Ovación

Rugby en la tierra del sol naciente

El viernes arranca el Mundial, cita que por primera vez se juega en el continente asiático.

Martes 17 de Septiembre de 2019

En tres días el universo rugby entrará en éxtasis: arranca el Mundial de Japón con la particularidad de que será la primera vez que la cita ecuménica se disputará en Asia. En esta novena edición, Nueva Zelanda es el campeón defensor y buscará levantar la copa William Webb Ellis por tercera vez consecutiva y cuarta en su historia (1987, 2011 y 2015). No obstante hay otros equipos que buscarán levantarla nuevamente, como Sudáfrica (campeón en 1995 y 2007), Australia (campeón en 1991 y 1999) o Inglaterra (campeón en 2003); o bien hacerlo por primera vez como Francia, Gales, Irlanda y Argentina.

Del Mundial participarán 20 países divididos en 4 grupos de 5 participantes. Argentina integra el grupo C, junto a Francia, Inglaterra, Tonga y Estados Unidos. Se jugará con el sistema todos contra todos, los dos primeros equipos de cada zona avanzan a cuartos de final y el tercero como premio consuelo gana la clasificación al Mundial 2023 que se jugará en Francia.

Un poco de historia

El fútbol puso en marcha su primer Mundial en 1930 y el rugby en 1987, convirtiéndose de esa manera en el último de los deportes "grandes" por equipos en llegar a tener un certamen ecuménico. Demoró 164 años desde su creación hasta lanzar una competencia de este tipo y fueron tantos los resquemores que tuvo el torneo desde su propia génesis que nadie quiso hacerse cargo de la "criatura".

Esta razón se debe a que el rugby siempre se las ingenió para resistir la idea de sostener una copa de estas características. En 1958 fue debatido un proyecto pero la por entonces International Rugby Board (IRB hoy World Rugby) se movió rápidamente para prevenir la posibilidad redactando una resolución prohibiendo a cualquier nación organizar una competición mundial.

A la vanguardia de la oposición estaban las uniones europeas. Como habían organizado el torneo de las Cinco Naciones veían escasas razones por las cuales deberían participar en otros torneos, actitud ésta que irritó a Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica de una manera más que comprensible.

En ese entonces, también estaba danzando el tema del profesionalismo. Las uniones europeas sospechaban que una vez que una Copa del Mundo se introdujera el resultado inevitable sería, tarde o temprano, el profesionalismo. Su percepción fue notable.

Pero a comienzos de los años 80 las demandas de Nueva Zelanda y Australia para organizar una competencia mundial comenzaron a hacerse sentir con más insistencia, cada vez más fuerte. La idea, que surgió más por necesidad que por convicción, parecía no detener su marcha. En 1982 un empresario australiano llamado David Lord tenía firmado precontratos con 212 jugadores top de todo el mundo para armar un circuito profesional, por lo que el éxodo parecía inevitable. Entonces, para frenarlo no quedó otra escapatoria que proponer la organización de un Mundial.

La IRB aceptó entonces la propuesta de australianos y neocelandeses de organizar por primera vez un Mundial en 1987, certamen para el cual invitaron a otros 14 países, entre ellos la Argentina. Sudáfrica, en tanto, fue excluida por su política separatista del apartheid. En dicho certamen estaría en juego la copa que lleva el nombre William Webb Ellis en homenaje al hombre que dio origen a este deporte.

La elección de jugarse en 1987 no fue casualidad, atendiendo que en 1986 y en 1990 había mundiales de fútbol; en 1988 los Juegos Olímpicos de Seúl y en 1989 la gira de los British Lions por Australia.

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