Ovación

River perdió con Gremio y la alegría es solo brasileña

Gremio dio el golpe en el Monumental. Con cabezazo de Michel venció a River, que ahora debe ganar en Porto Alegre.

Miércoles 24 de Octubre de 2018

Lo primero que hizo Marcelo Gallardo apenas el discreto juez peruano Víctor Carrillo marcó el final, fue evitar que sus jugadores lo encerraran en una protesta inútil. Es que los nervios millonarios buscaban un culpable que en realidad no estaba allí. El árbitro no tuvo nada que ver en el golpe que recibió River en el Monumental, en el encuentro de ida de la semifinal de la Copa Libertadores. En nada influyó para el 0-1 que cedió ante Gremio de Porto Alegre y que deberá revertir el próximo martes, a la misma hora. El técnico tuvo esa lucidez para aceptar la derrota como debía ser.

Es que su equipo no tuvo fútbol, no tuvo ritmo ni variantes ante un rival que eligió defenderse. Un oponente que pese a ser el campeón defensor de la Copa más preciada, fue inteligente para hacer su negocio, además porque no pudo contar con Luán, su estrella, por lesión. La multitud que copó el Monumental de Núñez se fue decepcionada porque esperaba que la fiesta se propagara de la tribuna a la cancha. Pero River no logró encenderse nunca, al punto que dos remates de Exequiel Palacios de afuera del área que sacó el arquero fueron lo único medianamente inquietante que ofreció.

Y en el complemento no ofreció mucho más. Apenas un cabezazo de Maidana, luego de que Montiel cortinara a Kannemann, por arriba del travesaño fue lo más peligroso para un repertorio desacostumbrado. Luego de eso, un córner perfecto de Alisson encontró el testazo impecable de Michel para vencer a Armani y dejarlo sin reacción pese a que había más de media hora por delante.

Por eso en el final Gallardo sacó rápidamente a los jugadores alrededor del árbitro. Porque el técnico entendió enseguida que la responsabilidad fue toda de su equipo. Ya en el primer tiempo le había reclamado a Quintero que se hiciera cargo del manejo de la pelota. Y nunca pudo hacerlo porque no tuvo la movilidad necesaria y porque el rival siempre retrocedió ordenado, tapándole todos los huecos. Un tiro libre del colombiano en el final fue la única opción respetable de empate de River, que fue justamente derrotado al fin.

Gonzalo Martínez, que venía de una lesión, tampoco tuvo cambio de ritmo y un paso más atrás, ni Ponzio ni Exequiel Palacios pudieron iniciar jugadas punzantes con rapidez. Tampoco Gallardo logró reacción con los cambios. Pratto, Nacho Fernández o Enzo Pérez jamás incidieron. River sufrió una derrota fea pero está vivo. En Porto Alegre puede tener más espacios y si reacciona, aún puede.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});