Domingo 11 de Diciembre de 2016
"Esta vez nos repusimos ante un rival difícil y acertamos en los cambios. Los ingresos de Quignon y Figueroa nos dieron tranquilidad", esgrimió Diego Mario Osella con una alegría inmensa después de que su equipo sumara otra vez en la última jugada de la calurosa tarde cordobesa. Feliz, sonriente, así se mostró en la rueda de prensa improvisada antes de ascender al ómnibus que trasladó rápidamente al plantel a nuestra ciudad.
En el análisis que elaboró de lo que dejó el encuentro el entrenador se mantuvo en el discurso objetivo, y aceptando con claridad que "me equivoqué en el armado inicial. Nunca le encontramos la posición a (Leonardo) Gil y (Emanuel) Reynoso. Sin hacernos daño nosotros llegamos tarde siempre y no tuvimos el balón. Me equivoqué", insistió sin tapujos. "La manejó libre (Pablo) Guiñazú. Se pusieron en ventaja por un error nuestro, pero hay que decir que era justo en ese primer tiempo". Y agregó: "Después la manejamos bien y tuvimos un par de chances. Lo fuimos a buscar y Talleres se metió atrás. Insisto, en el primer tiempo ellos nos presionaron más y por eso digo que el resultado fue justo".
La victoria le caía como anillo al dedo en este afán de pegar el salto a la cima y alcanzar a Estudiantes, al menos momentáneamente. Eso era lo que pretendía, pero chocó con un rival complicado que casa se queda con los tres puntos en disputa, por eso la igualdad fue muy bien recibida por los leprosos. Más aún por la manera agónica y porque está en condiciones de cerrar esta primera etapa del torneo en la zona de protagonismo. "Si le ganamos a San Martín (el domingo, en el Coloso) llegaremos a los 28 puntos y será una campaña muy buena. Hay mucho esfuerzo y trabajo de todos. Estamos en una posición de privilegio. Si cerramos el año como esperamos será expectante y habrá una ilusión para todos el año próximo", se esperanzó el técnico leproso.
"Es un premio grande a los futbolistas", insistió Osella alabando a sus jugadores que no se dieron por vencidos ni aún vencidos y en la última pelota del partido le pegó un golpe tremendo al rival y elevar aún más la temperatura de los tallarines, que se fueron masticando bronca del Mario Alberto Kempes. Una vez más en la última acción y con el tiempo cumplido. Premio a la insistencia.