Ovación

Rosario estuvo lejos

De los 12 equipos argentinos que tuvieron competencias internacionales, entre Libertadores y Sudamericana, Newell's y Central fueron los únicos que no lograron avanzar de fase.

Jueves 31 de Mayo de 2018

De haber peleado el campeonato o logrado la clasificación a alguna copa internacional del próximo año distinta sería la historia. Pero nada de eso sucedió para los clubes rosarinos. Newell's y Central tienen mucho de qué lamentarse. Quedaron lejos en la Superliga. Demasiado. Pero, como suele decirse y generalmente sucede, una imagen vale más que mil palabras. En este caso un hecho. Doce equipos del fútbol argentino participaron en este último semestre en copas internacionales. Todos lograron avanzar a la siguiente fase. Salvo dos. ¿Quiénes? Sí, los rosarinos. No hay otra forma de entender el pésimo año de leprosos y canallas. Así de simple, lineal y sencillo, es el análisis.

Con estos datos hay forma, del lado de ambos clubes, de analizarlo suavemente, de tomarlo como de una manera liviana o normal (lo peor que podría hacerse) o bien entrarle de llenó a una profunda autocrítica, que pareciera ser lo más adecuado. Es cierto que las realidades no fueron las mismas, que Central cargaba sobre sus hombros con un mayor presupuesto y quizá por eso el golpe parezca más duro, pero el resultado corre para los dos por igual.

Aquellas ilusiones que se tejieron del lado de Newell's a mediados de 2017 tras la gran campaña que había realizado el equipo de Diego Osella fueron las mismas que se generaron en diciembre pasado del lado de Arroyito cuando Independiente se consagraba campeón de la Sudamericana de ese año abriendo un cupo más para un equipo argentino. Pero esas ilusiones duraron la nada misma. Atlético Paranaense y San Pablo se encargaron de ponerles un rápido freno.

En el final de la historia quedaron sabores diferentes por la forma en la que escribieron los capítulos de ida y vuelta en cada una de las llaves. Para Newell's fue casi una epopeya haber estado a un gol de los penales en el partido de vuelta. Pero en la Lepra quedó a tres goles de esa lejana clasificación con la que soñó porque Atlético Paranaense se apiadó del equipo de Omar De Felipe en la ida. Porque ese 3-0 en favor de los brasileños pudo ser mayor en cuanto a la diferencia de goles, lo que hubiese resultado muchísimo más humillante.

Cuando el equipo canalla se retiraba del Morumbí con la cabeza gacha la frustración también fue enorme, aunque tal vez con más signos de dolor, pese a que la diferencia fue de apenas un gol. Pero a ese Central que afrontó la ida con un técnico y la vuelta con otro le faltó también jerarquía, sobre todo en el Gigante de Arroyito, cuando jugó casi 50 minutos con un hombre de más, sin poder marcar un gol.

Para los dos resultó que fue debut y despedida.

Y eso que sucedió no fue la consecuencia de un mal presente del fútbol argentino en general. Fue la consecuencia de pésimos momentos futbolísticos para Rosario.

Que le vayan a hablar si no a Boca, River, Racing, Independiente, Estudiantes y Atlético Tucumán para quienes la empresa fue mucho más compleja por tratarse de Copa Libertadores. Los seis lograron el pase a octavos de final del torneo continental más importante a nivel de clubes.

Mucho más modestos fueron los desafíos de otros cuatro clubes, pero la jerarquía de la competencia fue lo de menos para ellos. San Lorenzo (ante Atlético Mineiro), Lanús (Sporting Cristal), Defensa y Justicia (América de Cali) y Colón (Zamora) hicieron lo que debían. Todos lograron el pasaporte a la segunda fase de la Copa Sudamericana.

Doce clubes argentinos con desafíos internacionales. Diez estuvieron a la altura. Dos no. Al que le quepa el sayo que se lo ponga.

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