Ovación

¿Quieres ser millonaria?

La tenista Serena Williams es un ejemplo de la brecha salarial en deportes de élite. Es la única mujer entre los cien mejores pagos del mundo. Cristiano Ronaldo es el más rico

Sábado 10 de Marzo de 2018

"Se hace paro si en tu trabajo ganás menos que tu compañero varón por las mismas tareas o te asignan otras sólo por ser mujer". La frase integra el listado de reivindicaciones del colectivo Ni Una menos Rosario, con motivo del 8 de marzo, Día de la Mujer. Y retrata una de las tantas desigualdades entre varones y mujeres invocadas por las comunidades feministas: la brecha salarial, presente también en el mundo del deporte profesional. El dato más elocuente es el que hizo público la revista especializada en negocios y finanzas Forbes, hace pocas horas. En el informe de 2017 asegura que entre los cien deportistas con más ingresos del mundo figura sólo una mujer, la tenista estadounidense Serena Williams (que hoy compite en Indian Wells, ver página 11).

Claro que el informe revela ganancias, muy lejanas a las de las trabajadoras que declaman en la campaña internacional por estos días, pero valen los datos para entender que de allí para abajo la dinámica se sostiene. "¿Quieres ser millonaria?", sería la pregunta que alude a la película indo-británica de 2008. Te costará más que a ellos: podría ser la respuesta.

   Los argumentos para respaldar esas diferencias ponen el eje en el poder mediático de los deportistas masculinos. Se echa mano a la siguiente ecuación: a mayor audiencia, más ingresos y, por tanto, más sueldo. Pero lo que se deja de lado allí es la visibilidad: culturalmente el varón tiene en general más pantalla. Un informe de la Universidad Carlos III de España asegura que la presencia del deporte femenino en los medios es de un 5%, y en televisión de tan sólo un 3%. Sin dejar de lado que la cobertura del deporte femenino en muchas ocasiones se da con mirada machista: se hace hincapié en el físico de la deportista y no en su valor competitivo.

   Forbes, desde su sede en la Quinta Avenida en Nueva York, publica cada año la lista de las personas más ricas del mundo. Pero también está la Marketing Week, una revista de negocios enfocada en la industria del marketing en el Reino Unido. Desde su sede en Londres agregó otro dato elocuente: el patrocinio del deporte femenino significa sólo un 0,4 % del total profesional. Algunos expertos apelan a establecer una distinción entre los conceptos de "anunciar" y "patrocinar": el primero buscaría sólo la rentabilidad económica, mientras que el segundo se asociaría como un plus vinculado a una marca (como el caso de Iberdrola, que patrocina las ligas españolas o programas de becas para mujeres en casi una veintena de federaciones, desde el fútbol al boxeo, pasando por el karate, la gimnasia, el hockey o el rugby.

   ¿Quién es el que más ganó durante 2017? El futbolista portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo. Cosechó 75,3 millones de euros. Para encontrarla a ella, la más rica de todas, hay que bajar 51 peldaños: la varias veces ex número uno del ránking de la Asociación Femenina de Tenis (WTA) se ubica con 21,8 millones. Serena, la única entre toda la centena masculina, y eso que el tenis es uno de los deportes que aparentemente hizo más esfuerzos por igualar los premios. En los Grand Slam ya equipararon las bolsas para hombres y mujeres, pero en otros torneos del circuito las diferencias se mantienen.

   Caben algunas comparaciones. La rumana Simona Halep, que acabó en lo más alto del podio de 2017, acumuló en ese ejercicio premios por 4,27 millones de euros. El equivalente en el ránking masculino, el español Rafael Nadal, se llevó 10,2 millones.

   Y la brecha se acentúa cuando se desciende en la clasificación mundial. El número 100 del mundo, el francés Jeremy Chardy, lleva ganados 62.825 euros este año. La número 100, la estadounidense Sachia Vickery, 21.105 euros.

Más disparidad

El fútbol no escapa al trato discriminatorio ni en premios ni en salarios ni en la base ni en la élite. Salvando las siderales distancias económicas, en Argentina, mientras cada movimiento, cada pase, cada convocatoria a un jugador, cada gesto de un técnico de selección masculina se transforma en un tema de Estado, las mujeres deben hacer huelga para que la Asociación el Futbol Argentino (AFA) les dé bolilla. Las muchachas de la selección en septiembre del año pasado elevaron tres reclamos: nada de millones, sólo pago de viáticos, una cancha de césped natural y dormir en un hotel cuando viajan.

   En otros rincones del planeta la redonda pateada por las mujeres también está cargada de reclamos. El último Mundial femenino, el de Canadá 2015, repartió 15 millones de dólares (12,1 de euros) en premios; el masculino que se disputará en Rusia este año dispone de una bolsa de 791. Casi 53 veces más. La selección que ganó en Canadá, la estadounidense, se llevó 1,6 millón de euros; la que levante el trofeo el 15 de julio en Moscú recibirá 30,7 millones.

   "Somos las mejores del mundo, tenemos tres mundiales, cuatro campeonatos olímpicos y a la selección masculina se le paga más que a nosotras por ganar campeonatos importantes", esta frase de Hope Solo, arquera y capitana de la selección de EEUU, destapó un grave caso de discriminación en el fútbol norteamericano. El mejor equipo del mundo de fútbol femenino, que durante años fue referencia por delante de la selección masculina, reclamaba un trato de igualdad tras descubrir que ganaba hasta un 40% menos que sus compañeros y eso que habían ingresado a las arcas hasta 20 millones de dólares más que los varones en 2015.

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