Miércoles 20 de Diciembre de 2023
El celular de Miguel Russo parecía un sonajero. En la previa de la entrevista con Ovación, al DT de Central no paraban de llegarle mensajes y entrarle llamadas. “Ahora no puedo porque estoy con La Capital y ya mañana nos enfocamos de lleno en el partido”, le dijo al productor de una emisora de Buenos Aires que quería contar con la palabra el técnico campeón, a quien se lo notó tranquilo y medido, pero atravesando un estadio emocional de alto vuelo.
“Mi festejo era ver a los jugadores y a la gente en medio de una emoción incontenible”, tiró el entrenador en medio de una larguísima charla, después posar en la isla de juegos infantiles que hay en predio de Arroyo Seco, aunque poniendo algunas condiciones, que el título de la nota no fuera “Central es un parque de diversiones”.
De eso se trataba la charla con Russo, de explorar sus sensaciones, de ver qué cosas le movían más las fibras íntimas. Y los cuando los ojos más se le humedecieron fue cada vez que hizo referencia a ese agradecimiento de los hinchas, del que dijo “esta vez me superó”. También cuando habló de la contención de la familia y de la satisfacción que le genera sentirse referente de una camada de técnicos que “por su edad se quedan sin trabajo”.
¿Qué tanto te cuesta caminar la calle por estos días?
No cuesta, pero sí el reconocimiento de la gente de Central es muy alto, muy grande por la gran alegría que tienen, pero hay que tener paciencia y yo la tengo, para firmar un autógrafo, sacarme una foto. Todo forma parte de esto que se está viviendo.
¿Y cuándo creés que vas a poder volver al café de zona norte al que frecuentas?
No, eso lo sigo haciendo, ja. Creo que el hecho de salir campeón te pone en un lugar que es difícil de conseguir, que es permanente y de lo que la gente no se olvida.
¿Caíste ya?
No, porque me toca River el viernes. No tuve ni tiempo de hacer un análisis profundo porque es todo muy dinámico.
¿Pero del logro en sí, ya tomaste dimensión o lo vas a poder hacer con el correr de los días?
Con el tiempo sí, lo que pasa que uno tiene la necesidad de competir y ahora nos toca River. Te soy sincero, hoy estoy pensando más en eso.
Dijiste que había que pensar en River cuando Broun te dio el micrófono en el Madre de Ciudades y la gente se puso como loca.
Lo dije porque es la realidad, si renunciamos a eso renunciamos a todo. El hecho de salir campeón y competir siempre te eleva y acá no hay que bajar los rendimientos. Podés ganar o perder, pero siempre compitiendo.
Cuando terminó la final se desató la locura y vos te sentaste en el banco a tomar agua. ¿Necesitabas esos segundo de calma, por qué fue de esa manera?
Primero porque tenía mucho calor, ja. Después porque había gritado mucho, especialmente en los últimos minutos porque Platense se venía. Por eso me senté, tomé agua y respiré profundo. Era lo que necesitaba para arrancar y meterme dentro de los festejos. Igual, mi festejo era ver a los jugadores y a la gente en medio de una emoción incontenible.
¿Por qué tanto hincapié de parte tuya en la gente de Central?
En la gente y el grupo, porque la gente de Central necesitaba una cosa así y tenía la necesidad de sentirse de otra manera. Hacía 36 años que no ganaba un torneo local y si bien todos los títulos son importantes me parece que el de la Liga tiene un sabor especial. Pero también por el momento que se vive en el país. Ojalá mejoremos, pero a través del fútbol el hincha manifiesta la alegría que en otro lado no consigue.
¿Al menos por un tiempo, por más corto que sea, el hincha se olvidó de todos esos problemas que hoy vive?
Seguro. Pero además hicieron un esfuerzo muy grande para ir a Santiago del Estero y no todos los hinchas de Central se pueden tomar un avión y bajarse en el aeropuerto. Eso también tiene un valor muy grande, porque no hubiera sido lo mismo volverse derrotados.
¿Lo tomaste igual que todos los títulos que ganaste en un tu carrera?
Mirá, nunca se toma de igual manera un título que otro. Logré títulos importantes, pero son siempre diferentes, a veces por la misma necesidad del club, porque uno compite para ser el mejor y no por otra cosa. De esa forma se perdería el sentido de la competencia. Pero es algo que fuimos armando en un grupo muy bueno, en el que todos colaboran, hasta los dirigentes, que muchas veces en silencio hacen cosas importantísimas. Me podés decir “te faltó el Gigante”, pero el Gigante está en obras y eso no tiene precio, es buenísimo. Igual, para el club que uno quiere falta mucho todavía.
¿A título personal, no lo tomaste como una revancha de la final de Copa Argentina de 2014?
No, porque esto es competir y podés ganar, empatar o perder. Muchos no saben lo que pasó aquella vez, pero yo sí lo sé bien. Hubo cambio de comisión antes de jugar una final y no era lo ideal, por eso en ese momento decía que las elecciones debían ser a fin de año.
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Honestamente, desde afuera parece difícil creerte que no lo hayas tomado como una revancha.
Ganar quiero ganar siempre. Obvio que me dolió y todavía me duele porque hubiese sido un título más, pero tampoco le doy más dimensión de la necesaria.
¿Qué pensaste después del partido contra Gimnasia, que fue el punto más bajo del semestre?
Creo que fue un punto clave, porque llegamos con algunos problemas, pero fue un momento en el que tuve que hablar mucho con los jugadores, tanto con los de más experiencia como con los chicos. Por ejemplo, si Malcorra me dice “estoy para 45” es porque está para 45, Quintana lo mismo.
¿Y qué pasó en el clásico y después del mismo?
Siempre digo que el clásico es un partido aparte. Ustedes (por los periodistas) lo toman de una forma, pero nosotros lo hacemos de una manera distinta, por eso cuando jugamos un clásico no pensamos a futuro, sino en ganar ese partido.
Pero sin dudas fue un quiebre porque de ahí en más el equipo no perdió más.
En partidos como esos la mentalidad de todos cambia, incluso la de la gente. Después de un clásico que ganás pasan todo ese tipo de cosas. Después está en nuestra cabeza sacarle provecho.
En el año la gente cantó muchas veces “es el equipo de Miguel”. ¿Este equipo tuvo el sello de Russo?
Si hablamos de formación sí, porque arrancamos a cinco puntos del descenso, con mucha gente nueva, y nos fuimos consolidando en muchas cosas. Creo que la localía fue importantísima.
Así como no pareció casualidad lo que pasó después del clásico, tampoco lo pareció lo que consiguió el equipo en condición de local.
No, pero en un momento muchos no estaban conformes. Central es muy lindo porque todo el mundo siempre te pide un poco más, por eso siempre decía lo mismo: volvamos al partido con Argentinos Juniors, que es el que me marca la realidad, y después sí vamos para adelante. Ese fue el punto de partida de un proceso en el que ganamos un partido que tal vez no merecimos y uno lo sabe, pero siempre me fijo en cómo arrancamos y cómo terminamos. Este equipo se levantó siempre, por eso llegó al final y logró lo que logró, porque supo admitir sus propios errores, partiendo de mí, y un convencimiento general de que no podíamos volver a cometerlos.
¿En qué momento del torneo pensaste “podemos lograrlo”?
El día que volvíamos de jugar contra Arsenal. A las 11 de la noche estábamos terceros en la tabla anual y ya entrábamos directo a la Copa Libertadores.
¿Y por qué creíste que podían ir por el título?
Porque fue un aliciente importante terminar el torneo y ya estar clasificado a la fase de grupo de la Libertadores, algo que no es fácil. Y Central lo había hecho. Me pasó acá cerquita de Arroyo Seco y recuerdo que no dormí en toda la noche pensando en qué cosas teníamos a favor y en contra de jugar con Racing. Ahí tuve una satisfacción muy grande, pero fue donde sentí el quiebre de que podíamos ir por algo más.
En varias entrevistas dijiste que muchos, entre ellos los periodistas, no habían valorado la clasificación a la Libertadores y que recién en marzo le iban a dar la trascendencia que se merece. ¿Vos sentías que el equipo ya había dado un salto de calidad importante?
Seguro. Hablá en el fútbol argentino y preguntá lo que significa participar en la Libertadores sin nada antes; hablá en Conmebol de todo eso. Es algo que muchos no le dan dimensión porque la vamos a jugar en marzo o abril del año que viene, pero en mi cabeza, mientras llegábamos a Arroyo Seco, me puse a pensar que habíamos logrado un objetivo muy alto y que por eso podíamos lograr algo más. Sabíamos que primero era Racing y que después podía ser River, pero dijimos “vamos”.
¿Por qué Central fue campeón?
Por méritos propios. Porque nos acomodamos y aún recibiendo críticas siempre nos superamos. Hubo rendimientos y crecimientos importantes a medida que fue pasando el torneo y fue algo bueno; porque jugamos de distintas formas y nos acomodamos siempre.
Esas críticas a las que hacés referencia, ¿te llegaron a molestar alguna vez o nunca te detenés en eso?
Nunca me detengo en eso. La apreciación de un partido es algo muy personal, podés acertar o te podés equivocar en el concepto y seguramente será diferente a nuestro pensamiento porque tenemos otra visión, pero respeto a todo el mundo. La mía no es la única verdad y la de un periodista tampoco. Nosotros sabemos un montón de cosas que ocurren adentro y no las decimos y que el periodista no las sabe, por eso su análisis está más enfocado en los 90 minutos.
En Chile dijiste que había que mejorar lo del año pasado y que con 10 puntos más podían pelear por el ingreso a la Sudamericana. Esto que pasó, superó ampliamente las expectativas.
Yo nunca puedo en enero decir que voy a ser campeón porque hay que atravesar un proceso, sí la competencia te obliga. Arrancamos pensando en la Sudamericana, pero después se fueron dando otras cosas, entre ellas la localía, que no hicieron más fuertes.
¿Central fue un equipo regular?
Tuvimos momentos que no fueron acorde a lo que podíamos dar, pero la virtud de este equipo es que se fue superando.
Te preguntaba porque hubo una sola fecha en todo el año, después de la derrota con Gimnasia, en la que estuvieron fuera de la zona de copas.
Tal cual, y además este equipo no perdió dos partidos seguidos, lo que es un mérito. Cada vez que cayó en un pozo se levantó y no todos los equipos lo pudieron hacer. Eso habla de la capacidad de mi gente y de los jugadores, algo que le doy un valor enorme. Te podés caer, pero levantarte enseguida tiene un valor muy alto. Lo mismo que aprender del error.
A Chile en la pretemporada fuiste a preparar un equipo, pero sobre todo a armar un grupo. Hoy debés estar satisfecho con eso.
El grupo es lo primero que tenés que armar. Igual tenemos que seguir mejorando y buscando cosas porque Central es así, te exige permanentemente y está bueno que así sea.
Te decía lo de grupo porque con cada jugador con el que se habla lo primero que hace es destacar al grupo, por encima de cuestiones futbolísticas.
Siempre tuvimos una convivencia muy sana, con el apoyo de uno al otro, pese a la brecha entre los más grandes y los chicos. En eso estoy muy conforme porque no es algo fácil de lograr y acá todos colaboraron. Retamos al que tuvimos que retar y de eso se trata la convivencia.
¿Cómo fue arrancar el año peleando por la permanencia?
Fue el primer objetivo, pero a medida que fueron pasando las fechas nos fuimos acomodando. Errores cometimos muchos, pero hay un montón de números que te indican un crecimiento.
Se te termina el contra a fin de año, pero nadie habla de la renovación, ¿será porque todos dan por hecho que vas a seguir?
Qué se yo, ni hablo de ese tema.
Todos hablan de la renovación de Campaz, de Mallo, de Malcorra, pero nadie de la de Russo.
Ja, ni yo hablo de eso.
Cuando Belloso te convocó para trabajar, ¿hubo alguien de tu entorno que te haya dicho que no te metieras en este lío o que asumieras en otra función?
En ese momento tuve ofertas que rechacé porque veníamos hablando con Gonzalo sobre lo que quería para el club y cuando llegó el momento le dije que sí. Siempre desde el rol de un conocedor del club, pero después se llegó a la decisión de que yo fuera el entrenador.
Hacés referencia a la dirigencia, sobre todo a Belloso, sobre el apoyo que recibiste. ¿Dónde se ve el verdadero aporte de la comisión directiva?
En el ser claros en los conceptos, ordenar el club, financieramente entender que Central es un club de fútbol y todo eso te lleva a mejorar. Mirá, estamos acá en Arroyo Seco y veo máquinas trabajando, a vos te molesta el ruido por la entrevista, pero yo estoy feliz con que estén trabajando y hagan ruido, me pone feliz. Tenemos que seguir mejorando, pero sabemos que el fútbol de Central es Ciudad Deportiva y Arroyo Seco. En Baigorria ya hay una cancha de sintético. Son un montón de cosas que están más allá del momento en el que pita el árbitro.
Un 17 de diciembre de hace algunos años, en una conferencia en Colombia que todos recuerdan, dijiste “esto se cura con amor”. ¿En aquel momento pensaste que ibas a volver a Boca y ser campeón, que ibas a volver a Central y ser campeón?
Alguien puede decir que tuvo un antes y un después de una enfermedad, yo no. A mí el fútbol me llevó a hacer un montón de cosas y siempre hice lo que sentí. Nunca dejé de hacer lo que yo quería, que es la virtud más grande que tengo. Hacer lo que uno quiere es una bendición.
Pero eso por lo que pasaste en algún punto debe haber cambiado tu forma de ver las cosas.
La enfermedad que tuve, que es una lucha permanente porque tengo que estar atento a todo, me hace darle a la vida el sentido que tiene. Yo me ocupé mucho más del fútbol que de mi enfermedad, pero porque nací con una pelota bajo el brazo. Esta año acá en Central no me olvidé, pero dejé bastante de lado lo mío porque no había otra forma de encarar este proceso.
El título sería entonces “el fútbol fue un gran remedio”.
Ja, ja, sí, pero lo fue toda mi vida, no por eso nada más. Mi papá murió antes que yo cumpliera los 5 años y no es lo mismo crecer con un padre que sin él. La pelota me llevó y el día que sienta que no me lleva más dejaré todo como está y me dedicaré a otra cosa. La alegría de mi familia es grandísima, el otro día mi nieto me abrazaba y no me soltaba, y eso que es la cuarta vez da una vuelta olímpica conmigo. Son cosas que por ahí no viví con mis hijos, pero lo hago con mis nietos.
¿Un llamado o un mensaje que te haya sorprendido después del partido?
Hay mensajes que todavía no pude responder, fueron muchos, pero hubo uno de Coco Basile que fue impresionante porque ellos ven reflejado en mí un montón de cosas de las que la vida te aparta por la edad y un día me va a pasar a mí también. Y como ellos me ven vigente es como que me tienen como espejo o como una cara visible de un montón de técnicos que son capaces, pero que quedan de lado y sin trabajo.
¿En eso sentís que ganaste un partido especial, en medio de un proceso de irrupción de técnicos jóvenes?
Cuando llegué algunos no decían que estaba grande, decían que estaba viejo, ja. El otro día estaba viendo un partido de Inglaterra y el técnico tenía 76 años y por ahí piensan de otra forma. Es bueno que haya técnicos jóvenes, pero es bueno saber escuchar. Yo pasé toda mi vida escuchando a los mayores. Sentarme con el Pato Pastoriza y hablar durante cuatro o cinco horas era increíble. Son cosas que hoy las recuerdo y que tienen que ver con mi formación.
Puede haber técnicos jóvenes, grandes o viejos, pero el fútbol, más allá de los avances, es uno solo.
El fútbol cambió mucho y es bueno que pase eso, pero siempre lo importante va a ser encontrar un equilibrio.
¿Qué implicaría ganarle a River?
Mucho, porque le daría un montón de cosas más al club. En el plano personal sería un logro más porque es una final. Por eso hablamos mucho de no relajarnos y los muchachos lo entienden así.
El año que viene el hincha te va a pedir ganar la Libertadores.
Seguro. La Libertadores es diferente a todo, por eso tendremos que hablar mucho, pero esa será otra etapa. Para mí ahora es River.
Pero pensando a futuro, ¿no sería más fácil la Libertadores con jugadores como Di María y Marco Ruben?
Todo ayuda, pero en esto tenemos distintas etapas. Hay un montón de cosas que nos van a llevar de la mano, pero la idea es fortalecernos siempre. Te digo lo que le dije a muchos, hoy es River, porque sé que si nos va bien nos va a elevar.
¿Cuándo creés que se le va a pasar al hincha de Central la locura que está viviendo?
Ojalá no se le termine nunca, pero para eso hay que trabajar mucho. Tuvimos algo que estaba fuera del contexto de todos, menos del nuestro.
Tenés una frase de cabecera: “Esto es Central”. ¿Qué es Central hoy?
Esto es Central significa que lográs un título y creés que todo lo que va a pasar en el club, pasa. Esta vez la relación del hincha conmigo me superó, pero siempre responde así. La gente tomó esto de una forma que es muy difícil de explicar.
¿El calor de Santiago del Estero no te molestó para nada?
Salí campeón, bendita sea Santiago del Estero. Que haga 80 grados, ja, ja. Va a estar todo bien.