Domingo 14 de Enero de 2024
(Montevideo, enviado especial).- Las declaraciones de Miguel Ángel Russo sobre la situación de Jaminton Campaz tuvieron un impacto, al menos desde lo mediático, sumamente importante, pero el DT actuó en consonancia con lo que siente por estos días. Que el colombiano no esté junto al plantel en la pretemporada en Montevideo es motivo de fastidio de parte del entrenador, quien de un día para el otro cambió su discurso. Por lo pronto, al día siguiente de esas declaraciones, al DT se lo vio de muy buen semblante como si nada hubiera pasado.
“Ni idea cuándo se suma Campaz. No hablo del tema, es cosa de los dirigentes. Si viene, bien, y si no viene será otro tipo de problema. No se puede estar esperando, tengo que dedicarme a los que están acá. No quiero ni hablar del tema”, fueron las palabras de Russo minutos después del encuentro ante Liverpool del sábado por la noche aquí en Uruguay.
Lo llamativo es que Russo un día antes, en varias entrevistas que dio, había mostrado un tono mucho más conciliador y claramente optimista, cuando declaró que “la continuidad de Campaz no corre peligro”. Pero sin dudas hubo un quiebre en sus sensaciones.
Se sabe que Russo es un técnico que frente a cualquier situación por más compleja que sea, lo primero que hace es transmitir tranquilidad, pero este no fue el caso. Quedó claro que lo que intentó fue enviarle un mensaje claro a Campaz, a quien considera importantísimo en el plantel, pero al que no parece decidido a entregarle más licencias de las que ya tuvo. El DT entiende que hay una muestra de respeto que tiene que dar hacia adentro del grupo y por eso salió a marcarle la cancha al colombiano, quien en la tarde de este domingo hizo un posteo en Instagram, visitando la iglesia Carmen de Apicalá, en su tierra natal.
A la distancia, cualquiera pudo pensar que Russo tendría un domingo de perros aquí en Montevideo, pero fue todo lo contrario. Con esas declaraciones el DT lució liberado y al día siguiente mostró el semblante que lo caracteriza. Cuando bajó del micro, tras la sesión del plantel en el gimnasio, lo hizo sonriente y de muy buen ánimo, como si nunca hubiese hecho las declaraciones que hizo, y que tanto revuelo causaron.
Campaz sigue en Colombia y todavía no se unió a la pretemporada. Y mientras se pone cada vez más en duda su continuidad en Arroyito, Russo hace la suya: espera y tolera hasta donde considera necesario, hasta que golpea la mesa. Después, la vuelta a la tranquilidad.