Ovación

Por puntos, en el club de la pelea

Central fue mejor en un trámite friccionado y ganó más con el resultado que Boca. Creó más situaciones que nunca en la Bombonera y, en el final, lamentó no llevarse todo

Domingo 21 de Octubre de 2018

Fue empate, pero si la contienda se definiera como en el boxeo, por puntos ganó Central. No sólo porque le sentó mucho mejor el que se llevó de la Bombonera que al rival, sino porque fue de los dos el que más cerca estuvo de llevarse todos los que había en juego. Tanto en un trámite siempre friccionado como cuando la pelea se llevó al terreno natural del trato de balón. Además, los contextos de un Boca encumbrado que se dio el lujo de poner un equipo cuatro estrellas, que es su alternativo, y otro que venía en picada y de ser humillado en su casa, alimentaron esa conclusión.

   Estuvo despierto Central desde el vamos. Buscó apropiarse de la pelota apenas se movió del medio y sortear ese efecto flash para prolongarlo en el tiempo. Contó con la pasividad de Boca es cierto, con poco apetito para la recuperación y que no compensó con buen trato en la posesión. Pero mucho tuvo que ver un planteo que esta vez al menos no resultó estático como parecía habitual, sino que tuvo el dinamismo justo para tener presencia en un mediocampo que invitaba a ocuparlo con sacrificio, ante rivales de mucho buen pie y poco apego a la lucha. Es más, quedó la sensación de que con un poco más de ambición podía desnivelar. Y cuando la tuvo en el complemento, sobre todo en el final, casi lo lleva a la práctica.

   Para un equipo que ni siquiera pateaba al arco que las mejores insinuaciones ofensivas, en un marco como el de la Bombonera, hayan sido propias representó un salto de calidad importante. Así, una buena cortada de Lovera a los 7' encontró el zurdazo de frente de Camacho que pasó cerca. Al toque, el formoseño se obnubiló en una gran recuperación en la que habían quedado cuatro contra tres y, en vez de habilitar a Carrizo o hasta al uruguayo que picaban raudos por su zurda, se la llevó hacia su diestra y terminó en un remate forzado que encima fue cortado. Una pena.

   A los 27', Camacho y un movedizo Carrizo combinaron bien pero a la acción le faltó final, mientras que a los 34' nuevamente el Pachi, esta vez con Lovera, se asociaron bien para que el uruguayo terminara habilitando perfecto a un esforzado Zampedri, cuyo disparo fue desviado al córner por Rossi, en la más peligrosa canalla y de la etapa. En el medio Boca sólo pateó al arco en un tiro libre de Cardona, producto increíblemente de un contragolpe. Otro más tarde no fue terminado bien por Villa en un final que era el mundo del revés: Central buscando adelante y el local usando la contra para preocupar.

   Las charlas de vestuario no modificaron la tendencia. Al contrario, la acentuaron. Central manejó aún más la pelota y contó con dos claras. De dos pelotas paradas de Gil, ¡cuándo no! La primera, un tiro libre largo que Ortiz, solo, cabeceó defectuoso a las manos de Rossi. Y a los 12', la que paralizó corazones xeneizes. De un rechazo de Goltz en un córner del Colo, Bettini la volvió a meter, Benedetto cabeceó hacia atrás y Parot, sin marca, la cacheteó delante de Rossi para tirarla afuera. Una penetración solitaria de Cardona por la raya fue, hasta el adicional, lo único peligroso que generó Boca.

   La contra final que desperdició Pereyra, el remate posterior de Carrizo por arriba del travesaño y el cabezazo inmediato del Pachi, solo también, irán al muro de los lamentos por lo que pudo ser y no fue. Sólo compensado por el gol que Pablo Pérez se comió bajo el arco en la última, cuando ya Tevez podía con un Parot cansado.

Un frenesí en el epílogo que no tuvo que ver tanto con el resto del partido, pero que aderezó la certeza de que Central estuvo más cerca, aunque la distribución de puntos al fin lo encontró en posición de ganador.

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