Copa Argentina

Que la cuarta sea la vencida

Central afrontará esta noche en Mendoza la cuarta final copera y buscará que el final sea distinto a las ediciones de 2014, 2015 y 2016, cuando perdió ante Huracán, Boca y River.

Jueves 06 de Diciembre de 2018

La reseña estadística marca que Central afrontó el miércoles 26 de noviembre de 2014 la primera final de la Copa Argentina. Fue ante Huracán en el estadio Bicentenario de San Juan bajo el mandato de Miguel Angel Russo. El equipo canalla estuvo a un paso de ingresar al umbral de la gloria. Quedó sin nada. Empató sin goles en tiempo reglamentario y luego perdió 5 a 4 en la tanda de los penales. El Globo estaba en la B Nacional y llegaba como punto. Terminó siendo banca. Al año siguiente volvió a jugar el crucial partido. Esta vez en Córdoba frente a Boca. Otra vez mordió el polvo de la derrota. El miércoles 4 de noviembre perdió 2 a 0 y sufrió un escandaloso arbitraje de Diego Ceballos a favor de Boca. Mientras que el 15 de diciembre de 2016 el rival en el plato más fuerte copero fue River. Lo tuvo para alzar el trofeo más esperado. Y tampoco pudo. Cayó 4 a 3 la noche que renunció Eduardo Coudet. Mientras que hoy el destino le dará una nueva revancha. Será ante Gimnasia (LP) en Mendoza. Bauza sabe que quedará en el Olimpo como entrenador si logra llevar la corona al barrio de Arroyito.

Primer porrazo

El repaso por las páginas de Ovación indican que en los 90 minutos reglamentarios de la primera final hubo poco de fútbol. Lo más relevante fue cuando llegó el turno de los doce pasos. Y ahí el Globo, que arrancó pinchado, se infló entre tanda y tanda. Y se llevó el trofeo y el pasaje a la Copa Libertadores con un 5 a 4 obtenido en buena ley ante un Central aturdido justo el día en que además perdió a su técnico más ganador: Angel Tulio Zof. Fue un 26 de noviembre de 2014, bien de luto.

La definición por penales empezó bien y terminó de la peor manera. El primer remate atajado por Caranta a Martínez (a la izquierda) fue una buena señal, lo mismo que el derechazo a la izquierda de Barrientos para el 1-0. Domínguez igualó pero Delgado puso las cosas 2-1. Y la ilusión se encendió cuando Abila mandó su derechazo alto en el tercer penal quemero. Y justo el Loncho Ferrari tuvo la chance de estirar las cifras a un 3-1 que sería casi definitivo. Pero la tiró apenas desviada junto al palo izquierdo y fue el principio del fin.

Es que Erramuspe decretó el 2 a 2 y Caranta no pudo vencer a Marcos Díaz. Torassa puso el 3 a 2 y Abreu, con un derechazo a la izquierda, cerró en 3-3 la serie original. Y fueron al uno por uno. Arano le cambió el palo que eligió el uno auriazul y Correa acertó a la derecha. Todo estaba igual.

El séptimo penal de Huracán fue con gol de Mancinelli para el 5-4, quedándole la responsabilidad al Sapito Encina, que eligió el palo derecho, al igual que Marcos Díaz, y ahí se derrumbó el sueño canalla de gritar campeón. Pensar que ese equipo se había jugado de lleno al gran objetivo: ganar este trofeo. No pudo. Esa noche tenía todo para graduarse de campeón en la tierra de Faustino Sarmiento. Terminó siendo bochado con un Globo que llegó como punto y terminó siendo banca ante una marea auriazul que copó suelo cuyano y se volvió en un mar de lágrimas.

Segundo traspié con polémica

El miércoles 4 de noviembre de 2015 no fue un día más para los canallas. Llegaron a Córdoba con toda la ilusión del mundo. Con sed de revancha por lo que habían vivido en la final anterior contra Huracán. Boca era el pez gordo a vencer. Boca y todo lo que genera en su entorno, por cierto. Central tuvo ausencias notables e indisimulables por lesión y suspensión como Nery Domínguez y Giovani Lo Celso en la crucial definición. Terminó mordiendo el polvo y envuelto en llamas de impotencia por el pésimo arbitraje de Diego Ceballos. En cancha perdió 2 a 0 con goles de Lodeiro y Chávez. La yapa es que Javier Pinola fue expulsado a los 92'.

Ceballos cobró un penal inexistente y obvió un offside que desnivelaron la balanza a favor de Boca y desataron la bronca auriazul. "Qué impotencia que te roben un partido así. Fue un robo. Pobre Central. Fuerza Chacho y el resto de los muchachos", se despachó en Twitter el ex Newell's y actualmente capitán de River Leo Ponzio en aquel momento. Por su parte, Eduardo Coudet fue tajante: "Nos sacaron la final". Todo lo demás es historia conocida. Fue el segundo porrazo. Aunque aquella vez cayó más por impericia del juez de turno que por los propios errores.

Tercera caída consecutiva

El calendario deportivo refleja que el jueves 15 de diciembre de 2016 llegó otra vez a la gran final. A los ponchazos en el torneo local para variar. Sin embargo, Central jugó el partido que todos quieren protagonizar pero sólo dos pueden hacerlo. El otro que insertó su nombre en la medalla fue River. Todos los auriazules esperaban sacarse las espinas que tenían bien clavadas. Muchos confiaban en que la tercera sería la vencida. Pero no. Otra vez sopa. El equipo millonario se impuso 4 a 3 en un desafío de altísimo voltaje. Encima el Chacho renunció tras el partido, tal como lo había anticipado Ovación en la previa.

"Llegamos a la final de la mejor manera en lo físico y lo mental. Ojalá esta vez se nos dé", había declarado el Chacho Coudet antes de pisar Córdoba. "Todos somos exitistas y hay que ganar", acotaba el Chacho.

La noche en Córdoba caló nuevamente hondo en las almas canallas. Central vivió la misma película por tercera vez consecutiva en la Copa Argentina al perder la final a mano de River, que además clasificó a la Libertadores. Pensar que ganaba 3 a 2. Pero Alario y Alonso le dieron la estocada letal a un equipo cuyo técnico no supo cerrar el partido en su momento. Para colmo, en esa jornada fue expulsado Marco Ruben (83'), quien hizo un partidazo y marcó dos tantos.

El combo de la impotencia fue que se sintió perjudicado por el mal arbitraje de Patricio Loustau, quien esta noche volverá a dirigirlo. El juez tuvo algunas pifias. Pero la realidad marca que Central cedió más que nada ante River por los errores que cometió en pasajes bien puntuales. La copa se le escurrió como arena de las manos.

Fue la última función de Gio Lo Celso como jugador canalla. También la de Walter Montoya y Teófilo Gutiérrez, por quien se abonaron poco más de tres millones de euros por su préstamo. Central cerró un 2016 para el olvido. Aunque hoy buscará sacarse el karma de las finales perdidas contra Gimnasia. Irá por el oro. Ya no quiere comer más barro.

¿Podrá en la cuarta chance? Esta noche ante Gimnasia, desde las 21.10, se sabrá. Mientras tanto, es el mayor deseo de toda la sociedad auriazul, que hizo una esperanzadora peregrinación a Mendoza para dejar atrás casi 23 años sin ganar un título. El plus es que si Bauza logra el cetro quedará inmortalizado en los corazones canallas y su estatua imaginaria pasará a la grata eternidad en el por ahora golpeado barrio de Arroyito.

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