Ovación

Qatar no debería ser sede del Mundial 2022

Los dirigentes de la Fifa y de las distintas confederaciones tienen una oportunidad histórica para revocar una adjudicación que fue producto de una escandalosa historia de corrupción.

Viernes 21 de Junio de 2019

Si a los directivos que conducen a la Fifa y a las respectivas confederaciones continentales le aplicaran el VAR de la ética, el Mundial de Qatar 2022 ya debería cambiar de sede. La causa denominada Fifagate aún deja en la superficie una red interminable de corrupción, en la que una vez más se ratifica la utilización del fútbol para favorecer a espurios intereses económicos y políticos.

   La reciente detención por horas de Michael Platini sacó del letargo la investigación sobre la corrupción que derivó en las elecciones de Rusia y Qatar como sedes de los mundiales 2018 y 2022, en detrimento de Inglaterra y Estados Unidos. Saga judicial que acumula capítulos sobre el entramado de corrupción que penetra al poder político y económico de varios países.

   Qatar sumó desde 2010 hasta ahora suficientes inversiones en los distintos niveles del fútbol, como así en negocios de otra índole en países estratégicos para mantenerse por esos intereses creados como sede del Mundial.

No obstante, el actual presidente de la Fifa, Gianni Infantino, ya comenzó a recibir fuertes presiones para revisar la designación fraudulenta del país árabe.

   ¿Será capaz la Fifa de cancelarle la concesión a Qatar y así demostrarle al mundo que la actual gestión quiere transparentar y legitimar los procedimientos del fútbol, para así diferenciarse de la obscena y corrupta administración que la precedió?

   Cuando el 2 de diciembre de 2010 Joseph Blatter informó que Qatar había ganado la elección para organizar el Mundial 2022, la monarquía qatarí intensificó sus inversiones en Europa, no sólo en el mundo del deporte sino también en una diversidad de empresas, fundamentalmente energéticas y periodísticas.

   Así Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y España, entre otros, fueron receptores de millonarias cifras mediante la compra de clubes y otros negocios por parte de millonarios del emirato.

   La adquisición de PSG, los contratos publicitarios con Barcelona, Bayern Munich, Roma, como también en la Fórmula 1 y MotoGP, no son más que partes de un programa político diseñado durante años para posicionar a un país por sobre el resto de sus pares, que tiene en el Mundial a su punto culminante, pero que comenzó mucho antes con contrataciones de destacados futbolistas que fueron al emirato, como Pep Guardiola, Zidane, Raúl González, Michel, Romario, Fernando Hierro o Frank de Boer, quienes aceptaron la propuesta qatarí de dedicar una parte de su carrera a jugar o promocionar.

   La prepotencia económica qatarí fue generando grandes dependencias financieras y políticas en varios países, a tal punto que en los últimos años también la logística de dicho estado árabe llegó a Sudamérica en general y a la Argentina en particular, ya que la empresa Qatar Airways rubricó en diciembre de 2018 un contrato de publicidad con la Conmebol hasta el 2022.

   Esa misma empresa aeronáutica es sponsor oficial en la camiseta de Boca Juniors, mediante un contrato millonario por cuatro años, que según informaron en su momento le deja al club xeneize algo más de seis millones de dólares por temporada.

   Ahora bien, todo ese plan estratégico y político con el fútbol como punta de lanza no pudo cambiar en nada los sólidos argumentos que oportunamente hacían inviable la elección de Qatar como sede del Mundial 2022, los mismos que hoy siguen vigentes para fundamentar la anulación de la designación de ese país como sede.

   La violación a los derechos humanos, las elevadas temperaturas en pleno verano, los impedimentos geopolíticos, el riesgo latente de atentados terroristas, entre otros, son complementados ahora con el trabajo esclavo al que son sometidos los trabajadores que construyen los estadios, según revela un informe del medio alemán Sport Inside. “Existe una alarmante mortalidad de obreros (en su mayoría de Nepal e India) debido a que trabajan en situación infrahumana”, informa.

   Ante este contexto atravesado por la corrupción, son sobrados los argumentos para revocar la fraudulenta adjudicación a Qatar como sede, los directivos del fútbol tienen una posibilidad histórica de demostrar que quieren darle legitimidad a la organización de este deporte y así diferenciarse de sus antecesores.

   ¿Lo harán?

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