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Presentan un libro que cuenta la guerra interna que impidió ganar la Davis en 2008

Pocas veces Argentina estuvo tan cerca de ganar la Copa Davis de tenis como en la final de 2008 contra España en Mar del Plata, pero una compleja trama de egos, dinero y poder llevó al fracaso deportivo, según revela el libro “Enredados”, del periodista Sebastián Fest...

Jueves 17 de Diciembre de 2009

Pocas veces Argentina estuvo tan cerca de ganar la Copa Davis de tenis como en la final de 2008 contra España en Mar del Plata, pero una compleja trama de egos, dinero y poder llevó al fracaso deportivo, según revela el libro “Enredados”, del periodista Sebastián Fest, de la agencia alemana DPA.

“El tenis es un deporte de tremendos egos, es muy individualista, los jugadores ganan mucho dinero y tienen mucha difusión. Los tenistas son muy malcriados”, señala el autor del texto, Sebastián Fest, jefe de deportes de DPA. “Y la combinación 'tenista + Argentina es más potente que otras”, subraya en una entrevista. “En el fondo, es cierto que es una lucha de egos en la que el dinero importa mucho más de lo que se piensa”.

El libro recorre la historia íntima del tenis argentino desde las semifinales de la Copa Davis jugadas contra España en 2003 en Málaga hasta la actualidad, en la que la herida por la polémica derrota en la final de Mar del Plata no termina de cerrar.

Testigo privilegiado a lo largo de los últimos 15 años de los momentos clave del tenis y el deporte mundial, Fest hurga en “Enredados” en los orígenes del conflicto, a veces como corresponsal de guerra, otras como un diestro embajador de la diplomacia y las relaciones públicas.

El enojo en Málaga del entonces presidente de la Asociación Argentina de Tenis Enrique Morea con los jugadores, y viceversa, fue el prolegómeno de lo que ya alcanzó la estatura de mito en Argentina: aquella famosa carta enviada por los 14 mejores tenistas del país desde Montecarlo para pedir un nuevo capitán de Copa Davis.

El español Benito Pérez Barbadillo confesó a Fest su colaboración en aquel recordado “golpe de Estado” dado por los jugadores. “Sólo me limité a ayudar a amigos míos que me pidieron un favor. En base a mi conocimiento y experiencia le di forma a lo que ellos querían hacer”, admitió.

El periodista también desnuda la discusión interna entre los jugadores, muchos de los cuales se arrepintieron de la misiva, resultado de intensas negociaciones y una votación en los vestuarios del lujoso Montecarlo Country Club y el lobby del hotel Meridien Beach Plaza.

“Enredados”, publicado por Ediciones Al Arco y que será presentado el próximo lunes en el histórico café Tortoni de Buenos Aires, le dedica en tanto un capítulo especial a Guillermo Vilas, el gran tenista de la historia argentina.

“Vilas es en buena parte el origen de todo y quizás por eso no se le puede exigir demasiado a sus sucesores”, considera Fest, quien duda del interés del mejor tenista argentino de la historia en convertirse alguna vez en el capitán del equipo de Davis.

“Lo que le interesa realmente es estar en primer plano”, asegura. Y recuerda aquellas polémicas declaraciones en las que Vilas negó su presunta soberbia. “¿Es soberbio decir que fuiste campeón del mundo? Soberbio... Viene Dios y te dice 'hola, soy Dios'. Ah, soberbio... No, ¡es Dios!”, sostuvo aquella vez el ex número dos del mundo, quien sólo aceptó ser equiparado con Diego Maradona.

Fest realiza también un pormenorizado detalle de la era del equipo argentino bajo la conducción de Alberto Mancini, la derrota en la final de 2006 en Moscú ante Rusia y la eclosión final en Mar del Plata.

Argentina jugaría por primera vez una final como local, pero la pelea por la sede y el reparto del dinero entre los jugadores -con un ascendente Juan Martín del Potro disputando el liderazgo a David Nalbandian- hizo estallar una guerra sorda que terminó con la derrota.

“¿Cuándo sentiste que la final estaba perdida? O, dicho de otra manera, ¿creías aún en la victoria tras la derrota en el dobles?”, le preguntó Fest a Nalbandian, meses después. “Y, si jugaba Juan Martín obviamente que íbamos a tener chances. Pero, bueno, no quiso jugar”, le respondió.

Del Potro renunció a jugar el cuarto y definitivo partido, en el que España puso el 3-1 definitivo, alegando una lesión. Nalbandian, sin embargo, sigue teniendo dudas. “Nunca quedó claro tampoco por qué no jugó Juan. Ahí quedó”, asegura el tenista en el libro.

Según Fest, Argentina tiene posibilidades de cumplir la gran asignatura pendiente de su historia deportiva, ganar la Ensaladera de Plata. “Lo que no se va a dar es una situación como la de Mar del Plata, con Argentina como local por primera vez, un rival muy valioso pero que pierde a su estrella, y dos buenos singlistas. Pero todo se viene abajo”.

La mirada está puesta ahora en Del Potro, Nalbandian y el nuevo capitán, Modesto “Tito” Vázquez, “un tipo con más personalidad que Mancini pero que ya tuvo dificultades para armar el equipo”. “Y puede volver a tenerlas”, advierte Fest.

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