Ovación

Rojo por los números

Central cierra la Superliga ante Independiente y quiere lograr un mínimo de oxígeno de cara a la temporada 2019/20, que lo verá desde el inicio en el lote de los equipos más complicados con el promedio y que pelearán la permanencia

Domingo 07 de Abril de 2019

Seis entrenadores en dos torneos. La barbarie futbolística, la degradación de un equipo, los desmanejos, los malos resultados, la falta de respuestas. Entre apuestas firmes, otras sin demasiado convencimiento y algún que otro manotazo de ahogado, Central se metió en un terreno indeseable para cualquier equipo. En Arroyito, con mayor crueldad por el pasado reciente que aún martiriza, cuando el canalla salte al campo de juego en el mediodía de hoy para recibir a Independiente lo hará con un único y claro objetivo: lograr una bocanada de aire puro que oxigene, aunque en una mínima proporción, lo que será la pelea por la permanencia que se le avecina. No hay otra forma de analizar lo que será el cierre de una Superliga aciaga para Central, en la que la mala performance lo tomó de la mano y lo depositará en un viaje con turbulencias. Es cerrar el año futbolístico de la manera más decorosa posible pensando en el profundo replanteo que se deberá llevar a cabo de aquí en más para no volver a caer en desgracia. Con un ingrediente extra, que no es menor: de ganar habrá clásico en la Copa de la Superliga (ver página 2).

   Central viene de recibir un terrible cachetazo en una Copa Libertadores que a esta altura ya no mueve el amperímetro en sus hinchas. Porque lo importante por estos días no es jugarse el pellejo en Porto Alegre para aspirar a lograr el pase a octavos de final del certamen continental por excelencia. Ni siquiera aspirar a un tercer puesto para colarse en Copa Sudamericana. Hoy lo esencial es rearmar una estructura futbolística que parece desvencijada, para que el tránsito en la próxima temporada sea distinto.

   Pero hay una realidad que no sólo golpeó las puertas de Arroyito, sino que ya se instaló como una visita indeseada. Central sabe que lo que se viene es la lucha por no descender y es en ese contexto en el que la dirigencia junto a Diego Cocca deberán calzarse los pantalones largos.

   El canalla obtuvo apenas seis triunfos en este torneo que hoy finaliza. La cosecha fue de tan sólo 26 puntos sobre 72 en juego, con un flaquísimo porcentaje del 36,1. Es cierto, en el medio se dio el gusto de romper una racha de 23 años sin títulos, pero aquella obtención de la Copa Argentina quedó demasiado lejos en el tiempo, pese a que fue hace exactamente cuatro meses.

   Antes y después de eso los errores en el torneo local son los que hoy pasan factura. Porque lo dicho, en estas dos últimas temporadas seis entrenadores se sentaron en el banco auriazul. A excepción de Leo Fernández, quien cosechó el 52,9 por ciento de los puntos en disputa, el resto no dio la talla. Claro que algunos tuvieron un paso fugaz, pero esto formó parte de un tormentoso andar, que nada tuvo que ver con la ratificación de un proyecto. Es más, de no haber sido por los 27 puntos logrados por Leo Fernández, Central hubiese alambrado en esta temporada para mantener la categoría.

   De esto son parte Paolo Montero (16,6 por ciento), José Antonio Chamot (16,6), Edgardo Bauza (35) y Paulo Ferrari (22,2). Cocca tiene un solo partido dirigido, que lo ganó, pero el arribo del actual DT canalla es una consecuencia, un eslabón más en la cadena de desaciertos.

   Con Cocca se deberá afrontar lo que viene, que no es otra cosa que la lucha que a ningún equipo le gusta afrontar. Por eso la importancia de los tres puntos de esta tarde contra Independiente. Tres puntos que en caso de sumarse no moverán demasiado la aguja, pero que serán un pequeño respiro. Es de aquí en más el canalla deberá acostumbrase a mirar cada punto con más cariño. Y no sólo eso, sino que volverá a prestarle atención a lo que ocurra con sus rivales directos.

   Cocca entendió dónde estaba el verdadero objetivo, por eso fue a Paraguay con un mix y hoy afrontará el choque ante el rojo con lo mejor que tiene, aún arriesgando a algunos futbolistas que hicieron ya un gasto extra en tierras guaraníes.

   La contundencia de los números y la elocuente decadencia futbolística de los últimos años hicieron que hoy nadie se ponga colorado cuando se habla de la difícil situación que ya está instalada. Contra el rojo de Avellaneda, Central va por un pequeño respiro de cara a una temporada que lo tendrá en el punto de partida con los números en rojo, para pelear por la permanencia.

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