Ovación

Rosario Central reafirmó su identidad en el momento en que más lo necesitaba

El equipio de Coudet recuperó la intensidad de su juego, tanto a la hora de atacar como de defender en el triunfazo frente a Gremio. Tuvo un gran funcionamiento colectivo y demostró que está entero.

Viernes 29 de Abril de 2016

La excursión del miércoles a Porto Alegre tuvo un saldo positivo para Central. Claro que el resultado siempre es lo más importante, por eso haber ganado 1 a 0 ante Gremio con el valor doble del gol de Marco Ruben fue la nota más destacada de la visita al Arena do Gremio. Pero quedarse sólo en el resultado sería un error. Porque hay que decir que la victoria canalla no fue obra de la casualidad ni de los imponderables del fútbol. Todo lo contrario. Fue ideada desde la rigurosidad táctica que planteó el Chacho Coudet y puesta en escena a partir del compromiso absoluto de los jugadores a la hora de priorizar lo colectivo por sobre el brillo individual. Y ahí es donde el triunfo tiene un sustento sólido, imprime un incalculable espaldarazo anímico y otorga una proyección auspiciosa de cara al futuro próximo. El Canalla está entero y va por más.

Central se trajo muchas certezas de su visita a Brasil y despejó algunas dudas que estaban merodeando en recientes producciones, fallidas por cierto. Necesitaba reencontrarse con la bendita intensidad para atacar y defender, que se había diluido en los últimos compromisos en el ámbito local y en ese aspecto se rehabilitó con creces.

A la hora de marcar plantó a los zagueros lejos del arco de Sebastián Sosa, achicó espacios en el medio y clausuró las bandas. Mientras que en simultáneo supo salir como una tromba de contraataque, perforando por los laterales para tener mayor peso en el área rival.

De atrás hacia adelante hay que decir que el uruguayo Sosa ya se adueñó del arco auriazul y está cada vez más firme bajo los tres palos. Maneja los tiempos de los partidos, sabe cuándo conviene apurar o planchar el trámite y eso en la Copa es vital, más jugando fuera de casa.

En la defensa, Víctor Salazar volvió a ser una turbina por la derecha. En Brasil siempre se mostró como opción de pase, se animó a pasar al ataque y no lo desbordaron nunca.

Una de las gratas noticias también fue el rendimiento confiable de Esteban Burgos, que se plantó junto al Flaco Donatti y clausuraron la cueva, tanto de arriba como de abajo. Mientras que a Javier Pinola (venía de una inactividad de dos partidos) no lo incomodó moverse por la izquierda y a medida que avanzó el juego estuvo cada vez más suelto. Esta línea de cuatro se las arregló muy bien y es una opción válida de cara al futuro.

En el medio, Damián Musto volvió a capturar todos los rebotes y a marcar los momentos para presionar, respaldando siempre a los delanteros.

Y Walter Montoya y José Luis Fernández aportaron vértigo y ensancharon con criterio al equipo auriazul.

Y cuando había que gambetear y ser punzante apareció en toda su dimensión Franco Cervi. Jugó de enganche y tuvo un trajinar incansable, fue guapo para pedir la pelota, supo encarar y se bancó los patadones de los brasileños. Chucky fue la figura del partido y su presencia en la cancha es indispensable para preocupar y martirizar al rival.

Arriba volvieron a sincronizar a la perfección Ruben y Herrera. Aguantaron la pelota, encararon y realizaron un trabajo de desgaste sin piedad sobre los defensores de Gremio.

Claro que además Marco hizo el gol que vale doble y jugó 45 minutos, ya que en el entretiempo fue reemplazado por Giovani Lo Celso. La entrada de Gio evidenció más todavía que la causa colectiva estuvo por encima de las destrezas individuales. Porque el Mono entró a morder y a presionar a los volantes locales, se sacó “los botines de lujo” y se puso “los zapatos de trabajo” para aportar a la cruzada.

Así Central se dio un baño de confianza indispensable en la etapa decisiva del semestre, justo cuando llegó la hora de acelerar a fondo. Está comprometido con la causa de pelear cada partido hasta las últimas consecuencias. Ahora el plano internacional le ofreció un guiño muy seductor. Sabe que el jueves el empate le alcanza para resolver con éxito la serie y si lo hace será uno de los ocho mejores equipos del continente. El Central del Chacho sigue haciendo camino al andar y ante las adversidades de las bajas por lesión y la complejidad de la doble competencia, contesta con fútbol, orden y corazón. Y esto más allá de cómo termine la película, tanto en el frente interno como externo, ya es para ponderar.

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