Martes 24 de Agosto de 2021
El mundo del fútbol quedó conmovido ayer por el fallecimiento de José Yudica a los 85 años. Roque Alfaro fue uno tantos dolidos por su partida. Lo tuvo de entrenador en Newell’s y rescató del Piojo “la calidad de persona, una honestidad increíble y muy responsable en su trabajo”. Roque lo definió como su “padre postizo en el fútbol”, con quien obtuvo el título en la temporada 87/88 y fue subcampeón de la Libertadores 88.
“José fue mi padre postizo en el fútbol. Lo tuve en tres oportunidades, en el 76, en el 79 y desde el 87/88 hasta el 90. Siempre rescato la calidad de persona. Era de una honestidad increíble y muy responsable en su trabajo, una persona de las más respetadas y respetuosas. Sentí siempre una gran admiración por su forma de ser. A pesar de lo serio, lo estricto que era, sabíamos que estábamos delante de una persona que en el fútbol es difícil de encontrar”, dijo.
La frontalidad le costó a veces algunos roces.
En esta profesión pareciera que ser honesto no es lo ideal, no gusta. Pero es lo más valioso de un ser humano. En mi caso tengo la satisfacción de que me haya cagado a pedo, seguramente porque en esos momentos lo necesitaba, y que me haya felicitado y abrazado. Las dos cosas sirvieron porque formaban parte del crecimiento de uno. Había que saber escucharlo y respetarlo. En la última etapa del torneo 87/88 jamás lo vimos preocupado por el equipo. Entendía muy bien a los jugadores que tenía y se relacionaba con mucha tranquilidad con el grupo. Hasta se metía en los picados para jugar con nosotros. Se sentía uno más en el grupo, aunque teníamos bien en claro la distancia que había con él, que era nuestro entrenador.
¿Siempre te sentiste a gusto con su idea futbolística?
José era Newell’s y yo era Newell’s. Crecí en las divisiones inferiores y recogí las enseñanzas de Griffa. Y Griffa tenía una gran relación con José. En ese sentido disfrutábamos lo que hacíamos. Siempre nos dio la libertad para jugar y eso para el futbolista es muy importante. Sabíamos cuando él no estaba contento. Dirigía la práctica desde la mitad de cancha y cuando arrojaba el silbato para arriba y lo agarraba tirando un manotazo estaba enojado porque la práctica no salía como quería. Pero era raro que cuestionara a alguien en particular. Sí me acuerdo que días antes del clásico que ganamos con gol de Dezotti había discutido con él. Se enojó feo y pensamos que no lo ponía. Pero jugó y terminó haciendo el gol.
El hincha de Newell’s lo reconoce, ¿no le faltó que lo valoren más a nivel nacional?
No sé si es tan así. Conversé con el grupo de exjugadores de River del 86 y Patricio Hernández dijo maravillas de José, que lo tuvo en Estudiantes y en Argentinos. José fue campeón con Quilmes, Newell’s, Argentinos, ascendió con San Lorenzo. Por ahí no fue un entrenador fervoroso. Era callado y manifestaba su alegría en la intimidad. Yudica es un apellido muy fuerte en el fútbol argentino.
De los Evita a Helsinki
José Yudica integró el equipo Evita Morning Star que fue campeón en 1952 de los Juegos Evita. Compartió el equipo con Roberto Puppo, que al igual que Yudica después pasó a Newell’s y jugaron en primera. Yudica tuvo de ayudante de campo a Puppo en el Newell’s de la década del 80. El Piojo y sus compañeros de Morning se ganaron de premio el viaje para presenciar los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952.