clasico rosarino

Punto que no tuvo premios ni castigos

Newell's mostró mejores intenciones pero le faltó eficacia y a Central el entusiasmo lo privó de ponerle claridad al juego. Un justo empate.

Lunes 16 de Septiembre de 2019

La postura del final, con Central yendo con más empuje que fútbol y con Newell’s intentando ampararse en el empate antes que ir por un premio mayor, fue la imagen que contradijo, en cierta medida, el comportamiento futbolístico de ambos equipos en los 80 minutos anteriores, tiempo en el que la lepra no hizo muchos más méritos para ganar, pero sí tuvo más claridad en las pocas jugadas (en cantidad prácticamente las mismas que el canalla) en las que pudo convertir. Fue un punto (1-1) que no impuso ni premios ni castigos hacia dos equipos a los que los sobrepasó el marco. Un punto que les sirve a los dos y del que hoy no renegarán.

El ímpetu y las ganas que le puso Central estuvieron en el inicio y sobre el final, con algunos que otros minutos en el comienzo del complemento. Es que cuando Newell’s lo intentó, supo maniatar al equipo de Cocca. Sólo Riaño en ese amanecer del encuentro se atrevió a romper en algo el molde de un sistema encorsetado de parte del canalla, en el que la presencia de dos 9 de área fue una invitación al pelotazo, la mayoría de las veces de manera estéril.

A esta altura sólo los centrales leprosos (Lema y Gentiletti) entraban en cierto riesgo. Es que como Central atacaba sólo por arriba, Julián Fernández y Cacciabue parecían estar de más en el campo de juego. Ni Rius por la derecha ni Zabala por la izquierda podían entrar en sintonía. Pero fue ese poco fútbol del canalla y la inteligencia que tuvo la lepra la que hizo que el equipo de Kudelka comenzara a tomar las riendas del partido, con un manejo un poco más prolijo, sobre todo cuando la pelota pasaba por los pies de Maxi y su primo Denis.

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Fue así cuando después de un mal despeje de Barbieri, la Fiera leyó bien el juego, combinó con Alexis y fue en busca del espacio. El centro terminó con Caruzzo despejando sobre la línea de sentencia. Decididamente Newell’s en ese entonces era más y tuvo la chance de demostrarlo cuando Denis, tras la descarga de Alexis, estrelló un zurdazo en el travesaño en el que Ledesma sólo atinó a seguir con la mirada la trayectoria de la pelota. Una enorme chance desperdiciada que no tuvo un castigo mayor porque en la contra Ribas intentó la personal en lugar de abrirla hacia Riaño cuando el canalla atacaba con superioridad numérica.

Poco más en un primer tiempo en el que apenas hubo lugar para una desatención en el fondo canalla en la que Ledesma intentó rechazar y la pelota dio en Caruzzo.

Central intentó cambiar el chip en el entretiempo, sólo que a ese andar anodino, que siguió siendo tal cual, le agregó un poquito más de decisión. Así llegó el zapatazo de Zaballa, a los 50 segundos, contra el palo izquierdo que Aguerre envió al córner. Un minuto más tarde lo tuvo Caruzzo con un tremendo remate que dio en Gabrielli. Y algunos minutos después, Gil con un tiro libre que se fue muy cerca del palo izquierdo.

Allí se apagó el fútbol de ambos. El grado soporífero del partido sólo se vio alterado por el cabezazo goleador de Lema tras el córner de Bíttolo. Lo malo de Newell's fue no entender que se debía una cuota de inteligencia. Lo bueno de Central fue despabilarse de manera inmediata: centro, despeje defectuoso, cabezazo de Gil y arremetida goleadora de Riaño, a espaldas de Lema y Gabrielli.

Después, algo más de lo mismo. Newell’s un poquito más pensante y Central con más carácter. Sólo que la lepra no supo sacar usufructo en ese escenario, porque sólo Maxi fue el que se atrevió a meterle algo de claridad, con un remate cruzado que Molina sacó debajo del arco. Fueron los últimos movimientos de un Newell's que entendió que el protagonismo ya no debía ser tal. Porque el comportamiento que lo prosiguió fue más de conformismo que de ambición.

Central sí se supo más protagonista, pero obvió un gran detalle. Para ponerle rúbrica en el juego le hacía falta mucha más claridad en sus acciones, algo que jamás encontró hasta el final del encuentro. Un poquito de Gamba, que se volvió por izquierda y complicó a Gabrielli pero no más que eso. En Central el ingreso de Pereyra pareció tardío y en Newell's, Kudelka evidenció cierto conformismo guardándose justamente la tercera variante.

No pintó por Arroyito ningún error grosero de los dos lados que permitiera inclinar la balanza. En su momento Newell's no supo cómo. En medio de su entusiasmo, Central no halló la mejor forma. Punto y calma para una tarde en la que no hubo premios ni castigos.

Otra vez el juego aéreo de Newell's y otra vez asistió Gil

De virtudes y defectos nacen los goles en el fútbol. Newell's y Central tuvieron lo suyo, del lado de la lepra con el juego aéreo, del lado del canalla con las asistencias de parte del Colo Gil.

Mucho se habló en la previa de que una de las formas en la que podía complicar Newell's era de pelota detenida. Y fue lo que sucedió. En cada pelota parada Rius se le pegó a Lema para molestarlo en la marca personal, antes de que pudiera sortear la marca en zona que suele hacer el canalla. Sin embargo el defensor se las ingenió para marcar de cabeza.

Del lado canalla, ayer hubo una nueva asistencia de Gil en un clásico. Ya lo había hecho en dos ocasiones hacia el Chaqueño Herrera. La primera en el 1-0 en el Gigante y la segunda en Copa Argentina.

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