Ovación

Rosario mundialista

El anteproyecto de la Copa del Mundo 2030 que postulan Argentina, Paraguay y Uruguay prevé ocho subsedes distribuidas en el país y ya hay gestiones, aún informales, para que la ciudad sea una de ellas. Se debería construir un estadio con 40 mil asientos

Miércoles 28 de Marzo de 2018

Argentina se postuló a organizar el Mundial 2030 de fútbol junto a Uruguay y Paraguay y Rosario asoma como probable subsede, según pudo averiguar Ovación.
El lunes el presidente de la AFA, Claudio Tapia, y funcionarios del gobierno nacional confirmaron en un acto en Madrid que ya habían logrado el respaldo de la Federación Española de Fútbol a la candidatura tripartita y fue allí donde se dejó entrever que el anteproyecto estipula 12 subsedes: dos en Uruguay y en Paraguay y ocho en Argentina, una de las cuales podría ser Rosario.
Según cuentan desde el ámbito organizativo: "Córdoba, Mendoza, San Juan, Jujuy y obviamente la ciudad de Buenos Aires ya han dado señales políticas claras de interés para ser subsedes de este Mundial que será diferente en materia de costos y beneficios, justamente porque son tres países que son futboleros y sacarán provecho de la infraestructura deportiva".
La modalidad de realización compartida, que tiene como único antecedente en 2002 la Copa del Mundo de Corea del Sur y Japón, ahora sí encuentra mayores fundamentos de cara a la implementación de competencias ecuménicas con más participantes y con una duración más prolongada.
En virtud de esta iniciativa acordada e impulsada meses atrás en Buenos Aires por los respectivos presidentes de los países con Gianni Infantino, el titular de la Fifa, el Mundial 2030 empezó a formatearse con una chance para Rosario. Uno de los que tomó la iniciativa para interesar a las autoridades de Santa Fe, y así posicionar rápidamente a Rosario como posible subsede, fue el director general de Desarrollo de la Conmebol, Gonzalo Belloso, quien minutos antes de ingresar al cónclave donde los jefes de Estado le comunicarían la idea a Infantino se contactó con el gobernador Miguel Lifschitz para informarle lo que se iba a decidir y para que evalúe la posibilidad de que Rosario sea una de las ocho subsedes, con la construcción de un estadio multipropósito para 40 mil personas, idea que fue rápidamente incorporada por el mandatario provincial, pero sobre la cual aún no se pronunció públicamente.
Voces encontradas
La organización de un mundial de fútbol dispara en forma inmediata voces a favor y en contra, más aún cuando se trata de países con problemas estructurales por resolver.
Las objeciones se sustentan en las prioridades sociales a la hora de invertir, más aún cuando argumentan desde una posición que repasa los costos y pérdidas económicas que significaron los dos últimos mundiales para los países organizadores.
Claro que aquellos que quieren ser anfitriones de un mundial se sostendrán refutando que el despilfarro y los horrores estratégicos de Brasil 2014 y Sudáfrica 2010 dejaron al descubierto una matriz de corrupción tan escandalosa que significó el derrumbe de una organización conocida como el caso Fifagate.
Pero paradójicamente los cuestionamientos financieros más críticos apuntaron a los costos y funcionalidad de los estadios, los que en Sudáfrica fueron tras el Mundial un verdadero problema, obras faraónicas destinadas a un deporte que en ese país no es popular y que no fueron hechos para poder darle otro destino válido tras la competencia.
Brasil 2014
Miguel Boggiano describía en 2014 a través de Carta Financiera, que "prácticamente nadie puede criticar inversiones en infraestructura que efectivamente quedan para el país. Pero, ¿cómo es el detalle del gasto para la construcción de los estadios? ¿Cuánto cuesta mantenerlos? ¿Tienen sentido económico? Justamente el tema estadios fue el que desató fuertes críticas aquí en Brasil, porque su costo terminó siendo sospechosamente muy alto y porque 4 de los 12 estadios mundialistas no tuvieron viabilidad económica". Y amplía: "El estadio Garrincha de Brasilia es el ejemplo emblemático de sinsentido económico. Ningún club de Brasilia juega en las dos principales divisiones de la liga nacional brasileña. Por ende se tiene una asistencia promedio de menos de mil aficionados (el estadio construido tiene capacidad para 70 mil). Y tampoco podemos pensar que los Rolling Stones visitarán de forma regular esta ciudad en medio de la nada para llenar el Nacional. Brasilia bien podría haber derribado el estadio luego del último juego de la Copa del Mundo y ahorrarse los gastos de mantenimiento. Lo mismo podrían hacer las sedes como Manaos, Cuiaba y Natal".
A manera de ejemplo, vale destacar que el Mané Garrincha en todo 2017 no albergó un solo juego relevante y debió recurrir a casamientos, carreras de obstáculos, fiestas privadas y grabaciones de videos de folclore para cubrir parte de sus costos. Incluso algunas de sus oficinas interiores fueron reconvertidas en despachos de la administración municipal. Todo un retrato de una ciudad sin ninguna tradición futbolera y apartada de la ruta de los eventos culturales masivos. Un estadio ocioso y con un costo de mantenimiento realmente infernal.
Ahora bien vale aludir a la comparación entre los mundiales de Brasil 2014 y Alemania 2006 para reflejar los contrastes entre dos países futboleros con diferentes organizaciones, ya que mientras la corrupción elevó los precios a niveles inadmisibles en el vecino país, los alemanes desarrollaron su organización en un contexto de valores sensatos.
Al respecto Boggiano da un claro dato: en promedio, cada asiento de los 12 estadios brasileños costó 5.800 dólares, mientras que en Alemania fue de 3.400 dólares.
Entonces el problema no es el Mundial, sino cómo se organiza. Y en esta frase reside la fundamentación de aquellos que quieren que sus países sean sedes. Y también refieren a datos estadísticos, porque así como en Sudáfrica también el balance comercial fue negativo porque aspiraba a más dinero y más turistas, lo que hoy se destaca es que se mejoró y mucho en las grandes ciudades de ese país el transporte público, porque gracias al Mundial se ejecutaron las obras de infraestructura que había sido una promesa de Mandela desde los años 90. Hoy ese servicio continúa funcionando y creciendo para mejorar los desplazamientos de los sudafricanos.
Consenso local
En cuanto a la conveniencia o no de que Rosario sea subsede del Mundial 2030, el subsecretario de Deportes de la ciudad, Adrián Ghiglione, señaló: "Sé que es una posibilidad y bienvenida sea, porque esta modalidad de que los costos se repartirán entre tres países, porque toda la infraestructura que quede será capitalizada por una ciudad que respira deporte y porque los costos de mantenimiento también pueden ser absorbidos porque Rosario es un referente en organizar eventos".
"Pensemos que ese eventual estadio a construir con fácil accesibilidad y techo podrá ser la solución integral a muchos eventos que en la actualidad no tienen su espacio por los requerimientos internacionales. En la actualidad existen modernas plataformas de piso para convertir una cancha de fútbol en campos para otras disciplinas. Y no sólo en materia deportiva sino también en cuanto a recitales u otros espectáculos artísticos. En cuanto a lo deportivo se me ocurre Copa Davis, juegos internacionales de rugby o veladas de boxeo".
Falta mucho, pero los mundiales se gestan con bastante tiempo de antelación. Y en el horizonte del Mundial 2030, asoma Rosario.


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