Ovación

"Poniendo todo en la balanza me decidí por salir de la pantalla"

Juan Hernán Sylvestre, ex apertura de Universitario, dejó de arbitrar aunque seguirá vinculado al referato desde otro lugar: el coaching.

Miércoles 28 de Febrero de 2018

Y un día Juan Hernán Sylvestre colgó el silbato. El sábado, el ex apertura de Universitario y de Los Pumitas, entre otros equipos, dirigió su último partido en la Bombonera del parque, en la cancha de Gimnasia, precisamente el mismo escenario en el que el año pasado dirigió una de las semifinales del Regional del Litoral entre el local y Jockey, en un partido muy polémico que generó un gran revuelo post encuentro y terminó siendo una de las cosas que influyó en su decisión de dejar de arbitrar. Igual, Sylvestre seguirá vinculado a la actividad pero desde otro lugar. En la Unión de Rugby de Rosario como secretario técnico de la flamante subcomisión de árbitros y a nivel UAR como coach de los proyectos rosarinos Leo Diez y Agustín Monje.

¿En cuanto influyó en tu decisión de dejar de arbitrar, lo que pasó en semifinal entre Jockey y GER del Regional pasado y lo que vino después?

Fue una gotita más. El partido fue polémico, pero si yo puedo discriminar cada uno de mis errores, creo que fueron bastante parejos para un lado y para el otro. Pero no fue solamente ese partido, hubo otro... Y son hechos que te hacen pensar ¿hasta que punto vale la pena seguir con una actividad en donde el error está permanentemente a la vista y no solamente trae una repercusión deportiva sino también una repercusión social? ¿Hasta que punto vale la pena trabajar si después es muy poco retribuido lo que viene del otro lado? Caminando por Córdoba y Corrientes, todavía hoy hay gente que me mira torcido por lo que cobré o no hace un año atrás. Como personas tomamos decisiones a partir de un montón de cosas, no sólo por la falta de motivación sino también por las cosas que te llevaron a no estar motivado. Y poniendo en la balanza un poco todo, me decidí por salir de la pantalla, correrme.

Concretamente, ¿qué fue lo que te llevó a dejar de arbitrar?

Muchas cosas. Todo empezó cuando dejé de ser referí profesional. Mi objetivo prioritario era entrar al Súper Rugby, pero al dejar de ser árbitro profesional ese proyecto se vino abajo. Y como sabía que mi carrera comenzaba a declinar, después de haber transitado el resto del año siendo árbitro en forma amateur, preferí por una cuestión personal, de autosuperación, inclinarme a otras áreas y dejar de arbitrar ya que no tengo tanta motivación para seguir haciéndolo de forma amateur. Es muy difícil seguir haciendo algo de manera amateur cuando fuiste un profesional. Y no es por la plata. Yo ya sabía cuando terminó mi contrato de que no iba a arbitrar a un nivel más alto del que ya lo había hecho y sacando esa motivación es muy difícil continuar. Ahí me pregunté en qué otra área podía empezar para hacer carrera desde otro ámbito y como me gusta mucho enseñar y creo que tengo mucha experiencia para poder transmitir, me volqué por el coaching. Ahora tengo que capacitarme para poder hacerlo porque no es lo mismo arbitrar, que enseñar.

¿Que te hayan sacado del panel profesional fue por una cuestión política o técnica?

Hay veces en que a uno no le da el perfil, y otras en las que tenés un torneo malo, por ejemplo. Otras veces la cuestión política también juega. Hoy por hoy, a nivel referato, Argentina está en una situación algo discutida. Si bien está Federico Anselmi en el Súper Rugby, hace un año y medio que Argentina no tiene designaciones World Rugby, por lo que te podés imaginar que estamos un poquito retrasados con respecto a otras potencias. En ese contexto, la UAR decidió focalizar sus esfuerzos en los más jóvenes, que está bien que así sea, y fue depurando a los más grandes, entre los que estaba yo. Así como nunca pregunté cuando me contrataron por qué lo hacían, tampoco lo hice cuando dejaron de hacerlo. Lo tomé como una decisión de la UAR y ahora trato de aportar lo mío desde otra área. Además, a partir de mi decisión de dejar el panel UAR a fin del año pasado, la misma Unión me ofreció de poder ayudar como coach, algo que tomé como algo altamente positivo. Hoy soy el coach oficial de Leo Diez y Agustín Monje, dos proyectos que vienen estando presente en el panel UAR a nivel desarrollo. Es una tarea nueva, un desafío en el que espero transmitirle algo de lo que aprendí en este tiempo.

¿Por qué el referato en Argentina está como está en el contexto mundial?

Por una sencilla razón: nosotros no tenemos una estructura profesional fuerte y estamos jugando contra ligas como Francia, Inglaterra, Irlanda, Sudáfrica o Australia o Nueva Zelanda, por ejemplo, que son ligas profesionales internas. Nuestros árbitros, la competencia más fuerte que tienen es el Nacional de Clubes y no podés jugar contra un Top 14 francés. Entonces, ¿cómo insertás un árbitro que arbitra los fines de semanas un Nacional ante otro que lo hace en el Súper Rugby, Heineken, Top 14 o Premiership? Es muy díficil... Los selectores no les tienen esa confianza que sí le tienen a los que están en ese tipo de competencias profesionales. Es una permanente desventaja y hoy por hoy el referato argentino tiene que estar tocando permanentemente la puerta a otras uniones para hacer intercambios y tener ese tipo de experiencia, aunque en honor a la verdad son de forma esporádicas y no son llevadas en el tiempo. Mandamos un referí un mes a Francia o Sudáfrica a capacitarse pero eso no crea la suficiente confianza en los selectores para que le den la posibilidad a un árbitro argentino de dirigir un Australia-Nueva Zelanda, por ejemplo.

Desde afuera da la sensación de que es más complicado dirigir en el rugby argentino que en esas súper ligas.

Totalmente. Te lo puedo asegurar porque lo he vivido. Es mucho más fácil dirigir jugadores profesionales, por el simple hecho de que tienen las destrezas mucho más aceitadas y conceptualmente saben hasta dónde pueden extender una jugada, saben hasta dónde el árbitro da la ventaja o no y eso hace que las cosas sean más fáciles. En nuestro medio doméstico, el juego es mucho menos vertiginoso y menos controlado a nivel de destrezas, donde los jugadores tienden a cometer más infracciones. Ahí el referato tiene que conciliar con ellas para saber cuáles realmente tienen implicancia en el juego y cuáles no. Eso hace que la gama de grises es tan amplia que cada toma de decisiones es más discutible en un medio doméstico que en uno profesional.

¿Qué análisis hacés del referato rosarino?

Creo que hay muchas cosas para hacer. Hay muy buenos proyectos pero siguen siendo pocos. Tenemos poco material humano y el nivel tampoco ayuda a crecer porque no hay competencia. Y cuando uno no tiene con quién competir todo es muy complejo. La idea es transmitir mi experiencia y darles herramientas a los árbitros nuevos para que puedan autosuperarse permanentemente.

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