Ovación

Realidades cambiadas

Por primera vez en quince años Los Leones tienen más protagonismo que Las Leonas. Qué situaciones las afectan a ellas y cuáles los potencian a ellos.

Miércoles 24 de Junio de 2015

Si alguien duda que Las Leonas son la bandera del hockey argentino se equivoca. Y en la aseveración no hay arrogancia, sino fundamento. Un fundamento basado en todo lo que construyeron (y ganaron) en los últimos 15 años. Aunque sucede que esta vez, por primera vez desde que son Leonas, están en una curva "descendente". O de vaivenes, para no ser tan drásticos. Y con otra particularidad. Por primera vez también el hockey de caballeros está por encima. Ellos, que siempre "cargaron" con estar a la sombra de Las Leonas, atraviesan su mejor momento. Para cada uno hay justificaciones.

Las Leonas transitan tiempos difíciles. Sabían que estos iban a llegar. Cuando se tiene una líder por 15 años, que comanda las acciones del juego pero también absorbe toda la responsabilidad y la presión, se puede jugar de otra manera. Se descansa en sus espaldas mientras se edifica el resto. Y eso pasó mientras jugó Luciana Aymar, la más grande jugadora que vio nacer el hockey en el mundo. Alguna vez Lucha expresó: "Yo sé que si juego bien Las Leonas tienen muchas más chances de ganar". ¿Soberbia? No, realidad pura. La rosarina debió entender ese juego, asumirlo y llevarlo por años. No dice cuánto sufrió esa presión en carne propia, pero con ese papel las demás jugaron "sueltas" y, salvo pequeños momentos, el equipo siempre compitió por premios mayores.

Hoy Luciana no está. El legado que dejó es enorme pero aún no hay quien se ponga la mochila. ¿Quién asume la responsabilidad?, ¿quién saca al equipo cuando las papas quemas?, ¿quién pide la bocha para bajar decibeles y pensar? La rosarina fue una artista en la cancha, hizo cosas únicas y fue vital en cada logro. No jugó sola, está claro. No podría haberlo hecho nunca. Pero a su alrededor se armó una sintonía que le permitía ver- sionar la mejor música. Ese conjunto llevó a Las Leonas a lo más alto. Ahora, cuando esa "clave" no está, por momentos parecen desorientadas. Les falta una líder que se defina como tal. Una líder deportiva por excelencia pero también una líder que contagie, que se mueva como pez en el agua en las relaciones humanas. Que mande, que empuje. Adentro y afuera. Que las convenza de que aún sin la leyenda viviente en cancha siguen siendo un gran equipo.

Paralelamente a esa ausencia, como si fuera poco, Argentina se encontró con la salida de otras dos experimentadas: Rosario Luchetti y Silvina D'Elía, quienes renunciaron de un día para el otro, sin tantas explicaciones. Y con la ida de Pity, sobre todo, quedó al descubierto una gran falencia de este y otros cuerpos técnicos del seleccionado: no prepararon jugadoras en puestos fundamentales. D'Elía, patrona absoluta del fondo, se va dejando un vacío peligroso para la zaga de cualquier equipo. Mucho más en uno que tiene grandes aspiraciones. De a poco, el DT Santiago Capurro prueba alternativas, aunque de momento suene a ser algo "atado con alambre".

Salvo que sean extraterrestres, estas bajas pueden serles indiferentes a Las Leonas, que además tienen un plantel colmado de jóvenes que promedian los 21 años y que cuentan con poca experiencia internacional, a excepción de Florencia Habif, quien debutó a los 17 en la mayor como si estuviese jugando en el patio de su casa y aún con esa frialdad asume cada riesgo. Para que las más chicas maduren necesitan golpes y los porrazos que hoy duelen quizás sean pan para mañana. Aunque para lograr lo que sus antecesoras deben tener claro el enfoque: el hockey ante todo. Es evidente en ellas una generación más volátil, distraída por ejemplo en las redes sociales, en la que no cuidan ciertos detalles, o muy ocupadas mostrando sus sponsors. El equilibrio, en este contexto, es fundamental. Y juega su papel adentro de la cancha.

Por otro lado, no es un dato menor que a pesar de las falencias y de la posibilidad de saldarlas borrando algunos nombres y trayendo otros de experiencia, Santiago Capurro prefiera "morir en la de él". Esto es: difícilmente mueva piezas en este momento "crítico". No importa cuán caro sea el precio que deba pagar. Pero él seguirá jugando con este plantel, salvo alguna variación mínima. Al menos hasta fin de año, cuando ya con el diario del lunes se podrá analizar bien el año de Las Leonas. Dicho así, el presente suena apocalíptico. Pero no se muere de un día para el otro una potencia. Podrá vagar en el escalafón, perder más partidos que los que está acostumbrada, bajarse del podio. Pero debe tener paciencia y ser más inteligente. Debe seguir en la búsqueda de una líder que lleve la bandera. En este sentido las figuras de Delfina Merino y Carla Rebecchi son
tentadoras por lo que muestran en cada partido, pero aún les falta trasla-
darlo. Contagian, pero deben contagiar más. Y convencer a las seguidoras. Encima ayer se conoció que Carla será baja por tres meses (ver aparte). Otro pelotazo en contra.
  El fin de semana Las Leonas fueron cuartas en Valencia, en las semifinales 1 de la Liga Mundial y no clasificaron a los Juegos Olímpicos 2016. Deberán ahora buscar esa plaza en los Juegos Panamericanos de Toronto. ¿Presión? Doble. Porque no sólo está en disputa ese boleto que se llevará el campeón sino la necesidad de recuperar la medalla de oro que EEUU les sacó en Guadalajara 2011. Aquella fue la única vez que Argentina perdió el primer puesto panamericano. Y la herida está abierta. Ante el peor escenario, Las Leonas pueden llegar a los Juegos Olímpicos igual, por la buena ubicación en el ránking (3º). Pero lo quieren evitar, les afecta el ego. Quieren ganar en la cancha.
  Los Leones, en tanto, que siempre vivieron a la sombra de las chicas, atraviesan una realidad opuesta. Y están en ascenso. Tocaron fondo en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con un decepcionante 10º puesto y, tras un par de cambios de técnico, se reinventaron. Es un presente que tiene a Carlos Retegui como el principal artífice. Se le pueden discutir muchas cosas al Chapa, menos su capacidad de entrenador. Fue el más ganador con Las Leonas y está comandando el mejor momento de los pibes. El año pasado, en Holanda, los chicos ganaron la primera medalla mundialista. El bronce histórico en La Haya se festejó como el oro más preciado. Aunque a partir de allí empezaba otro desafío, el de mantenerse entre las potencias a las que siempre habían mirado de abajo. Y lo están logrando. No sólo porque tuvieron muy buenos resultados amistosos en las giras sino porque hace dos semanas, en Buenos Aires, siendo anfitriones de las semifinales 1 de caballeros de la Liga Mundial fueron segundos y lograron así la clasificación olímpica.
  La sensación que da al ver a Los Leones es que se le pueden parar de igual a igual a cualquier equipo. A diferencia de las chicas, nunca tuvieron una figura excluyente y entonces la identidad de ellos está basada más  en el conjunto que en las individualidades. Con 22 años, Gonzalo Peillat demuestra que es una “bestia” y que es el plus de Los Leones, pero no todo recae en él, lo cual es un aliciente para cualquier plantel.
  Los Leones son un mix de experiencia y juventud. Tienen entre sus filas a la base campeona del mundo junior 2005, entre ellos el rosarino Manuel Brunet (hoy en gran momento), que sabe lo que es hacer historia y que la quiere repetir en el mayor. Argentina se convenció de que podía y fue vital para alcanzar el protagonismo.
  En este senti-
do,  el  Ente  Nacional de
Alto Rendimiento De-
portivo (Enard) aportó su “granito” fundamental, sustentando giras a los países más competitivos. Y con frecuencia. Antes, a Los Leones les costaba encontrar ese ritmo e intensidad de juego que hoy tienen. Y encima más de la mitad de los titulares está militando en las mejores ligas del mundo, por lo que se foguean y crecen día a día. En su momento, cuando dirigía a Las Leonas, Retegui se negaba a convocar a jugadoras que estuviesen afuera. Soledad García se le reveló y quedó al margen. Este caso es diferente. Los chicos tienen la chance de hacer una diferencia económica, no es uno sino son varios los “decididos” a jugar afuera y en conjunto hacen peso. De paso la selección se beneficia de ese crecimiento. La coincidencia de una camada de gran talento tampoco es un dato menor. Todos están en alza.
  Con la clasificación asegurada a los Olímpicos, Los Leones asumirán tranquilos los Panamericanos, el mes que viene, e intentarán conservar el oro que le arrebataron a Canadá en la edición pasada. Quieren seguir pisando fuerte en el continente y acentuar el crecimiento.
  Por primera vez en 15 años, Leonas y Leones pasan por momentos invertidos. Ellos salieron de la sombra y ellas ni locas quieren quedar ahí. Pero tienen que remarla más. Siguen siendo, por palmarés e injerencia en el deporte argentino, las abanderadas del hockey nacional, aunque en este momento son los chicos los que están sosteniendo el asta.

Rebecchi se lesionó y no viajará a Toronto

Mazazo. Otro más. Como si no tuviesen reveses a los cuales sobreponerse ahora Las Leonas deben mentalizarse a tener otra pérdida. Carla Rebecchi, campeona mundial 2010, doble medallista olímpica con el seleccionado y hasta el fin de semana el punto más alto del equipo, se perderá los Juegos Panamericanos de Toronto.
La delantera de Ciudad de Buenos Aires y subcapitana sufre una lesión osteocondral en la rodilla izquierda, en la zona de carga del cóndilo medial, y deberá permanecer en reposo deportivo al menos en los próximos tres meses, según su evolución. Así quedará marginada de la cita continental donde las chicas tendrán la doble misión de recuperar la medalla de oro perdida en Guadalajara 2011 y ganar el título para clasificar directamente a los Juegos Olímpicos de Río.
Justamente, Las Leonas buscaron hasta el fin de semana, en las semifinales de la Liga Mundial que tuvieron lugar en Valencia, esa clasificación olímpica. Y no la lograron porque había tres boletos y terminaron cuartas. Rebecchi, fundamental en la estructura del equipo, jugó más de la mitad del torneo con dolor e infiltrándose. A 18’ del final del último partido pidió salir porque no podía pisar. Ayer, Las Leonas llegaron a Buenos Aires y Carlita se sometió a estudios cuyos informes arrojaron malas noticias.
En la antesala de las semis de la Liga Mundial, Argentina se quedó sin otra delantera, Giselle Juárez, quien se rompió los ligamentos. Con la ausencia de Rebecchi se abre una nueva incógnita. Una más, difícil de responder. ¿Apostará Capurro por un nuevo nombre aunque no haya participado del proceso?

Argentina también pierde en el córner corto

La ausencia de Carla Rebecchi será sensible en los Juegos Panamericanos que empiezan en julio. La delantera no sólo es incisiva en la línea de ataque, con jugadas de campo, sino también desde el córner corto. En el último año se convirtió en la principal ejecutora junto a Silvina D’Elía, quien renunció. Saben los entendidos en este deporte que las jugadas desde el fijo son fundamentales y la efectividad es vital para ganar partidos. Así Las Leonas deberán confiar plenamente en Noel Barrionuevo y la juvenil Julia Gomes Fantasia, especialistas pero con presente irregular.

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