Ovación

Por no rendirse jamás

La Lepra logró un empate agónico en la última pelota. Generó peligro y tuvo desatenciones atrás

Lunes 09 de Abril de 2018

Con sufrimiento, a puro corazón, con más ímpetu que materia gris, Newell's logró cortar la malaria de visitante y al menos rescató un punto de la excursión a Tucumán. Fue un 1 a 1 agónico con la conquista del juvenil Joaquín Varela cuando el juego estaba a punto de culminar y una nueva decepción fuera del Coloso estaba a un tris de consumarse. Esta vez entró la bola del final y la sensación de desahogo y alivio se apoderó de los jugadores rojinegros en un José Fierro que quedó atónito. Una señal de reacción que necesitaba entregar el equipo de Omar De Felippe. La recompensa a no claudicar jamás.

Más allá de lo emotivo hubo un partido en el que ninguno de los equipos logró imponer condiciones de manera sostenida a lo largo de los 90. Pero hay que empezar desde el principio. En lo que fueron estrictamente las llegadas a los arcos, Newell's en la etapa inicial no mereció irse perdedor al vestuario. Pero el 1-0 parcial tuvo como explicación la inocencia para marcar de un equipo, el leproso, y la concentración y picardía del otro, el Decano.

La Pantera Luis Leal, que jugó casi solo, protagonizó en esa etapa tres chances netas de gol que no logró cristalizar en la red. En la vereda de enfrente, el conjunto de Zielinski aprovechó una avivada de dos atorrantes como Gervasio Núñez y el Pulguita Rodríguez para sacar la ventaja en el marcador con la que se fue al descanso.

En los 45 iniciales el trámite fue más luchado y friccionado en el medio que bien jugado cerca de las áreas. Newell's jamás logró una tenencia de pelota confiable en campo contrario y el Decano buscó ser prolijo, siempre agazapado a la espera del error rival. Figueroa, ayer capitán, Fértoli y Torres no lograban asociarse en tres cuartos. Promediando la etapa, a la salida de un córner, la Lepra se durmió y Núñez, tras una pared con Rodríguez, sacó un latigazo desde la derecha que se filtró en el segundo palo del arco de Ibáñez. Mazazo.

A esa altura sólo Leal generaba peligro. Era la Pantera contra los tucumanos. Porque el resto de los leprosos estaban en otra sintonía, erráticos con la pelota y vulnerables en la marca. La imagen que resumió esa etapa fue la última jugada. Con las manos, de un lateral, Evangelista se la dio a los pies al rival. Al descanso.

En el complemento Newell's intentó adelantarse y a los ponchazos fue al frente. Pero el Decano, de contra, dispuso de chances para liquidar la historia. Nelson Ibáñez le tapó un tiro a quemarropa, con destino de red, a Leandro Díaz y dejó el partido abierto. Perdido por perdido, De Felippe hizo su apuesta más osada desde que está en el Parque. Rascó la olla y puso toda la carne al asador. Adentro Daniel Opazo, Milton Treppo y Alexis Rodríguez, para que acompañen a Leal. Una decisión a todo o nada.

Las últimas imágenes del partido fueron vibrantes, con Newell's volcado completamente al ataque, caminando por la cornisa, y con los tucumanos parados de contra. Leal de arremetida casi lo empata, pero salvó Kity Villagra sobre la línea. Y en el descuento apareció en el área el guapo Varela, controló la pelota y le dio un uñazo salvador para clavar el empate agónico, con sabor a triunfo.

Fue el premio a no bajar los brazos. El empate fue justo. Así, con coraje la Lepra cortó la racha de cinco caídas en fila de visitante y tuvo un gran desahogo en suelo tucumano. Deberá capitalizarlo a futuro.

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