Domingo 13 de Marzo de 2016
Con pocas horas de descanso después del viaje desde Brasil a Rosario que se prolongó más de la cuenta, Etel y Sofía Sánchez se sumergieron en la pileta del club Gimnasia y Esgrima. Había transcurrido algo más de un día desde que clasificaron en la especialidad dueto a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y ya entrenaban con el resto de la selección para el campeonato Sudamericano de Deportes Acuáticos de Paraguay que empieza el miércoles. Ni tiempo de asimilar el significado de obtener la plaza olímpica, como hace 4 años para Londres. La rutina no les permite comprenderlo en su justa medida. Y a lo mejor ni de eso se trate. “Quizás entendamos más todo esto cuando dejemos el deporte”, reflexionó Etel, sentada junto a Sofía al borde de la pileta del club mens sana.
El domingo las mellizas ganaron el repechaje del Preolímpico de Río y al día siguiente emprendieron el vuelo a Buenos Aires. El martes a las 3 de la mañana estaban en Rosario y 7 horas después se encontraban en la pileta de GER. “Todavía no asimilamos ni disfrutamos lo conseguido. Tampoco hubo tiempo de pensar por todo lo que pasamos en estos cuatro años desde que fueron los Juegos de Londres. Es que ya está encima el próximo objetivo, que es el Sudamericano, y hubo que volver a entrenar. Creo que después del Sudamericano empezaremos a entender un poco más lo que hicimos. Y quizás lo entendamos más cuando dejemos el deporte. Pero bueno, lo que sí puedo decir es que estamos muy contentas”, expresó Etel, que hoy mismo se encuentra en Asunción junto a su hermana y el seleccionado argentino para el Sudamericano en Asunción.
“La felicidad plena fue apenas nos clasificamos, cuando nos abrazamos con nuestros padres, que fueron a vernos. Fue hermoso compartirlo con ellos, y con gente del club que queremos muchos y que también fue a Río, como Luis Ferullo (prosecretario) y Silvio Monsalvo (director deportivo)”, agregó.
“Creo que vamos a empezar a entender lo que significa volver a unos Juegos Olímpicos a medida que se acerque la fecha. Ahora estamos en una nube. Y también muy ocupadas. Volvimos y arrancamos los entrenamientos. Incluso ese primer día en Rosario tuve que ir a anotarme a la facultad (cursa el quinto año de ingeniería industrial)”, dijo Sofía.
Pasaron cuatro años entre Londres y la clasificación a Río. En el medio hubo un recorrido largo, sostienen las mellizas. “Ni bien terminamos el Preolímpico y clasificamos fue como que nos pasó un camión por encima. Nos bajó toda la adrenalina de esos días. Papá y mamá nos decían que ya estaba, que ahora había que disfrutar, porque ellos vivieron todo este camino con nosotras y la verdad que no fue fácil. Todo camino hacia unos Juegos Olímpicos son así. Hace un año que estamos muy nerviosas por todo lo que había en juego y muchos entrenamientos no los pudimos disfrutar”, agregó.
¿Cuáles fueron esas cuestiones difíciles por las que debieron atravesar? “De por sí el deporte es muy duro. Son muchas horas diarias de entrenamiento. Necesitás tener la cabeza bien puesta porque es un deporte bastante tedioso por el tema de las correcciones. Los ensayos se repiten mucho para que luego todo salga perfecto. Si bien las rutinas en la pileta son sólo de tres minutos o un poco más, es muy exigente físicamente”, dijo Etel.
“La exigencia no fue sólo en estos cuatro años. Siempre dejamos muchas cosas de lado, la familia, los amigos. Hay que tener una dieta estricta y los fines de semana a la noche no podés salir porque tenés que acostarte temprano. No es una vida común para alguien de 26 años. Pero cada uno elige su estilo de vida y no nos arrepentimos”, añadió.
Invitación a la "elitista" Japón
“Ojalá vayamos a Japón. Sería increíble”, dijo Sofía. Es que ese país organiza un torneo en mayo con los mejores duetos del mundo.
El abierto de Japón es “muy elitista”, contó la entrenadora y no invitan a nadie que esté afuera del top 20. De allí el orgullo que sienten las mellizas de haber sido convocadas.
El problema es que la invitación la recibieron cuando ya se había enviado la planificación del dueto al Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), que es la que determina el dinero para los viajes. Confían que con la clasificación olímpica irán a Japón. Y otros torneos en los que piensan prepararse son de España y Suiza.
La meta es "mejorar la marca de Londres"
Etel planteó el objetivo para los Juegos Olímpicos, en agosto: “Mejorar la marca de Londres”. En esa oportunidad ocuparon la 22º posición entre 24 duetos. Les hubiese gustado un mejor puesto, pero por tratarse de la primera experiencia olímpica, no lo tomaron mal. En Río de Janeiro pretenden mucho más. Confianza tienen por el crecimiento que mostraron en los últimos tiempos.
“En estos cuatro años fuimos mejorando poco a poco”, dijo Etel, previo a que su entrenadora Mónica López brindara números para justificar la pretensión de un mejor resultado.
“En el anterior Preolímpico habíamos quedado en el puesto 25, es decir que fuimos el primer dueto suplente porque clasificaban 24. Holanda se quedó afuera y así entramos nosotras. Ahora ingresamos en la 20ª posición, es decir levantamos cinco puestos”, señaló la entrenadora.
“En el nado sincronizado, cinco puestos es muchísimo. Además en estos años superamos a países que nunca antes le habíamos ganado, Israel, Kazajistán, República de Belarús, Eslovaquia, Inglaterra y Hungría. En los Juegos ya sabemos que tenemos que hacer, y a esos países los vamos a tener abajo”, se animó a vaticinar.
López dijo que las mellizas “seguro estarán entre el puesto 17 y 18, aunque queremos estar más arriba”.
Anillos tatuados y la frase que invita a lo imposible
Los anillos olímpicos lucen tatuados en los cuerpos de las hermanas Sánchez. Nada novedoso en deportistas con pasado en Juegos Olímpicos, según cuentan las mellizas. Etel lo tiene en la espalda y Sofía en el tórax, sobre el costado izquierdo.
“Yo me hice los anillos apenas volví de los Juegos Olímpicos de Londres, y Etel esperó un poco más para tatuárselos. Por lo general todos los que van a los Juegos Olímpicos se los hacen y nosotras no queríamos ser menos”, contó Sofía.
Las mellizas llevan inscripta así en la piel aquella participación en Londres 2012, la primera de representantes argentinas de nado sincronizado en unos Juegos Olímpicos.
“A mi tatuaje le agregué una frase que dice «Seamos realistas y hagamos lo imposible». Esa frase la escribí en griego porque fue en Atenas donde se hicieron los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna”, dijo.
Sofía explicó que la motivó para dejarse tatuada esa inscripción. “Un día me di cuenta que lo imposible no lo era tanto y que se podía lograr lo que uno se propone. Eso es lo que quiere decir la frase, y esa es mi filosofía”, manifestó.