Ovación

Puertas al futuro en la Unión de Rugby de Rosario

El presidente de la Unión de Rugby de Rosario analizó el primer año de gestión, habló de los proyectos y se declaró optimista de cara a lo que viene.

Domingo 13 de Enero de 2019

Soplan vientos de cambio en la vieja Unión de Rugby de Rosario (URR). Los noventa años cumplidos el año pasado dieron cuenta de que las cosas no podían seguir igual, que había que aggiornarse para no perder el tren. Será la velocidad de los tiempos que corren la que obliga a sacar el lastre para que el rugby de la ciudad vuelva a tener ese brillo que supo tener. A un año de su gestión como presidente de la URR, Gonzalo Crespi habló del proceso de transformación que están encarando desde calle Salta y en el balance hizo un mea culpa de las fallas pero redobló la apuesta de cara a lo que viene. "La gestión arrancó complicada. No me fue fácil hacer pie, porque lograr el poder político no es simple. Hubo que reacomodar comisiones y subcomisiones..., hubo que reacomodar el consejo, lo que hizo que se tuvieran que postergar un montón de proyectos", explicó el hombre de Jockey. "Nos pusimos como objetivo preparar la Unión para los próximos veinte años", dijo Crespi, adelantando la meta y para eso todas las acciones están basadas en tres pilares fundamentales, como el propio dirigente explicó: "Uno es desarrollar un plan estratégico para que todos sepamos cuál es el camino a seguir, otro es la revisión de los estatutos y el tercero es la profesionalización de la estructura".

¿En qué estado está cada uno de ellos?

El plan estratégico está en ejecución y ya pudimos empezar a desarrollarlo. Con respecto a la revisión del estatuto, tardé tiempo porque no encontraba el plafón político para poderlo hacer, hasta que logré que me aprobaran poner a José Costante (ex presidente de la URR) a cargo del proyecto de la revisión del mismo. A Pepe (Costante) le encantó la idea y creo que es un hombre muy capacitado para hacerlo y con él a la cabeza constituimos una comisión con representantes de todos los clubes. Posiblemente a fines de marzo esté listo para poder analizarlo. Otro punto importante es la profesionalización de la estructura. Eso llevó tiempo y no logré poder implementarla hasta que hicimos las primeras reuniones del plan estratégico, donde surgió claramente la necesidad de incorporar un director deportivo, que es un paso fundamental en la organización de la parte profesional de las cinco áreas que están vinculadas con el juego. Tenemos 17 currículum para analizar... de Rosario hay muy buenos candidatos pero también nos llegó de gente que está trabajando en Europa.

¿Qué importancia le das a la figura del director deportivo?

Toda. Es sumamente importante para poder implementar un plan estratégico. Lo importante es que esa persona, sea quien sea, en el corto plazo (como mínimo son tres años) pueda hacer su trabajo lo mejor que pueda y para que eso pase tenemos que equivocarnos lo menos posible en la elección.

¿Cuándo tienen idea de presentarlo?

Calculo que en febrero ya vamos a saber quién será el que ocupe ese cargo.

¿Cómo piensan tratar el tema comunicacional?

Es otro aspecto importante a desarrollar. Tenemos que tener un plan de comunicación, un plan de marketing, de posicionamiento de la marca El Ñandú para poder tener una mayor penetración en el mercado y poder crecer. Queremos que todas las estructuras crezcan y para eso tenemos que dejar de pescar en la misma pecera y poder incorporar muchos más jugadores, sobre todo para poder tener fondos para desarrollar equipos del interior de la provincia, que necesitan mucho apoyo.

Esta bien que se apoye el rugby del interior, pero hay clubes de Rosario que necesitan de ese apoyo y hay quejas que desde la Unión esa ayuda no llega.

Esa es una asignatura que me quedó pendiente. Tomé un compromiso junto con el consejo, pero particularmente yo en lo personal, porque estoy al frente de esto, y era darles apoyatura a los clubes, la cual no les pude dar. Empecé a ir a comer a los clubes para conocer por dentro sus problemas y poder charlar. Te diría que esta es la mayor deuda que tengo: poder bajarle a los clubes todo el asesoramiento en coaching, en desarrollo, en planes estratégicos, en todo lo que sea para su crecimiento. Para eso es fundamental la participación del director deportivo. Si yo no tengo un master plan en la Unión, un plan de comunicación y un director deportivo que lo ejecute, no puedo llegar a darle el apoyo que necesitan. Eso se retrasó mucho. Está en proceso de ejecución pero todavía no llegué con nada a los clubes.

¿Cómo está la relación con los clubes?

Bien, es buena. Mi gestión empezó con muchos signos de pregunta y creo que hoy estoy resolviendo mucho de esos interrogantes. Se abrió la puerta de la Unión a los clubes. En el 2018 hubo tres reuniones de presidentes de clubes, algo que hacía mucho tiempo no se venía haciendo. Se invitó a las instituciones a que participen en el plan estratégico y desde ahí encontraron un espacio donde poder hablar y comunicarse y creo que es en ese seno donde se resuelven los problemas. Sin ir más lejos, en la última, se reunieron los presidentes para hacer un balance general y trataron además temas vinculados con los pases de juveniles. La reunión fue muy positiva y se trataron todos los temas con mucha altura, lo que me hace pensar que los clubes sienten que la URR abrió las puertas nuevamente para generar un espacio de diálogo donde se puedan tratar cosas importantes.

El Argentino de mayores era el torneo donde se podía ver el mejor producto de la Unión, su seleccionado. Desde que no está, ¿crees que la Unión perdió fuerza en relación a los clubes?

No, creo que no. Es una forma diferente de ver las cosas. El Ñandú sigue existiendo. Que no haya Campeonato Argentino no significa que el Ñandú no exista, no quiere decir que no nos podamos reacomodar para darle competencia al seleccionado. El seleccionado tiene varios objetivos: uno es que represente a la ciudad. Eso es cuando hay un campeonato, como podría ser el Argentino. Pero otro de los objetivos fundamentales es que los mejores se junten con los mejores para mejorar el juego, y eso no lo impide nadie. A mediados de diciembre tuvimos una reunión en Buenos Aires, donde se planteó volver a tener un torneo de uniones o por regiones, financiados por DirectTV, por ejemplo, con el objetivo de que se mejore la competencia. Todo el mundo dice que la Unión se quedó sin un producto para vender...

Por lo menos el producto más importante.

Yo creo que el producto más importante que tiene la Unión es el rugby, los valores que tiene... el concepto de esos valores es lo que tenemos que vender. Hay que cambiar un concepto de "negocio" por decirlo de alguna manera, hay que cambiar el eje. Tuvimos reuniones con gente de la Liga Nacional de básquet y ellos no tienen ningún seleccionado y unos sponsors brutales. Cuando tenés sponsors, podés juntar los fondos necesarios para el desarrollo.

Pero ellos tienen una liga que es atractiva.

Y nosotros también podemos tenerla. Hemos hecho un plan de marketing para este año cuyo objetivo es vender el rugby como deporte.

Por lo que decís, el rugby que se viene va a necesitar de un calendario que no se superponga, como para que los jugadores no tengan una temporada tan larga y que no se encimen competencias de seven con quince y seleccionados con clubes. ¿Cuál va a ser el aporte de la URR en ese sentido?

En realidad el compromiso debe ser de los clubes. Los que deben querer participar y organizar este tipo de competencia son los clubes. Nosotros desde la URR podemos organizar todos las competencias que querramos, pero si los clubes no ceden los jugadores estamos en la nada. Entonces tiene que haber un compromiso de los clubes de querer, no de prestarnos los jugadores sino de saber que el crecimiento de sus jugadores va a estar en la mejor competencia de ellos.

¿Eso se puede legislar, poniendo una regla por ejemplo que diga que los jugadores convocados sólo pueden estar afectados a la Unión en un período determinado?

Estamos trabajando. De un día para otro la UAR dio vuelta todo y ahora nos estamos adaptando a eso. Estamos estudiando las ventanas para ver qué se puede hacer, porque los jugadores también tienen que tener descanso. Los clubes tienen que entender a qué están jugando y utilizar todos los jugadores que tienen. Hay jugadores que en el año juegan 34 partidos al año y otros que juegan 20. Es todo una cuestión de capacitación. Creo que hay que saber bajarle líneas y en ese sentido es clave que el director deportivo que contratemos pueda captar este idea de salir del consejo para trasladárselo a los clubes.

¿Qué esperás del futuro?

Yo creo que se administra el presente y se dirige el futuro. Nosotros hoy, como Unión estamos administrando el presente. Venimos administrando el presente desde hace años, nos juntamos todos los martes en el consejo para hacerlo, pero pensamos poco en el futuro. Nosotros somos dirigentes, dirigimos el futuro, por eso tenemos que pensar en la Unión de los próximos veinte años. Se viene un período de amalgamiento entre el profesionalismo y el amateurismo y tenemos que abrir la cabeza, y rápido, porque sino nos van a pasar por arriba. El rugby viene a una velocidad que no te podés quedar esperando ver qué vas a hacer. Esto tiene que ser dinámico, activo y en eso es clave que los clubes manden la mejor gente a la Unión (que no es lo que generalmente ha sucedido). En estos momentos estamos armando un equipo de trabajo con gente más joven, con mayor potencialidad, de poder dirigir el futuro. Hay que cambiar la cabeza, si no las reuniones del consejo van a seguir siendo para aprobar que Fulano se pasó a tal club o que a Mengano le dieron dos fechas. Y así te pasaste el 80% del tiempo dedicado a lo que incide en el 20% del rugby y al revés, le dedicás el 20% del tiempo a lo que incide en el 80%. Es algo desproporcionado y que hay que darlo vuelta totalmente. Para eso hay que ver los estatutos, el plan, cambiar los paradigmas. La Unión cumplió 90 años, 90 años haciendo lo mismo. ¿Que pasó en la UAR? Cambió y rompió un montón de paradigmas y se dio cuenta de que puede competir en un montón de lados. Vino alguien que tuvo la virtud de ver un poco más allá que el resto y puso la Argentina en otro nivel. La UAR se despegó y las uniones del interior quedamos dando vueltas en el desierto. La URR está exactamente igual que cuando yo tenía 14 años y me fui a fichar por primera vez. Lo único que le falta es la balanza en el patio, porque en ese entonces nos pesaban, porque jugábamos por edad y peso. La Urba, es diferente, porque está todo mucho más concentrado, son muchos más jugadores y aprovecharon la inercia que le generó la UAR. La Urba tiene 12 equipos de primer nivel y en el interior del país hay 12 equipos de primer nivel pero el problema es que estamos todos desparramados y nos cuesta conectarnos. Pero si ahora logramos generar con estas líneas aéreas nuevas una vinculación, podemos organizar tranquilamente un Top 12 del interior. Es una cuestión de distancias, tenemos que superar ese problema.

¿Cómo está la relación con la Unión Argentina de Rugby?

Es buena, pero la UAR se profesionalizó tanto y nosotros estamos tan poco profesionalizados que es una cuestión de peso y superficie. Ellos terminan ganando un espacio porque tienen un profesionalismo que nosotros no tenemos. Por eso es clave que nos profesionalicemos, para poder nivelarnos, poder discutir y poder hablar. La relación es buena. La confianza que nos brindaron para traer el Mundial juvenil acá es importante. Ahora esperemos estar a la altura de las circunstancias.

¿Qué impulso crees que le puede dar el Mundial juvenil a Rosario a diferencia del 2010?

En 2010 creo que lo que faltó fue una visión estratégica de la dirigencia. En cambio si nosotros logramos tener una visión estratégica a largo plazo diferente, lo podemos utilizar como un trampolín de lanzamiento. En 2010 estábamos partidos al medio. Cuando surgió lo del Mundial, Rosario estaba fraccionada. Recuerdo haber escrito un mail dirigido a todos los presidentes de los clubes sugiriendo que nos subiéramos todos al mismo barco y pusiéramos a Rosario en movimiento y en desarrollo. No fue fácil. Nos faltó visión a largo plazo y es algo que hoy tratamos de tener.

Como hombre de rugby, ¿por qué crees que mermó la presencia de jugadores rosarinos en los seleccionado de la UAR?

Porque andamos mal, porque no crecimos. El que crea que Rosario creció está equivocado. Tenemos la misma cantidad de jugadores, mejoramos la cantidad de fichados, pero la realidad de la historia es que cambiamos la calidad. Años atrás muchos clubes tenían equipos A y B en juveniles y hoy por hoy eso no sucede porque las decisiones de la dirigencia no fueron buenas. Se crece cuando generás equipos, no jugadores. De esta manera lo único que conseguis es tener más jugadores que no jueguen.

¿Cómo ves el futuro?

Soy optimista. Creo que vamos a poder adaptarnos. No es fácil romper con estructuras muy arraigadas. No es la primera vez que estoy en el consejo, pero sí la que me toca presidirlo. Pienso que hasta que los integrantes de la mesa de consejo no se terminen de sacar la camiseta de sus clubes estamos complicados. Es la forma de cambiar el paradigma, la visión. Soy optimista, no sé qué ni cuánto puedo hacer, pero creo que estamos cambiando los pilares básicos para poder preparar la unión para lo que viene. La profesionalización de la URR es clave. Hoy hay un apoyo político de todos los clubes que se dieron cuenta de que necesitan del profesionalismo de la Unión. Hoy el rugby de Rosario se dio cuenta de que necesita profesionales para crecer. El rugby es un deporte para venderlo y tiene mucho para que la gente compre. Es un deporte que educa, que saca a los chicos de la calle. Una gran porcentaje de los jugadores llegan de la mano de sus padres, entonces hay que hablar con ellos y contarles de qué se trata este deporte para que no le tengan miedo. Es el único deporte que tiene reglas desde infantiles para adelante y está preparado para cada edad. Esa es la base la pirámide y lo que va a hacer crecer esto. Hay que apuntar ahí y tenemos que salir de la Unión a desarrollar el rugby en todos lados. Rosario tiene el deber de desarrollarse porque no lo hizo y no le podemos echar la culpa a nadie. Los únicos culpables somos nosotros. Creyendo que hacíamos las cosas bien, no nos dimos cuenta de que nos faltaba mucho. No hemos mejorado en nada y cada vez salen menos buenos jugadores, por eso tenemos que cambiar.

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