Ovación

Quedaron a un paso

Los Pumas no pudieron con los All Blacks en el debut y perdieron 26 a 16. Jugaron un buen primer tiempo y decayeron en el complemento.

Lunes 21 de Septiembre de 2015

Los Pumas ya vieron muchas veces esta película pero aún no lograron modificar el final: en el debut del Mundial en el estadio de Wembley el seleccionado argentino hizo un gran partido ante Nueva Zelanda pero cayó 26-16 luego de una recuperación en la segunda mitad de los hombres de negro.
  Los Pumas volvieron a dar señales de progreso y consolidación en el rugby mundial, dominaron a Nueva Zelanda durante casi una hora, pero se quedaron sin energías suficientes para lograr la primera victoria en la historia ante los All-Blacks en 25 partidos.
  La resistencia de Argentina ante Nueva Zelanda duró hasta el minuto 56, cuando Aaron Smith logró quebrar la defensa albiceleste y tomar la delantera 19-16, luego de que Los Pumas comandaran el juego sin fisuras durante todo el primer tiempo. El try neocelandés fue un soplido fuerte que derrumbó al equipo de Hourcade como un castillo de naipes. Desde ahí hasta el final, fue todo negro. La defensa feroz que caracteriza a Los Pumas se vio erosionada por la potencia de los mejores del mundo.
  Si en el primer tiempo parecía que los duelos individuales eran parejos, en la segunda mitad quedó expuesta la diferencia entre el equipo más completo línea por línea y Argentina, que progresó mucho desde su inclusión en el Rugby Championship en 2012 pero aún está lejos del campeón del mundo.
  Argentina salió a tomar la iniciativa pero fue chocando con el apuro. Y los nervios se tradujeron en penales a favor de Nueva Zelanda, que apenas concedió la primera infracción a los 15’, mientras que Argentina había cometido siete para que en 20’ los All Blacks lideraran 9-0 gracias a tres penales acertados por Dan Carter.
  La buena dinámica en el juego, liberando la pelota en los rucks con mucha agilidad, trajo un premio a los 21’ cuando Guido Petti apoyó tras un ruck muy bien ejecutado que sometió a los gigantes neocelandeses.
  La energía positiva contagió al equipo argentino cuando a los 29’ Nueva Zelanda se quedó temporalmente con 14 hombres por una amarilla a Richie McCawe. La tecnología le permitió al árbitro Wayne Barnes detectarla en la repetición, una zancadilla a Fernández Lobbe para que el penal se transformara en tres puntos para Argentina y un liderazgo parcial de 10-9. Pero la misma valentía para dominar a los hombres de negro se anulaba con infracciones infantiles que devolvían a Nueva Zelanda al partido. Así fue el cierre del primer tiempo, cuando Sánchez fue penalizado y Carter volvió a acertar para el 12-13 con que concluyó la primera mitad.
  En el complemento, Nueva Zelanda salió enfurecido a recuperar el protagonismo. Jugó los primeros minutos en campo rival y sometió a Argentina, que debió apelar a lo que mejor sabe, defenderse.
  Si bien resistió algunos minutos, el try de Smith a los 16’ del complemento fue un duro golpe anímico. Y, para colmo, la resistencia física ya no era la misma: la dureza física del combate fue mermando a los albicelestes.
  Cada ataque de Nueva Zelanda parecía más incisivo que al comienzo. El dominio era total: territorial y de posesión. Hasta que un try de Cane a los 27’, producto de una jugada con una superioridad numérica insostenible, terminó por derrumbar las ilusiones argentinas. El marcador final de 26-16, que no se modificó en los 15’ finales, marca lo cerca que estuvo Argentina de Nueva Zelanda. Aunque también es muestra de que sigue siendo una vara fuera del alcance de Los Pumas. Las victorias ante Australia, Francia y Sudáfrica habían generado ilusiones, pero los All Blacks demostraron que para derrocar al mejor del mundo se necesita mucho más que coraje y buenas intenciones.

Los elogios de McCaw

“Los Pumas han mejorado muchísimo. Absolutamente. En los últimos cuatro años  hemos jugado contra ellos con regularidad y desde que empezaron a competir en el RCh han progresado. Van a ser una amenaza importante en este torneo. Puede pasar cualquier cosa con ellos, porque son inteligentes en la zona de contacto”, explicó  McCaw, el capitán de los All Blacks, quien ayer estiró su récord mundial de partidos internacionales a 143.

Sensaciones encontradas

Juan Martín Hernández, el mayor referente de Los Pumas, mostró sensaciones encontradas tras el debut con derrota ante los All Blacks al sostener que “hubo cosas buenas, por momentos con excelente rugby”, pero también “desprolijidades” que los neocelandeses no perdonan.
  “Jugamos bien, hicimos cosas y salieron, pero también creo que tuvimos oportunidades de seguir marcando pero perdimos el control, estuvimos desprolijos y tomando decisiones que no fueron buenas para nosotros, que nos costaron el partido”, sostuvo Hernández al término del encuentro.
  Hernández evaluó que luego el cansancio físico “se notó por querer salir a buscar el partido y como siempre digo, salir a buscar el partido contra los All Blacks es un arma de doble filo, porque al primer error te marcan y eso es lo que pasó”.
   Por su parte, el apertura Nicolás Sánchez, con gran efectividad ante los palos, autor de once puntos, consideró que el “balance fue positivo” de este partido debut ante el mejor equipo del mundo “pese a la derrota”.
  “Se jugó buen rugby. Es una lástima que en los últimos veinte perdimos la obtención, nos atacaron de manera frontal y se nos hizo muy duro pararlos”, explicó.
  “Fue una pena no poder estirar el marcador en el primer tiempo, algo que hubiera sido muy merecido”, concluyó el apertura.

La batalla de Wembley dejó secuelas

La batalla fue tremenda, dura, impiadosa. Y tuvo su repercusión en el búnker argentino, ya que dejó un saldo de cuatro jugadores con molestias físicas.
  El médico de Los Pumas, Guillermo Botto, entregó un parte médico en el que indicó que Leonardo Senatore, quien fue reemplazado por Julián Montoya promediando el complemento, “tiene un traumatismo en la pierna izquierda, sin lesión ósea, con contusión muscular”, por lo que el octavo rosarino no llegaría al partido ante Georgia del próximo viernes.
  Guido Petti fue golpeado en la cabeza a los 22’ del primer tiempo, en la jugada en la que marcó el try argentino. Fue reemplazado inmediatamente por Mariano Galarza. “El segunda línea del SIC sufrió un traumatismo cervical y será evaluado durante la semana”, confia el parte médico.
  Por su parte, Juan Martín Fernández Lobbe tuvo “una luxación intefalangica del meñique de la mano derecha”, por lo que se le realizó una reducción en el campo y una radiografía posterior, “sin registrarse lesión ósea”.
  Finalmente Agustín Creevy, quien terminó con una molestia en la espalda (que venía arrastrando de la semana), fue reemplazado por Lucas Noguera Paz. En este caso, el diagnóstico de Botto fue “lumbalgia pospartido”.

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