Ovación

Rosario Central debe atender también a la Superliga

Más allá de la gran chance en la Copa Argentina, Central no debe descuidar el torneo ni repetir experiencias que lo compliquen

Viernes 03 de Noviembre de 2017

"Nuestra tabla nos condena". Como suele declarar él, Paolo Montero no recurrió a eufemismos cuando tuvo que calificar la campaña de Central en la Superliga. Quizás sea demasiado tremendista porque apenas van 7 fechas, pero frente a Tigre el campeonato así bautizado pomposamente llegó a cumplir su primer cuarto y un primer balance no está mal. Y sí es cierto que la campaña está muy por debajo de las expectativas, con un agravante que no tiene tanto que ver con los números sino con las cuestiones futbolísticas, donde hasta ahora queda bastante claro que el uruguayo no encontró una identidad de equipo. Y así como la endeblez defensiva condenó al Chacho Coudet, con un cierre no deseado en la Copa Argentina y la debacle en el torneo local, ese factor sigue incidiendo para este problema del que hay que ocuparse hoy antes de que genere preocupación. Por lo pronto, parece que la evaluación del entrenador le indicó que hay margen y por eso mañana pondrá un once alternativo (ver página 4), ante el mismo rival que enfrentará en una semana en Formosa. Una decisión discutible, más allá de que asevere de que "están todos al mismo nivel" y de que "no podemos estar pensando en el viernes".
Es cierto. Montero viene poniendo lo mejor en las previas a los otros partidos decisivos para su continuidad y le salió muy mal. Días antes de enfrentar a Boca paró el once entonces titular y Banfield lo goleó. En la previa del choque de cuartos ante Godoy Cruz también puso lo que consideraba mejor y Argentinos Juniors lo sacó de eje, ambos en el Gigante. Así que nada garantiza nada, pero está claro que las posibilidades de triunfo disminuyen cuando en la cancha se para un equipo que no juega nunca juntos. Y si se tiene en cuenta que seis días después es tiempo suficiente para recuperar jugadores si fuera necesario, este descuido en la Superliga al menos deja margen para la discusión.
Además porque Central precisa crecer como equipo y sólo lo logrará jugando. No es exagerado decir que sólo en el triunfo sobre Boca de la Copa Argentina apareció algo parecido a una estructura sólida. Antes y después se vio un conjunto endeble, capaz de reacciones espectaculares como ante Godoy Cruz y de ser cacheteado como lo hizo Banfield y Argentinos Juniors. De empujar a Tigre hacia su arco, pero sufriendo cada vez que le llegaban. No por nada el propio Montero emplazó dos veces su continuidad. Por eso no tiene mucho sentido desperdiciar la chance de mañana, al menos desde los puntos de vista apuntados.
Y desde lo numérico son llamativas las coincidencias entre el ciclo de Coudet con el de Montero en cuanto a una muy buena cosecha inicial y una muy mala después. En conjunto los números son positivos, siempre hablando del campeonato, pero encienden alarmas a futuro si se naturalizan los últimos negativos, sobre todo si continúan prolongándose porque consolidan rachas luego más difíciles de romper. El Chacho se fue por la desazón de la final perdida ante River, pero también porque dejó a Central en una situación endeble en el torneo. Y ahora los doce partidos sin victorias de Montero son muchos. Y hasta sumar de a uno, porque indefectiblemente además de alejarlo de los primeros planos empieza a incidir en los promedios. En esta temporada no hay problemas, en la próxima hoy es para mirarlo de reojo.
Por supuesto, Central debe volcar los máximos recursos a esta nueva chance de Copa Argentina, la cuarta consecutiva que supo conseguir. El título está demasiado cerca. Pero descuidar la Superliga no es para nada aconsejable. Mucho más si, gane la Copa o no, se clasifica a la Copa Libertadores y el 2018 lo encuentra doblemente ocupado. En el medio, además hay una clara necesidad de construir equipo, también impostergable porque es lo que le dará sustento a todas las peleas por venir.

Dos ciclos muy parecidos

Paolo Montero debe torcer el rumbo en el campeonato, ya que está repitiendo en números lo hecho por Eduardo Coudet, quien se fue del club con solo 2 victorias en los últimos 21 partidos del torneo local.
Montero, a pesar de los 12 juegos sin ganar en el campeonato doméstico, todavía tiene desde la estadística números positivos. Ya que dirigió, sin contar la Copa Argentina, un total de 23 partidos con 8 triunfos, 9 empates y 6 derrotas. Pero, al igual que el Chacho, tuvo dos ciclos bien diferenciados en el torneo.
En sus primeros 11 juegos, Paolo tuvo una efectividad del 76 % de los puntos mientras que luego del triunfo con Racing (L) 4-1 el 21/05/2017 ese porcentaje se vino muy abajo ya que solamente obtuvo el 22 % de los puntos en los últimos 12 partidos.
Al Chacho le pasó igual por apostar en demasía a la Copa Libertadores en el primer semestre de 2016 y a la Copa Argentina en el segundo. Durante sus primeros 38 partidos (todo el 2015 donde peleó el torneo con Boca y el arranque del 2016 donde hasta la 8ª fecha estaba puntero en su zona y después terminó 7º) solo había perdido 4 partidos. En ese lapso tuvo una efectividad del 67 %, la cual se cayó abruptamente al 24 % en los últimos 21 partidos.
Volviendo a Montero, la peor racha negativa canalla se remonta a 2004, cuando Central llegó a 15 partidos sin victorias, con 7 empates y 8 derrotas, desde el 3-1 a Gimnasia (Cámpora, Claudio González y Talamonti) en La Plata del 10/04 con Miguel Angel Russo al mando hasta el 1-0 a San Lorenzo en el Gigante (Emanuel Villa) ya con Angel Tulio Zof. En el medio hubo además un interinato de Hugo Galloni (3 fechas) y las únicas dos que condujo el oriental Víctor Púa.
Datos: Carlos Durhand

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