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Potenciar las alternativas para Coudet es prioritario en Central de cara a la recta final

Por lesiones y otros motivos, los refuerzos tuvieron poca participación en la primera parte del torneo y la Copa Libertadores. Un mayor aporte de todos ellos será clave en el último tramo del torneo.

Jueves 31 de Marzo de 2016

Pasaron prácticamente las dos semanas de receso, en las que Central no sólo trabajó en las cuestiones tácticas sino que aprovechó para realizar un acondicionamiento físico, especialmente con aquellos que se venían recuperando de sendas lesiones. Pasó hasta el partido de la selección en el que Javier Pinola fue titular y, para fortuna del cuerpo técnico canalla, el defensor llegó en óptimas condiciones. Por eso es el momento de poner la cabeza en lo que vendrá de Olimpo en adelante. Hasta aquí hay poco para reprocharle al equipo, al que seguramente le hará falta un respaldo más amplio de aquellos que llegaron como refuerzos y que hasta aquí tuvieron poca injerencia. Al menos no la que Coudet y sus colaboradores imaginaron. Salvo los casos de Sebastián Sosa y Germán Herrera, el resto aún no pudo, por distintas circunstancias, hacerse lugar en la base.

Lo primero que hay que mencionar es que una de las primeras virtudes que se destacó (al menos desde estas páginas) de este plantel es que se había logrado mantener justamente la base, a partir de lo cual podía resultar mucho más simple proyectar el futuro con más certezas que dudas. Hoy tal vez deba potenciarse esa idea. Es que fueron aquellos que ya formaban parte del plantel los que, hasta por cuestiones lógicas, los principales hacedores de este presente.

Es imposible soslayar, por ejemplo, que hubo algunas lesiones que rompieron ciertos esquemas y que, en definitiva, no hicieron otra cosa que complicarle la vida a Coudet. Sucedió con Gil Romero, por ejemplo, quien se lesionó en el primer partido como titular. Algo similar ocurrió con Rodrigo Battaglia, a quien le jugó en contra también una lesión en medio de la pretemporada. Son gajes del oficio. Ni más ni menos. Pero lo cierto es que todo aquello que se esperaba antes del inicio de la temporada no llegó. O al menos fue apareciendo en cuentagotas.

Lejos se está de la idea de hacer nombres propios. Mucho menos de hacer pensar que se intenta caer en la decisión de los futbolistas apuntados. El razonamiento intenta ser mucho más simple y lógico de cara al futuro. Porque en la segunda parte del torneo, tal como lo dijo Coudet hace apenas unos días, los resultados serán “más importantes y trascendentes”. Y para eso lo mejor que le puede pasar al Canalla es que el plantel se amplíe verdaderamente. Que el Chacho deba tirarse de los pelos para saber a quiénes elegir para jugar y a quiénes apuntar para tener como recambio.

La frase de Coudet al inicio del año fue contundente: “Estoy muy contento con el plantel que tengo”. Varias semanas después razonó:   “No tenemos dos planteles como muchos dicen”. Tal vez no sea ni una cosa ni la otra. O, mejor dicho, que cualquiera de las dos frases suenan más que entendibles. Lo que sí debe sentir el entrenador canalla es que cada semana que pase el margen de error, inexorablemente, se achicará.

De esa base tantas veces elogiada se podrá seguir construyendo o apuntalando el sueño tanto en el torneo como en la Libertadores. Pero es precisamente la doble competencia la que amerita poder contar con algunas otras cartas. Las lesiones y cualquier otro tipo de imponderables estarán siempre a la orden del día. Tal vez en ese sentido se ruegue por una mayor cuota de suerte. Es que cuantos más nombres a disposición pueda tener Coudet de aquí en  adelante, más corto será el camino en esto de seguir creciendo y afianzar los sueños.

 

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