Quién es El Tula, en sus propias palabras: "Yo no era un barra, era un hincha apasionado"
Carlos Pascual Tula, el dueño del bombo más famoso del fútbol argentino, asegura que fue el primero en armar un proyecto con las hinchadas contra la violencia. Extractos imperdibles de una nota que concedió a La Capital en 2015

Martes 28 de Febrero de 2023

La FIFA reconoció a los a los hinchas de la Scaloneta como los mejores del mundo, en la gala del premio The Best que reúne a los más destacados de la última temporada. ¿Quién subió al escenario a recibir el trofeo? Carlos "El Tula" Pascual, con catorce mundiales a cuestas. “Como argentino estoy contento porque nos llevamos todos los premios. Como hincha feliz porque soy el primer bombo en Alemania1974 y además estuve en todos los Mundiales”, indicó el fanático, quien subió con su camiseta argentina y el tambor que hizo sonar en la gala francesa.

Pero, ¿quién es El Tula? Hay algunas imperdibles respuestas para esa pregunta durante una entrevista titulada "Yo no era un barra, era un hincha apasionado" que El Tula, hincha de Central de toda la vida, tuvo con La Capital en 2015, cuando habló con Ovación telefónicamente desde su casa de Lomas de Zamora. Por eso se le pregunta allí por el equipo auriazul que dirigía entonces el Chacho Coudet, a cinco meses de haber asumido como DT, tras la renuncia de Miguel Angel Russo.

Se leía en aquella nota:

"Carlos Pascual Tula nació hace 82 años en Arroyito y cursó sólo hasta sexto en la escuela Manuel Estrada de Alberdi. "Canaya, peronista de Perón y Evita, hincha de la selección argentina y ahora también del Papa Francisco", es la carta de presentación del dueño del bombo más famoso de Argentina, que asegura que no se necesita tanto "título ni chapa para enfrentar a la violencia: yo analizo desde el sentimiento, otros lo hacen desde la plata y así nos va", lamenta el Tula, que a pura percusión presenció once mundiales y varias Copa América.

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Verborrágico y con más anécdotas en su haber que años de vida, una comienza a explicarle por qué lo llama y Tula pone primera, se hace cargo de todas las palabras, invierte los roles de la entrevista y hace la primera pregunta: "¿Sabés quién hizo el primer proyecto para ir contra la violencia? Yo lo hice, pero claro no era un barra, era un hincha apasionado de Central. Estuve con (Víctor) Vesco, (Federico) Flynn, (Adolfo) Boerio, pero a mí Central jamás me pagó un viaje ni me dio entradas. Yo podía colarme en los techos o los fuelles de los trenes o en todas las canchas del país, pero no usaba la plata del pueblo. Y en 1975 junté las hinchadas posibles: era la época de Milanesa, en San Lorenzo; del Hijo del Payador Bustamante, en Ñuls; de Quique el Carnicero, antes del Abuelo, en Boca... La idea era hacer el campeonato inter hinchas y que el partido preliminar sea jugado por las hinchadas de los equipos, nosotros los recibiríamos de locales y ellos de visitantes. Comeríamos un asado juntos... pero todos amigos. Hasta queríamos abrir Casas del Hincha en Buenos Aires y acá, para tener un lugar donde comer y pegarnos una ducha, pero fracasamos. En mi época había vino y piñas entre los hinchas, pero no armas ni falopa, contra eso es imposible pelear".

-¿Por qué?

-Porque la gente está violenta, y no sólo los pobres, la gente que tiene dinero también está mal y vuelca en el fútbol esa violencia, y si están falopeados peor. Ahora se habla mucho de los barras, de los inadaptados, pero el Panadero, el que puso el gas pimienta en el superclásico, no es un pibe de la villa, es un comerciante y mirá qué pasó... pero claro, el fútbol de hoy es un negocio para muchos: los barras, los dirigentes, la policía, ¿si no hay violencia de qué trabaja la policía? ¿Sabés quién es el mejor policía en la cancha?

-¿Quién?

-El hincha, es el que mejor puede custodiar a la gente en el estadio. Y no hay que pagarles: hay que trabajar con el hincha, para que no se fanatice porque eso no es bueno, te vuelve loco, hay que cuidar al hincha y cuidar al fútbol que es el único deporte nacional, barato para todos y el mejor antídoto contra la violencia. ¿O dónde vamos a ir los pobres si no es a la cancha? ¿a una carrera de autos?

-¿O sea que a pesar de la violencia usted cree que hay que seguir yendo a la cancha?

-Claro, pero no a cualquier lugar. No te podés meter en cualquier lado y hay que trabajar con los hinchas, con la gente. Por ejemplo, se les echa toda la culpa a los trapitos. La mayoría es gente pobre con familia que no tiene de qué laburar, hay que separar las cosas.

-Usted fue a muchos mundiales, fue a ver al Papa... ¿hizo plata con el fútbol?

-¿Plata? Cobro una pensión por invalidez porque me jugué varias veces la vida por Central y tengo una pierna para el carajo porque una vez volviendo de un partido de Central y River me la pegué contra un puente en Palermo. Mi patrimonio es mi casa en Juan José Paso al 700, donde nací, y otra en la calle Loria, acá en Lomas. Puedo mostrar tranquilo mi patrimonio, muchos políticos y dirigentes no. Para viajar vendía libros, fotos, hacía firmar el bombo a sindicalistas, jugadores, empresarios... era ayudante de portero, así viajé... y a veces, como cuando fui a España a llevarle el bombo a Perón (ver aparte) no tenía plata para volver.

-¿Qué le parece el actual Central del Chacho Coudet?

Bien, lo veo bien. Me gusta el pibe Cervi".

El Recuadro

En el centro de la nota, en un recuadro titulado "El bombo con Perón y el Papa" se contaba la historia con estos tres vínculos.

"En 1971, el Tula se había empecinado en conocer a Perón que estaba en España, y lo dijo en un canal de Rosario. Pidió ayuda a peronistas y no peronistas. "Yo invitaba a firmar el bombo que le daría a Perón a cambio de una ayuda económica. Con lo que recaudé me fui. Viajé en barco, en tercera, con el bombo repleto de firmas de hinchas de Central, jugadores, sindicalistas, comerciantes, llegué ala casa, golpeé la puerta y me estaban esperando Perón y Rucci. Se me aflojaron las piernas. Rucci le explicó a Perón que yo era hincha de Central y peronista. Me firmó una foto para mí y otra para la hinchada. Fue un año increíble: conocí a Perón y salimos campeones.

Junto a esa anécdota el Tula, sin pedir permiso ni tomar aire, habla del Papa Francisco. Asegura que el Sumo Pontífice es hincha de San Lorenzo, pero "principalmente es peronista".

Y el hombre que llevó el bombo a todas las canchas del país y al Muro de los Lamentos no podía dejar de llevarlo al Vaticano. Dejó pasmados a todos, en 2013, el día que el papa recibió al plantel y al cuerpo técnico de la selección argentina. El Tula no fue parte de la comitiva, pero llegó a la sala Clementina donde estaban los seleccionados. Cuentan que se presentó ante la Guardia Suiza y dijo: "Ustedes pregúntenle al Papa si yo puedo entrar". Dicen que el Papa autorizó: "Que pase el Tula". No se hizo esperar. No fue parte de la foto, pero para él eso no fue lo más importante. "El Papa bendijo al bombo y dijo 'Gracias al Tula que le mete fiesta'. Y yo lo hice sonar, ahí, en el Vaticano".