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"Quedé marcado por aquella goleada ante Newell's"

José María Buljubasich habló con Ovación en Santiago de Chile de su vida como gerente deportivo de la Universidad Católica y obviamente hizo un repaso de lo que vivió en Central. "No fui un jugador con el que se identificó el hincha de Central", admitió el Tati.

Martes 07 de Julio de 2015

Hay que creerle a José María Buljubasich cuando dice que difícilmente se mueva de San Carlos de Apoquindo. El ex arquero de Central vive en un verdadero paraíso. Transcurre sus días como gerente deportivo de la Universidad Católica de Chile con el auxilio del sosiego que le entrega la función y con la custodia de los cerros de una de las zonas más bacanas de Santiago.
Tati recibe la visita de Ovación en la oficina que prolijamente tiene decorada en el predio donde practican todas las divisiones de la Católica. Antes de meterse de lleno en la entrevista y hacer revisionismo de su paso por Central, Buljubasich ensaya un repaso muy ilustrativo de lo que es su vida como cualquier vecino chileno. “Estoy prácticamente radicado en Chile. Ya no creo que me mueva de este país. Acá tengo todo lo que necesito para desempeñar mi función como gerente deportivo de un club al que quiero mucho como la Católica. Además armé mi vida acá, con mi familia estamos muy adaptados, mis hijas están muy cómodas y la verdad es que muchas ganas de movernos no tenemos”, se sincera Tati, quien debutó en el 91 con la camiseta de Central y luego tuvo varias idas y venidas en la institución.
—¿Cómo surgió la posibilidad de ser gerente deportivo de la Católica?
—Todo arrancó después de retirarme en Olimpia de Paraguay. Hace del 2010 que estoy en esta función. La Católica es un club que quiero y conozco mucho porque también fui jugador. Ya llevo cinco años como gerente deportivo, más los cinco en los que estuve como futbolista, se puede decir que estoy prácticamente radicado en Chile. Me siento muy cómodo por el lugar que ocupo y además me permite seguir vinculado al fútbol.
—¿Qué es lo que más te gusta de la función de gerente deportivo?
—Cuando el jugador se retira hay  varias cosas que tiene para seguir vinculado al fútbol. Puede ser entrenador, representante de futbolistas, periodista, dedicarse a las divisiones inferiores o a las escuelas de fútbol, pero acá en Chile la función de gerente deportivo está validada y es muy reconocida. Antes de retirarme yo había realizado un curso de administración deportiva y enseguida se dio esta oportunidad de ingresar al club como gerente. En Chile todos los clubes se manejan con esta figura. Estoy muy contento con el camino que elegí. Me permite participar en las decisiones importantes del club y lograr una estabilidad familiar que tal vez el entrenador no tiene porque está más expuesto por los resultados del equipo. Y eso es muy importante para mí. Además mantengo la adrenalina aunque no es la misma a la que sentía cuando jugaba. No me puedo quejar, está bueno lo que hago.
—¿Estás en contacto con Central?
—Sigo los acontecimientos que pasan en el club con bastante cercanía, aunque la realidad es que hace quince años que me fui de Central. Sufrí cuando el equipo se fue al descenso y obviamente ahora estoy viviendo un momento de expectativa desde la llegada de Coudet como técnico.
—¿Te sorprendió la elección del Chacho?
—Es una apuesta por un técnico joven, que conoce muy bien todo lo que es convivir con la presión de Central. Hasta ahora demostró que se preparó para ser el técnico y obviamente lo ayudó mucho el respaldo que siempre tuvo de la gente en su etapa de jugador. Ese apoyo es fundamental para dar los primeros pasos. Ojalá el equipo siga consolidándose porque me imagino que la gente de Central quiere ganar un título lo antes posible. El fútbol tiene esas cosas, justo ahora que el equipo está realizando una gran campaña, se juega un torneo largo. Si esto se hubiera jugado a 19 fechas, tal vez alcanzaba para ser campeón. Recuerdo que nosotros con el Patón Bauza sacamos 43 puntos en el 99 y no salimos campeones. Y después varios equipos en el fútbol argentino se consagraron con muchos puntos menos.
—¿Qué hacés si te
busca Central para que seas el gerente deportivo?
—En la vida nunca sabés lo que te puede pasar. Si tuviera que contestarte ahora te digo que no. Mis hijas ya están adaptadas a la vida en Santiago, una está en la universidad y la más chica tiene 14 y lleva 10 años viviendo acá. Lo más lógico es que no me mueva de Santiago, pero uno nunca sabe lo que le puede deparar la vida, las pasiones, las necesidades y un montón de cosas. No hay que cerrar puertas, pero también hay que ser cuidadoso porque si no parece que uno está ofreciéndose y no es así. Cada vez que me toca hablar de este tema soy lo más cauto y claro posible. Hoy mi presente está en la Católica, es mi casa y me siento muy a gusto. Si pudiera, trabajaría toda la vida acá. El día que me vaya será porque las circunstancias me obligaron a irme. Porque es difícil que me vaya por decisión propia.
—¿Hablás a menudo con ex jugadores que compartieron plantel en Central?
—Las pocas veces que voy a Rosario me junto con el Cuis Daniele. Con Tito Bonano estuvimos acá porque él dirigió O'Higgins. Si bien no fuimos compañeros también manteníamos contacto con el Toto Berizzo, cuando él estuvo en Chile. Pero con el que más me entero de lo que pasa en Central es con el Rifle Castellano, que es mi cuñado y me pone al tanto de todo.
—¿Seguís lo que pasa en Central con pasión o el hecho de estar desde hace mucho tiempo afuera te permitió vivir las cosas con más tranquilidad?
—El hincha siempre se mantiene, y las alegrías y las tristezas a la distancia se viven. Pero son sensaciones distintas porque ya no estoy en el día a día de Central. Y entiendo que lo que hace fanático al hincha de Central es eso, la cargada del lunes contra Newell's o ver al equipo todos los fines de semana. Acá te cruzás menos con gente de Newell's, si bien vi clásicos junto a Berizzo y cada uno lo vivió con su camiseta, la verdad es que se pierde un poco el fanatismo que hay en Rosario.
—¿Qué jugador del equipo actual de Central te llamó más la atención?
—Me llevé una grata satisfacción por la manera en la que Marco Ruben volvió al club. Está en un gran nivel. Quizás al Chelito Delgado le está costando un poco más, pero no dudes de que con el paso de los partidos se adaptará lo más bien. También me gustó la aparición del chico Cervi, tiene picardía, velocidad y talento. Con Donatti el equipo ganó en seguridad atrás y Caranta también transmite mucha confianza. Todos los arqueros se equivocan y a mí me tocó en la etapa de jugador, pero Caranta entró muy bien en la gente y da garantías. El arco de Central no es fácil, te demanda estar siempre bien, te exige todo el tiempo. Además siempre es más difícil para un arquero que no surgió en el club y Mauricio demostró que está capacitado para ocupar ese lugar.
—¿Qué imagen creés que tiene el hincha canalla de vos como arquero?
—La verdad, no lo sé. Y pasó mucho tiempo. Creo que ni se acuerda de que atajé en Central (risas). No fui un jugador con el que se identificó el hincha de Central, como sí le pasó al Rifle Castellano. Siempre fui más sobrio y de perfil más bajo porque esa es mi forma de ser. Cuando anduve bien la gente me lo reconoció y cuando anduve mal no me perdonó. Tal vez haya quedado una mala imagen porque cuando me fui del club era suplente. Pero el tiempo acomoda las cosas y tal vez hoy el hincha reconozca que tan malo no fui. Porque atajé en México, Europa, Chile, Paraguay y en Argentina en dos grandes como Central y River. Además cuando estuve en el club cumplimos grandes campañas, nos faltó coronarnos en la final de la Conmebol del 98 cuando empatamos 0 a 0 contra Santos en el Gigante y estuvimos a un punto de salir campeones en el fútbol argentino cuando sumamos 43 puntos. La verdad, hoy a la distancia, no sé qué imagen tiene el hincha de Central de mi paso por el club.
—¿Te marcó aquel clásico que perdieron 4-1 ante Newell's por el Clausura 99 en el Coloso, en el que no tuviste una buena tarde?
—Sí, puede ser. Quedé marcado por aquella goleada contra Newell's. Pero lo entiendo y lo acepto si el hincha piensa que esa tarde atajé mal. Nunca fui de reclamar nada en mi vida. Además no me quedé pegado con aquel clásico porque después seguí mi carrera y jugué en equipos muy importantes del país y el exterior.
—¿Cuándo vas a Rosario qué trato recibís de la gente?
—De respeto y cariño. Cada hincha elige de lo que se quiere acordar de mi paso por Central. Lo único que me gustaría es que se acuerden de que fui respetuoso con el club, con el hincha y que siempre sentí un orgullo e-
norme de vestir esa camiseta. No busco que me elogien ni nada de eso.
—¿Cuál fue tu reacción el día en que Central perdió contra All Boys y se fue al descenso?
—Uno trata de olvidarse de eso por más que sea parte de la historia del club. Prefiero quedarme más con la imagen de que el equipo la peleó dos veces para volver, estuvo cerca y el tiempo acomodó todo porque ahora el equipo está en el lugar que tiene que estar.

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