Ovación

Prueba de fuego en el infierno de Avellaneda

Central arranca el año visitando a Independiente y pensando en sentar bases firmes

Miércoles 24 de Enero de 2018

No caben dudas de que para esta versión de Central se tratará de un desafío importantísimo. Lo deportivo y emocional tienen el mismo peso. Porque se trata de esas contiendas que pueden tranquilamente fijar en qué hemisferio quedará parado el equipo con el resultado en la caldera del Diablo. Es que si esta noche los muchachos de Leo Fernández vencen a Independiente en pleno Avellaneda, entonces habrán dado un paso firme para reacomodarse en las posiciones y encarar lo que se avecina con otro temple. Además, sería una prolongación perfecta de lo que hicieron en las últimas tres presentaciones oficiales. La oferta de este choque pendiente de la 11ª fecha de la Superliga, que fue postergado por la participación del Rojo en la Copa Sudamericana, es tentadora en todo sentido. Será cuestión de sacarle provecho. La comitiva auriazul inicia esta excursión 2018 con la mente puesta en volverse al pago con el triunfo bajo el brazo.

Por más que recién será la primera presentación formal del año, los canallas tienen en claro varias cuestiones de fondo. Es que saben que para extender el buen momento que figura bajo el ala de Leo Fernández tendrán que exigirse al máximo de sus posibilidades.

Sobre todo porque del otro lado tendrán a un verdadero rival de peso. Un gran campeón. Que viene incluso de obtener una nueva copa internacional: la Sudamericana. Porque Independiente sabe, entre otras cosas, qué significa tener la vidriera llena.

Si bien el recorrido de Central todavía no adoptó un ritmo regular, ya que Leo Fernández fue ratificado en el cargo de entrenador una vez que el torneo doméstico entró en receso, tras la gran victoria en el clásico, lo concreto es que tendrá un recorrido lleno de desafíos e ilusiones a la vista. Porque además de la Superliga, este semestre le impondrá presentarse en óptimas condiciones cuando sea turno de jugar por la Copa Sudamericana contra San Pablo y luego por la Copa Argentina, que es la gran obsesión canalla de las últimas cuatro temporadas.

El equipo de Arroyito llega a esta cita encaminado. Con el rodaje justo porque el tiempo así lo dispuso. Sin refuerzos entre sus titulares porque el único que llegó a Arroyito hasta el momento, Néstor Ortigoza, se mancó luego de haber dejado una grata impresión en el amistoso con Lanús. Y el joven defensor Oscar Cabezas se sumaría recién mañana y para arrancar de suplente. A esto hay que agregarle que se desprendió de José Luis Leguizamón, Santiago Romero y Gustavo Colman. Todos titulares en su momento.

Todo indica que el auriazul llega con lo justo y necesario. Es la realidad. A este Central no le sobra nada. Al contrario, le vendrían bien algunos nombres más. Pero la dirigencia tomó la iniciativa de sumar poco. Muy poco. La situación financiera lo exige. Sobre todo tras los despilfarros que se hicieron cuando el Chacho Coudet era el DT. Ahora está pagando intereses en un banco que nunca perdona.

Con respecto al plano meramente futbolístico se especula en la previa un encuentro de estilos bien marcados y distanciados. Por un lado, Central y la intensidad que se perfila para ser el sostén de su propuesta agresiva. Por el otro, Independiente y su habilidad para contemplar los tiempos del partido en base también al buen trato de la pelota. Los sobrevivientes que conquistaron la Sudamericana seguro intentarán hacer pata ancha.

El rojo tiene virtudes, es cierto. También defectos. Además se desprendió de dos grandes jugadores: Tagliafico y el pibito Ezequiel Barco. Habrá que ver cómo responderá la estructura táctica esta noche ante la presión constante que piensa inyectarle el canalla. Por ahí arranca de banca y termina de punto.

Porque Central tiene lo suyo. Cuenta con una base que se conoce de memoria. Con muchísimos jugadores que tienen el ADN con los colores del club. Y eso también es un plus a la hora de afrontar un desafío. Tiene también el convencimiento puertas adentro de saber que cuenta con las herramientas para edificar un futuro mejor de lo que refleja o dictamina la tabla de posiciones en la actualidad.

De hecho, esta noche buscará dejar sentado en campo del Diablo que no se preparó para oficiar de partenaire, sino para pelearla con todo hasta que se baje el telón de la Superliga. Quiere demostrar que está vivo y clasificar a las próximas competencias internacionales. Un reto nada sencillo, pero tampoco imposible para un equipo que hoy afrontará una prueba de fuego en el infierno de Avellaneda.

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