Lunes 25 de Marzo de 2019
¿Qué deportista o selección no sueña con ser anfitrión y subirse al podio delante de los suyos? ¿Quién no se atreve a imaginarse compitiendo en su propia casa al más alto nivel? Cuando eso sucede, parece que se allana el camino, que todo se simplifica. Aunque no siempre sea garantía de éxito. No son pocas las veces en que ser local también puede transformarse en presión. Por fortuna no fue eso lo que les sucedió a los deportistas rosarinos que participaron de los recientes Juegos Suramericanos de Playa. De los 12 que integraron la delegación nacional (con 119 atletas), 10 de ellos fueron medallistas. El único que se pudo dar el gusto mayor, consiguiendo la de oro, fue Roy Lura en rugby. Fueron 14 preseas con toque rosarino (total argentino, 49).
Los que no experimentaron la sensación del podio fueron Ignacio Pacheco (remo) y Soledad Oneto (beach tennis). El primero, porque no participó ya que a último momento lo afectó indirectamente un tema reglamentario, mientras que Soledad es realmente muy nueva en su deporte, lo práctica hace un año y medio y quizás la experiencia hizo su parte. Quedó out en primera ronda de singles.
Los demás brillaron. Pero no sólo por las medallas que se colgaron sino porque se impregnaron de ese plus que da la localía. Tomaron la parte buena y la capitalizaron.