Ovación

Rosario, por la permanencia

El equipo del Ñandú cayó ante Tucumán y el triunfo de Salta sobre Córdoba lo terminó de condenar a jugar el repechaje

Domingo 03 de Diciembre de 2017

El seleccionado de Rosario cayó ayer ante Tucumán por un ajustado 23-17 y sumó su cuarta derrota consecutiva en el Campeonato Argentino. Y si la derrota ya había tornado triste y gris a la tarde, el tono se fue oscureciendo aún más cuando se supo que Salta le había ganado a Córdoba por 35-31, ya que con ese resultado el equipo del Ñandú se ubicó en el último lugar de la tabla de posiciones del Argentino y por ende deberá jugar el repechaje (el próximo 16 de diciembre, en Mar del Plata, ante el seleccionado local) y ganar para mantenerse en la categoría. Alguna vez tenía que pasar. Pegó en el palo varias veces pero en esta no zafó. Esta vez la suerte no estuvo de su lado.

A lo largo de los ochenta minutos rosarinos y tucumanos brindaron un partido parejo, duro en el contacto, sin respiros ni consesiones. Ninguno se guardó nada y si el triunfo se lo llevó la Naranja fue porque en el balance general cometió menos errores que su rival.

El seleccionado de Rosario arrancó mejor, más suelto a la hora de jugar, como si la obligación de ganar le pesara más a Tucumán, más allá de que ambos se jugaban cosas importantes aunque diametralmente opuestas. Y aprovechando ese buen momento llegó al try. Proto recibió una amarilla por un tackle "ascensor" a Pedro Imhoff. El penal derivó en un line y este en un maul que terminó con Exequiel Céspedes apoyando en el ingoal.

Ese try despertó a la visita, que con un hombre menos emparejó la balanza con un try penal en un scrum. El mal uso del pie y la mala toma de decisiones también empezaron a influir. Rosario tuvo un penal desde una posición factible pero optó por un line, pero la patada no fue buena y Rosario regaló la posesión. Minutos después, el que tuvo el penal fue Tucumán, Albornoz eligió palos y la visita se fue en ventaja al descanso.

El complemento siguió siendo muy equilibrado, aunque los nervios también jugaron y por momentos se vio un partido más emotivo que bien jugado.

En un contexto de una lucha pareja y sin cuartel, Albornoz marcó un nuevo penal pero Rosario respondió inmediatamente moviendo la pelota y desbordando por las puntas. Con el try de Rodrigo Santiago, Rosario volvió a pasar al frente y se ilusionaba.

Obligado, Tucumán salió a quemar las naves. Y en una de las tantas arremetidas Albornoz usó la cabeza y metió un kick milimétrico para la entrada de Resino que, libre de marcas, llegó sin problemas al try.

Fue el quiebre del partido, ya que después, un intercambio de penales no modificó en nada el resultado final como si la historia ya hubiera estado escrita.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario