Ovación

Racing se copó con su gente

El equipo de Diego Cocca logró su cometido, hasta perdiendo 2-1, y sacó pasaje a la próxima edición de la Copa Libertadores.

Lunes 07 de Diciembre de 2015

Lo que parecía que podía ser un trámite para Racing no lo fue. Es que aquel 2-0 en la ida sirvió para calmar los nervios de entrada, pero no para manejar el partido con demasiada holgura. Porque Independiente fue más en el primer tiempo y también en el segundo. Es más, con dos menos estuvo a un tris de forzar los penales, cuando el partido se moría. Lo cierto es que el equipo de Diego Cocca logró su cometido, hasta perdiendo 2-1, y sacó pasaje a la próxima edición de la Copa Libertadores.

El Rojo fue más desde el juego y también en situaciones de gol en el primer tiempo. De no haber sido por un par de intervenciones magistrales del Chino Saja, el equipo de Pellegrino debió irse al descanso arriba en el marcador. Durante todo el partido, pero esencialmente en ese lapso Independiente lamentó la ausencia del delantero Diego Vera, quien no pudo jugar por un accidente doméstico en la previa del encuentro (en su lugar actuó Juan Manuel Trejo).

Después, necesitado debió asumir el protagonismo en el complemento. Pero recién pudo abrir el marcador a los 22' de esa etapa con un tiro libre Cristian Rodríguez, quien había ingresado al campo un par de minutos antes.

Pero la angustia académica duró poco, ya que sobre los 26' Luciano Lollo, con un impecable cabezazo, igualó el marcador y a partir de ese instante manejó el partido el equipo de Diego Cocca (dirigió por última vez a la Academia).

En el final, la impotencia se apoderó del equipo visitante, que perdió a Jesús Méndez, a los 36', y a Jorge Ortiz, a los 39', ambos expulsados por el árbitro Patricio Loustau.

A esa altura la historia parecía cerrada. Once contra nueve todo iba camino a una clasificación tranquila de Racing. Pero el hecho de tratarse de un clásico hizo que los nervios también aparecieran por parte del local. Nervios que se potenciaron cuando en el primer minuto de adición el Rojo volvió a ponerse en ventaja con un gol de Juan Manuel Lucero. Era sólo un gol de diferencia para forzar los penales, que no se dieron porque el bombazo de Cuesta cuando el partido se moría se fue apenas desviado. Fue elv momento en el que los corazones dejaron de latir por algunos segundo en el Cilindro de Avellaneda.

A partir de ahí ya hubo poco tiempo para que Independiente fuera por la heroica. Por eso Racing coronó el año de la mejor manera, logrando el pasaporte a la Libertadores, pero sabiendo que lo hizo ante un rival especial, el de toda la vida. Un festejo enorme en Avellaneda para una Academia que irá a la Libertadores y consuelo para un Independiente que sólo le alcanzó para la Copa Sudamericana.

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