Ovación

Rojinegros unidos

En la convivencia diaria con el plantel leproso en la pretemporada en Mar del Plata se palpa que la mayor fortaleza de Newell’s es la unión incondicional del grupo de jugadores...

Lunes 17 de Enero de 2011

En la convivencia diaria con el plantel leproso en la pretemporada en Mar del Plata se palpa que la mayor fortaleza de Newell’s es la unión incondicional del grupo de jugadores, tanto a la hora de trabajar en las rutinas físicas y futbolísticas, como en la intimidad del hotel, donde desde el más experimentado hasta el más pibe le ponen onda para que el compañerismo sea la bandera que los identifica. Toda la tropa está comprometida con la causa, nadie mira para el costado y esto es lo mejor que le puede pasar a un equipo, más allá de que si la pelota pega en el palo y entra o pega en palo y sale.
  La unión hace la fuerza. Esa entrega incondicional que demuestran los jugadores dentro de la cancha no es sino el fruto de lo que ocurre en la relación cotidiana. Por eso Newell’s se hace fuerte a partir del espíritu cooperativo y suple algunas carencias de individualidades con el trabajo codo a codo de los jugadores en cada partido.
  Siempre lo grupal está por encima del interés individual. Esto se trasluce en los 90 minutos de partido y también en las 24 horas diarias de la concentración. Tal vez esta es la principal razón por la cual un plantel corto en nombres, al que no le sobra nada, sin estrellas rutilantes y con escasísimo presupuesto haya llegado a estar en el lote de arriba en los últimos campeonatos locales y con participación en copas internacionales.
  Y aquí aparecen las figuras de Roberto Sensini, Marcelo Grioni y los demás colaboradores como elementos clave para apuntalar desde el discurso y los hechos concretos este amalgama de compromiso con el club, tanto en la cancha como fuera de ella.
  Mientras los dirigentes tratan de generar la ingeniería financiera que permita potenciar al plantel con refuerzos de jerarquía acorde a la necesidad de Newell’s, el plantel y el cuerpo técnico trabajan a destajo para llegar en óptimas condiciones al estreno oficial ante Estudiantes, en el segundo fin de semana de febrero.
  Por supuesto que en el campamento rojinegro todos tienen la ansiedad lógica y la urgencia de terminar de conformar el plantel 2011, pero lejos de dejarse comer por los nervios las fichas están puestas en trabajar de sol a sol en cada jornada de la rutina marplatense.
  Se juega como se vive. Y esto no escapa a Newell’s. La solidaridad de la convivencia diaria es la misma que aflora dentro de la cancha. Por supuesto que es un equipo austero para jugar porque desde lo económico también está obligado a serlo. Y que puede tener poco gol y no ser tan vistoso, pero nadie puede reprochar absolutamente nada desde la entrega, el sacrificio y el espíritu de grupo. Así es el mundo Newell’s. l

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