Ovación

Rosario Central volvió a ganar, pero esta vez el héroe fue el Loco Abreu

El artillero uruguayo ejecutó con maestría el penal que le dio la victoria a Central ante el Tomba. Reemplazó a Luna, que se fue lesionado y dejó preocupado a todo el Gigante.

Domingo 25 de Agosto de 2013

Parece que de local Central está dispuesto a entregar grandes emociones. A que los hinchas deliren y se vayan festejando a lo grande luego de morderse las uñas y comerse los codos durante buena parte de los partidos. En la primera fecha ante Quilmes el héroe fue Carlos Luna con dos golazos en su debut que sirvieron para atesorar los primeros tres puntos. Y anoche la mano venía torcida. Al local le costaba horrores generar fútbol y encima el Chino debió dejar la cancha ante la preocupación generalizada de todo el Gigante por su lesión muscular (ver página 4). Iban 23 minutos del complemento y saltó a la cancha Sebastián Abreu, otro que llegó a Arroyito con promesa de goles en el bolso. Justamente cuando el juego estaba más cerrado que nunca apareció el haz de luz salvador. Pitana vio falta de Grimi a Encina y marcó penal. Fue el Loco Abreu, ejecutor de penales inolvidables con Uruguay en Mundiales, y a los 84’ colgó la pelota del ángulo de Godoy Cruz para desatar el grito contendido desde los cuatro costados. Central volvió a ganar y otra vez un nueve de raza fue el autor material de la victoria. Uno a cero y a cobrar.

   Central necesitaba goles y para ellos trajo especialmente a Luna y Abreu. El Chino apareció en toda su dimensión ante Quilmes y se despachó con un doblete que valió tres puntos. Y anoche el turno de asumir el rol estelar estuvo en la piel de Abreu. El uruguayo ingresó cuando el partido estaba cerradísimo en el trámite y parecía que todo se encaminaba a un cero a cero clavado. El Canalla no sabía cómo, por dónde ni cuándo lastimar. Pero hay elegidos y no hay dudas de que Abreu es uno de esos que con una chance tiran la pelota de trapo y tumban todos los tachitos de la feria para llevarse el osito de peluche.

   El Loco pidió el balón ni bien Pitana cobró la pena máxima. El artillero charrúa acomodó la pelota en el círculo de cal del arco de Génova y tomó carrera. Fue a la pelota repiqueteando y en el momento del impacto abrió la cara interna del pie zurdo para ubicar la pelota arriba, cerca del ángulo de Carranza.

   El Gigante explotó. La gente deliró y ovacionó al delantero uruguayo que hasta ahora apenas había ingresado un puñado de minutos en todos los partidos anteriores. Anoche ratificó sus credenciales de goleador de enorme personalidad. A esa pelota que pesaba como mil kilos en el momento de ejecutar el penal él la convirtió en un pájaro dócil que voló al nido de la victoria.

   Primero fue Luna ante Quilmes y anoche Abreu con el Tomba. Los nueves llegaron para hacer goles y están cumpliendo. Central los necesita, como también se impone que el equipo encuentre más respuestas futbolísticas. Para eso hay tiempo, anoche el Loco mostró la chapa y el Canalla en casa tiene seis puntos sobre seis jugados.

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