 90 minutos reglamentarios. Luego cayó por penales 5 a 4 estando arriba en la definición. La realidad marca que el destino le dará revancha. Será ante el calamar el próximo sábado desde las 21 en el estadio santiagueño Madre de Ciudades. Y es ahí donde el DT buscará quedar de una vez por todas en el olimpo de la historia centralista.

Para muchos es el partido más importante del entrenador Miguel Russo en el club. Ya demostró en varias etapas ser el piloto perfecto de tormentas en Arroyito. Como cabeza de grupo atravesó con éxito varias crisis futbolísticas y económicas a nivel institucional. Siempre de las ingenió para sacar al equipo adelante.

Ahora llevó por segunda vez a Central a una final. Impensada realmente para todos los auriazules cuando arrancó la temporada. No obstante, el entrenador terminó la etapa regular metiendo doblete: clasificando a los playoffs de la Copa de la Liga y entrando de lleno a la Copa Libertadores. Metió un pleno bárbaro.

Con casi siete décadas en el curtido lomo, la vida lo encuentra parado de otra manera. Con otra óptica. Se lo ve que ahora disfruta más cuando Central gana. Se para frente a las tribunas y observa a la comunidad canalla con marcada emoción. Además exterioriza lo que le dicta el corazón al referirse al hincha de manera natural. Eso hace que el discurso sea más genuino. Loable. También mantiene a full las cábalas que supo adoptar en la particular escuela de Estudiantes de La Plata.

Sin embargo, contra Platense se jugará mucho desde lo deportivo. No solo porque podría obtener su primera gran estrella con Central en la primera división (salió campeón de la B en 2013). También porque sería revertir a la segunda oportunidad aquel paso en falso en su única final como DT auriazul en la máxima categoría.

Un posible resultado negativo no impactará ni será un condicionamiento para bajar su consideración en la escala de valores que tiene la comunidad canalla sobre su imagen. Pero sería sufrir una nueva herida que será difícil de cicatrizar. Ya le pasó contra Huracán, que estaba en el ascenso y le arrebató la ilusión de la Copa Argentina.

La historia de ahora no es tan diferente. También es verdad que sería leonino que un solo partido defina si Russo pasa al olimpo o queda en las puertas de la gloria sin nada nuevamente. El club podría sumar una linda estrella a su escudo luego de cinco años (la anterior la consiguió con la Copa Argentina 2018 de la mano del Patón Bauza).

Miguel metió al club de Arroyito en una instancia decisiva. En un mata-mata con pronóstico reservado en la previa. Está a un pasito de dar la tan ansiada vuelta olímpica. El DT es el orfebre de esta obra deportiva que no luce ni brilla desde el juego, pero encandila a su masa desde la contundencia de los resultados.

El entrenador podría saborear las mieles del éxito luego de mucho tiempo. La historia marca que supo dar el presente en varias crisis a nivel institucional y deportiva. Lo zafó del descenso en una promoción contra Belgrano en 2009. Es verdad que cayó en la final de la Copa Argentina 2014. Pero antes decidió embarrarse las botas por Central cuando el equipo estaba en la B penando por volver a la A.

Russo aceptó el cargo y puso manos a la obra a la operación retorno que se cocinó a fuego lento con una pretemporada realizada en el predio que la AFA tiene en Ezeiza gracias a una gestión que él mismo hizo en su momento. Terminó logrando ese 2013 el ascenso a primera. Ahí reconquistó a los corazones canallas y enamoró a las nuevas generaciones.

El técnico de Central tiene otro plus que lo destaca: se muestra imbatible a la hora de los clásicos. Le ganó a Newell’s en el Gigante y en el Coloso en cada una de sus diversas etapas como referente del plantel. Ese handicap también lo hace diferente ante las miradas de los hinchas. Ni hablar que siempre prioriza a aquel profesional que surgió en Arroyito o pasó por el club. También suele ocuparse de los más jóvenes. Les quita presión y trabaja para brindarles las comodidades necesarias mientras se adaptan a la jungla de la primera división.

El próximo sábado podría graduarse con todos los honores cuando sea turno de medir fuerza ante Platense por la final de la Copa de la Liga. La mesa de examen será a las 21 en el estadio Único Madre de Ciudades, en Santiago del Estero. El DT va por todo. Por el bronce de verdad. Tiene la chance de estampar bajo su mandado una nueva estrella en el escudo canalla.

Su tropa será la encargada de desplegar con éxito la estrategia y táctica en cancha. No obstante, la presión reposa sobre sus espaldas. Eso libera a los jugadores a la hora de jugar. Incluso hasta los mismos protagonistas certifican que todo recae y es absorbido como esponja por el entrenador centralista.

Por eso, la jornada sabatina no será una más en la vida misma de Russo. Tendrá un condimento especial. Podrá torcer la estadística que tiene en la final realizada en 2014 y quedar inmortalizado en los corazones canallas como resplandecen día a día nombres de la talla de don Ángel Tulio Zof y el Patón Bauza, esencialmente.