Sábado 05 de Enero de 2019

Los jugadores inscriben sus nombres en el afecto de los hinchas cuando representan el sentimiento colectivo de un club. Cuando por juego y actitud los identifica. Hay una simbiosis entre futbolista y público cuando lo edificado en cancha redunda en beneficios y alegrías deportivas. Independientemente del dinero contractual, aspecto que la masa de simpatizantes no mensura. Es que la gratitud por retornar y jugar siempre es superior a cualquier otra valoración, ya sea económica o de productividad. Y es en este contexto donde se inscribe el presente de Marco Ruben en Central. Porque pese a que hace ya un tiempo el rendimiento del delantero dista mucho de sus reales posibilidades, nunca dejó de ser para su gente el referente de siempre.

Cambiar de aire

No obstante el delantero y los directivos del club hace un tiempo comprendieron que lo más conveniente para ambas partes sería un distanciamiento temporal. Claro que la salida del otrora goleador debería redundar en algún beneficio económico para Central, ya que la inversión para repatriar a Ruben y retenerlo durante todo este tiempo fue millonaria.

Marco Ruben fue de mayor a menor durante este segundo ciclo en cuanto a funcionamiento. Durante las dos temporadas bajo la conducción del Chacho Coudet se vio lo mejor del delantero, ocasión en la que el equipo tenía generación y juego asociado desde los pies de Franco Cervi y Giovanni Lo Celso. Pero después, por cuestiones personales y deportivas, el referente canalla fue perdiendo continuidad, regularidad y contundencia. Si hasta su semblante cambió. Pese a que el respeto y el afecto de su gente nunca claudicó.

Marco Ruben busca nuevos horizontes y está bien que así sea. Es benefecioso para Central y también para él. Así lo entienden los directivos canallas, el entrenador Edgardo Bauza y también el propio jugador.

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