Ovación

Princesas, pero arriba del ring

Tras una noche gloriosa a las hermanas Bermúdez ahora las une algo más: ser campeonas del mundo.

Lunes 31 de Diciembre de 2018

A la familia Bermúdez la une mucho más que la sangre. Y al vínculo lo acrecienta una pasión, el boxeo, razón principal por la que casi todos sus integrantes suben o subieron alguna vez al ring. Y desde la medianoche del sábado también los une tener bajo el mismo techo a dos campeonas del mundo: la Bonita Daniela y la Princesita Evelyn. Daniela fue la primera en poner la bandera del apellido en lo alto, al obtener el primer título ecuménico en 2012, siendo entonces la primera campeona del mundo del Gran Rosario. Ahora, en la velada que se desarrolló en el club Talleres de su Villa Gobernador Gálvez, Daniela, quien ostenta varios cinturones, retuvo el título gallo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y su hermana Evelyn se adjudicó la corona minimosca de la Federación Internacional (FIB) en su primera oportunidad mundialista.

La Bonita (palmarés de 24; 3; 3), de 29 años, quien encabezó la pelea central, no tuvo complicaciones para defender el cinturón, ya que se impuso por nocaut técnico en el cuarto asalto a la colombiana Yolis Marrugo Franco (42), apodada Diablita (23; 11; 4), quien mostró un bajísimo nivel. A la mayor de las hermanas Bermúdez le alcanzó con un par de golpes certeros para sacarse de encima a una débil retadora. Daniela sólo tuvo una pelea más este año, en abril, en la que venció nada menos que a la Tigresa Marcela Acuña.

"Contra Marrugo me sentí muy bien, fue lindo, hacía 7 meses que no peleaba y creo que salió una linda pelea", le dijo ayer a Ovación la Bonita, en un alto de los mates de la tarde, en plena reunión familiar y de celebración tras un gran sábado. La rubia con cara de muñeca valoró a su retadora, aunque fue notorio, cómo, con muy poco, la hizo trastabillar. No hubo paridad en ningún sentido. Sin embargo, para Daniela, subirse al ring era importante en sí mismo, ya que no competía desde su victoria ante Acuña.

En este sentido, Daniela contó que después de aquel triunfo sobre la máxima referente del boxeo argentino se le complicó conseguir rivales. No fueron pocas las pugilistas que rechazaron ser retadoras. Esa circunstancia, que marca su posicionamiento dentro de este deporte en la rama femenina, le creó la dificultad de tener que mantenerse en forma aún sin objetivos claros por delante. "Ojalá el año que viene pueda tener peleas más seguidas, si hay peleas afuera mejor, siempre me fue bien midiéndome con las mejores boxeadoras", deseó. Y agregó: "Obvio que cuesta no tener peleas, nosotros somos gente humilde y nos cuesta mantenernos en forma, ojalá sea lindo el 2019".

Daniela, quien ahora habla un poco más que cuando se inició en el boxeo profesional y está más cómoda ante los micrófonos y más lejos de la timidez, reconoció que siente esa madurez que se le ve en el ring: "Con cada pelea soy más fuerte, pero espero ser mejor más adelante".

La Bonita no necesita armar ninguna cumbre especial para charlar con sus hermanas, porque están juntas prácticamente todo el día. Sin embargo, reconoció que algún consejito le dio a Evelyn, la menor, antes de su pelea mundialista de este sábado: "Siempre hablamos, pero más nada le dije esto de que las mexicanas son siempre muy duras, creo que hizo una gran batalla y un muy buen papel".

La Princesita (11; 0; 0), de 22 años, quien da sus primeros pasos en la élite, se coronó como nueva campeona del mundo ante la mexicana Guadalupe Bautista (12; 11; 2) con una victoria por puntos con fallo dividido en diez rounds. Tras la polémica que se instaló en algunos sitios por el resultado, Daniela se sinceró al decir que "en el boxeo estamos acostumbrados a estas cosas, siempre pasa que hay polémicas. A mí me pasó cuando peleé con Yésica Bopp". Aquella derrota igual ofició de vidriera para la Bonita.

A su turno, Evelyn, después de escuchar con atención a su hermana, le confesó a Ovación que "hasta ayer no caía, hoy recién lo estoy haciendo", en cuanto a su nueva condición de campeona del mundo. Contó que durmió sin problemas tras la velada y que fue este domingo cuando le empezaron a caer las fichas. "Estoy bien, feliz. Sabíamos que iba a ser una pelea dura, pero fue linda y me sentí muy bien preparada", confesó.

Evelyn remarcó que su hermana la ayudó "una banda" para encarar su hasta ahora pelea más importante y que tener un grupo familiar abocado en su totalidad al boxeo lo hace todo más fácil: "La relación es muy buena, somos muy unidas y eso nos hace andar de 10, es lo más que a todos nos guste lo mismo".

Cuando la Bonita y la Princesita hablan conjugan varias veces en plural. No es casualidad. Todos los Bermúdez respiran boxeo. Su papá Tito, entrenador de las hermanas, intentó hacer carrera como boxeador pero cuando vino de Chaco esa ilusión se fue perdiendo. Luego llegó una época dura para la familia instalada en Villa Gobernador Gálvez, en la que hubo que salir a cartonear primero y hacer trabajos de albañilería después. De esas actividades también participaba la Bonita, a quien por supuesto, no le temblaba el pulso.

Después Tito se instaló en un humilde gimnasio con la idea de entrenar a su hijo Gustavo (ya no pelea, ayuda a sus hermanas en los entrenamientos) y a otros chicos, para evitar que estén en la calle. Las tres nenas de la casa, Daniela, Roxana (2 peleas profesionales) y Evelyn, no quisieron ser menos y empezaron a tirar golpes a la par de los hombres de la casa. Mamá Juana y Leo, el hermanito más chico, son los únicos que no van a las veladas cuando combate alguno de los Bermúdez, pero desde la casa son un soporte fundamental.

"No todas las princesas llevan coronas, otras llevan vendas y guantes de box", reza la portada de Facebook de Evelyn. La tiene clara, lo de ellas va por otro lado. Y por ahora va muy bien.

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