Lo que pintaba para un gran partido, o al menos atractivo, terminó en un gran
fiasco. River y San Lorenzo tuvieron un flojo desempeño y terminaron redondeando un pobre y
friccionado 0 a 0 en el Monumental, resultado que no hizo otra cosa que alejar a ambos de la punta
del torneo. Cómo habrá sido que una de las mayores atracciones estuvo sobre el final y que tuvo que
ver con la expulsión de Sebastián Méndez, después de una grosera infracción sobre Falcao García
(ver aparte).
El Ciclón terminó con nueve porque un par de minutos antes
el árbitro Diego Abal le mostrase la roja a Méndez, había expulsado a Germán Voboril.
¿Por qué el 0 a 0? Porque ninguno de los dos tuvo el fútbol
necesario, y tampoco la inteligencia, como para romper la paridad. Más allá de eso, lo más grave
fue la falta de decisión, algo que River recién encontró en los minutos finales por los cambios que
dispuso Diego Simeone.
San Lorenzo tuvo la primera oportunidad para anotar sobre
los 10’, pero Adrián González pifió el disparo desde dentro del área.
River apostó casi siempre al vértigo para sorprender en
ataque, pero el apuro lo condujo a la imprecisión, por lo que Agustín Orión tuvo una tarde más que
tranquila, sobre todo en la etapa inicial.
San Lorenzo debió jugar de contra, ante la actitud ofensiva
del local, pero no contó con un volante que pudiera hilvanar los avances y por eso lo suyo se
diluyó en las buenas intenciones de Gonzalo Bergessio únicamente.
En el segundo tiempo, los dos propusieron más de lo mismo.
El equipo millonario careció de pausa porque Diego Buonanotte se sumó a la aceleración colectiva,
mientras que el visitante cubrió por momentos acertadamente los espacios en el medio, pero nada más
que eso.
Juan Ojeda sacó a los 13’ un centro envenenado de
Aureliano Torres que se metía en el segundo palo, en la jugada más peligrosa del partido para el
Ciclón.
Después, los técnicos comenzaron a mover el banco y, en
parte, a cerrar el partido. Simeone buscó un poco más de profundidad con el ingreso de Mauro
Rosales y Miguel Russo trató de contrarrestarlo con la inclusión de Voboril para frenar la
arremetida del ex Newell’s.
De fútbol, poco y nada. Así, los minutos se fueron consumiendo entre el
nerviosismo, las infracciones y las expulsiones. San Lorenzo tal vez haya quedado más conforme
porque terminó con dos menos, pero quedó en deuda en la misma magnitud que un desorientado
River.