El ingreso de Ariel Ortega en el segundo tiempo para acompañar mejor a Diego
Buonanotte, la decisión de Diego Simeone de ir agregando gente en función de ataque y finalmente el
peso de sus individualidades permitieron a River Plate destrabar un partido complicado en la
primera mitad hasta vencer por 1 a 0 a Huracán y subirse a la punta del torneo Clausura, hasta hoy
al menos en soledad.
Buonanotte, uno de los puntos más cotizados de la tarde, anotó el gol del
triunfo a los 36 minutos del segundo tiempo con un zurdazo cruzado tras un exacto pase de
Ortega.
El primer tiempo fue muy luchado en la mitad de la cancha. Se jugó lejos de los
arcos, con pocas chances de gol y aunque el ritmo creció hacia el final, redondearon un espectáculo
discreto.
Dentro de las pocas situaciones, Huracán fue el primero que dispuso de una
cuando a los 21 minutos Carrizo logró desviar al córner un peligroso tiro libre de Zarif. Respondió
Buonanotte cuando habilitó a Abreu pero el uruguayo no la dominó en el área y permitió que
bloqueara Barovero.
La curiosidad del primer tiempo fue una serie de reclamos de penales, en jugadas
polémicas en las que Baldassi pareció acertar. El rebote en una mano de Domínguez ante un remate de
Ferrari pareció no intencional. Abreu se tiró en otra para reclamar, sin éxito y Huracán había
pedido también una mano penal en la otra área, pero el juez entendió que había sido de Franzoia en
realidad.
El ingreso de Ortega en el complemento le aportó más compañía a Buonanotte, a la
vez que River comenzó a movilizar más gente en ataque, aún más con la entrada de Alexis
Sánchez.
Pero mientras River movilizaba cinco o seis hombres en ataque, se veía partido
en el medio y le dejaba lugar a Huracán para replicar, en especial por Franzoia, que a los
22’ desbordó y envió un centro que Nieto conectó afuera.
Pero fue la última osadía de Huracán. Pesó más el ímpetu local y a los 36’
tuvo premio. Ortega encaró, se filtró y cuando ya llegaba Puertas al cierre, se la tocó justo a
Buonanotte, que entraba solo por la izquierda y definió cruzado.
River aprovechó el desconcierto rival y pudo liquidarlo, pero el triunfo igual
no corrió peligro. Fue de menor a mayor e hizo todo a tiempo: hacer ingresar a Ortega y poner a
Huracán contra las cuerdas. Y ahora volvió a creer.