Rusia 2018

Primer anfitrión vestido de lujo

El Otkrytie Arena de Moscú albergará mañana al mejor del mundo. Será la primera escala de un viaje de sólo 2.200 kms para Argentina.

Viernes 15 de Junio de 2018

El centro de entrenamiento de Bronnitsy es desde su llegada a Rusia el lugar en el mundo de la selección argentina, pero hará por lo pronto tres mudanzas breves, trasladándose a las ciudades de Moscú, Nizhni Nóvgorod y San Petersburgo. La primera para jugar en el imponente Otkrytie Arena, mañana a las 10 hora argentina.
Considerando las dimensiones geográficas de este país, las distancias son un factor a tener en cuenta. Esto implicará un inconveniente especialmente para los hinchas, que en mayor medida se trasladarán en trenes, con una duración promedio de unas diez horas por trayecto. Y si bien los planteles reducirán tiempos con el transporte aéreo, lo cierto es que el lapso arriba de un avión sumado a las consecuencias físicas de este tipo de viajes puede modificar ligeramente el rendimiento.
El recorrido que deberá hacer el conjunto albiceleste entre viajes de ida y vuelta es de unos 2.200 kilómetros, una distancia que pone a la selección en posición de ventaja en relación con sus rivales del grupo D. Nigeria deberá transitar 8.900 kilómetros, mientras que Croacia hará lo propio en 4.600 kilómetros e Islandia en unos 10.500. En este sentido, Argentina también se ve en clara ventaja respecto de los principales candidatos a quedarse con la Copa de Mundo: España (6.600 km), Brasil (7.390 km) y Alemania (4.264 km).
Organizadores locales y la Fifa armaron el tablero como para que las potencias del fútbol muestren su juego en las principales ciudades de Rusia. Exceptuando el caso de España, que hasta incluso jugará un partido en el enclave de Kaliningrado, tanto Argentina como Brasil y Alemania tienen un partido programado en Moscú. Y como Argentina, Brasil también jugará en San Petersburgo. Por este motivo, las mayores inversiones fueron destinadas a estas dos ciudades.
Más allá de estas particularidades, Rusia comenzó a trabajar en la puesta a punto de todos los recintos mundialistas en 2010, cuando fue elegida sede del Mundial 2018. De un total de doce estadios, siete fueron construidos desde cero y el resto pasó por intervenciones de diverso grado. A pesar de que el avance de las obras sufrió interrupciones y demoras vinculadas a incumplimientos salariales o de contrato, hacia finales de 2017 el grueso de los trabajos estaba concluido, lo que marca una clara diferencia en relación con las corridas que debió hacer Brasil 24 horas antes del inicio del Mundial 2014.
Y la primera escala será mañana contra Islandia en el estadio Otkrytie Arena, en Moscú. El 21 de junio se medirá con Croacia en el flamante estadio de Nizhni Nóvgorod. Y el 26 de junio, en lo que será el último partido de la fase de grupos, se enfrentará contra Nigeria en uno de los estadios más caros de la historia del fútbol, el Krestovski, ubicado en San Petersburgo.
En esta nota, la descripción abarca al Otkrytie Arena, donde mañana arranca Argentina el Mundial. Ese es su nombre oficial, pero se lo conoce como Spartak Arena por ser sede y propiedad del Spartak de Moscú, un club que supo de glorias durante la Unión Soviética y que, si bien hoy no es el más fuerte, está entre uno de los primeros del fútbol ruso. Y por si acaso sus adversarios lo olvidan, una estatua de Espartaco de 24 metros de altura se impone para recordarles que están ante uno de los equipos más aguerridos de Rusia.
El Otkrytie Arena es un proyecto que nació en 2001, pero que por motivos de presupuesto y de ubicación no vio el primer ladrillo hasta el año 2007. Inaugurado en 2014, luego de una inversión de 224 millones de dólares, el Otkrytie Arena se erige con una fachada de escamas rojas y blancas que representan los colores del Spartak de Moscú. El nombre del estadio vino dado por su principal patrocinador, el banco Otkrytie. Sin embargo, por disposiciones de la Fifa, durante la Copa del Mundo el predio será oficialmente denominado con el nombre de Spartak.
Para formar parte de los estadios sede del Mundial, el Otkrytie Arena debió atravesar por una serie de reformas con el fin de optimizar la seguridad del público y al mismo tiempo aumentar la capacidad de 42.000 a 45.360 espectadores. Ya tenía techo arqueado de acero especialmente diseñado para soportar las fuertes nevadas del invierno ruso y está ubicado en Túshino, un distrito históricamente autónomo que fue anexado a Moscú en 1960 a raíz del fuerte crecimiento urbano de la Unión Soviética en tiempos de posguerra. Al estar en la periferia de Moscú, la zona es considerada una ciudad dormitorio. Basta contemplar esas interminables hileras de rascacielos donde viven decenas de miles de personas, sin ningún rastro de centralidad urbana. Autopistas de gran velocidad y minimarkets abiertos las 24 horas completan esta postal distintiva de los suburbios de estilo soviético.
La conexión del centro de Moscú con el Otkrytie Arena es óptima. De no mediar amenaza terrorista, los hinchas se podrán trasladar en metro hasta la estación Spartak, a escasos metros del estadio. La estación fue inaugurada en 2014 y remodelada este año con diseños alusivos al Mundial. Asimismo, un moderno tren, también decorado en concordancia con la competencia, será el encargado de hacer el trayecto. Todo listo entonces para que Messi pise la cancha y los hinchas lo disfruten.

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