Ovación

Poniendo las cartas sobre la mesa

El presidente de la UAR, Carlos Araujo, analizó su gestión y no dejó temas sin tratar.

Lunes 29 de Junio de 2015

Años atrás reinaban las dudas sobre hacía donde iba el rugby argentino. Hoy no. Cuando se definió cuál era el espacio que iba ocupar el rugby profesional y el amateur en Argentina se terminaron las discusiones. Pero para que ello ocurra debió pasar mucha agua bajo el puente. Carlos Araujo, hoy presidente de la Unión Argentina de Rugby (UAR), fue uno de los principales actores en esta historia ya que fue uno de los hombres que llevó adelante la inclusión del rugby argentino en el primer mundo rugbístico. Pumas, Pampas, Jaguares, Pumitas, Pumas Seven, Nacional de Clubes, Torneos del Interior A y B, Campeonatos Argentinos de mayores y juveniles hablan a las claras de una dinámica muy interesante que ostenta hoy por hoy la UAR. “Desde el punto de vista político podemos discutir detalles, pero no tengas dudas de que todos tiramos para el mismo lado, algo que no sucedía desde hace muchos años”, resaltó el empresario rosarino antes de comenzar un análisis de la gestión y hablar no sólo del proceso que está llevando adelante la UAR sino también de todos los temas inherentes a la vida de la entidad madre del rugby en nuestro país.
  Usando cada palabra con la precisión propia de un relojero, Carlos Araujo contó que lo que se está viviendo ahora “es un proceso que lleva muchos años. El rugby argentino tenía dudas de los caminos a tomar y por suerte, cuando se fue clarificando el panorama, fue orientando la decisión en un solo sentido, que era, por un lado, armar un rugby profesional de alto rendimiento y por otro tener uno de base, de desarrollo, de competencia de clubes cuya máxima expresión de toda esa potencialidad es el Nacional de Clubes”, destacó Araujo.
  Para eso, primero se debió adecuar la competencia anual. Así se dejaron 9 fechas a principio de año (como si fuera una pretemporada) para que se juegue el Nacional de Clubes, Interior A y B, después unas 24 fechas para los torneos regionales (Litoral, Urba, NOA, etc) y terminar a fin de año con el Campeonato Argentino de mayores, buscando que en un mes jueguen los 6 mejores equipos, todos contra todos, al mejor estilo Seis Naciones.
  “Esto terminaba de complementar un proyecto que hace muchos años que veníamos trayendo. Así, el rugby amateur, por decirlo de alguna manera, tenía un espacio bien definido, con un Nacional de Clubes y un Interior A y B, que son torneos abiertos ya que cualquier club, de cualquier región del país, tiene la potencialidad de poder jugar con los mejores. Los participantes, además, todos los años tienen que ratificar ese derecho, clasificando en sus propios torneos regionales. Eso le da una fluidez al campeonato que no la tienen otros torneos de otros deportes”, sostuvo el empresario.
  —El Nacional de Clubes es, sin dudas, el torneo estrella de la UAR. ¿Qué opinión tiene del nivel que tuvo la última edición?
  —El torneo fue la máxima expresión que puede tener el rugby amateur en la Argentina. Hubo muy buenos partidos. Además cada club que fue a jugar en una ciudad diferente produjo un suceso. Los que participaron en él están muy contentos, saben que ya no es lo mismo salir primero, segundo o tercero en sus torneos regionales, ya que cada lugar determina adónde vas a jugar. Lo más interesante fue que, al haber acomodado el calendario, los clubes pudieron prepararse con tiempo y le pusieron todas las pilas al torneo. El gran acierto de la UAR fue convencer a las uniones provinciales de que podamos hacer este torneo a principios de año. Tuvimos un apoyo muy fuerte de la TV (ESPN televisó dos encuentros por fin de semana).
  —¿Piensan cambiar el formato que tiene?
  —La idea es mantener la misma cantidad de fechas, al menos por los próximos tres años. No queremos ampliarlo porque invadiríamos el espacio que queremos preservar, que es el de los torneos regionales en el que clasifican los equipos. Esa puerta tiene que ser grande, para que puedan subir y bajar. Este año hubo cuatro equipos jugando la instancia final y de ellos solamente uno, Hindú, repetía. Fijate la dinámica del torneo que de un año para otro cambia prácticamente el 70% de los protagonistas. Pienso que el Nacional es el torneo broche para un rugby de clubes organizado.

“Ojalá se construya con la mirada en el futuro”

—Con la actividad de los clubes ocupando la primera parte del año, el cierre de la temporada lo hacen los seleccionados.
  —Sí, es así. A fin de año está el tor-
neo de selecciones, que produce una
concentración importante de jugadores, y los mejores equipos jue-
gan entre sí. La idea es que el año que viene invitemos a Uruguay y quizás a Paraguay para que ambas selecciones se integren a alguna de las zonas.
—Hablando de selección y sacándole la investidura de presidente de la UAR, ¿qué opinión tiene acerca de que los jugadores de Atlético del Rosario integren el equipo de la URR?
—Esa es una pregunta que siempre está dando vueltas. Quizás hubo causas que en un momento llevaron tanto a Atlético como a los clubes de Rosario a tomar medidas un poco más duras, pero ahora que ya se acomodó todo el rugby nacional, es decir que para acceder al Nacional de Clubes podés ingresar por cualquiera de los torneos regionales, ya sea la Urba o el Litoral, todo cambió. La URR buscó mejorar su competencia en el Litoral y Plaza la buscó en la Urba. A mí me tocó armar la reglamentación de los Campeonatos Argentinos y siempre dejé abierta la posibilidad de que los seleccionados fueran integrados por los jugadores de la unión de origen, formados en la unión de origen. O sea que desde el punto de vista reglamentario pueden jugar en un seleccionado juvenil o mayor... Atlético del Rosario tendría que optar como club jugar en los seleccionados de la URR y los clubes de la URR deberían aceptarlo e integrar un fuerte seleccionado que en juveniles y mayores unifique la ciudad. Es sólo mi opinión. Ojalá tuviéramos a jugadores de Atlético del Rosario integrando los seleccionados de la ciudad. Igualmente son los clubes los que tienen la última palabra para arreglar las cosas o decidir dejarlas como están. Ojalá se construya mirando el futuro.

Pumas sueltos en el Primer Mundo

Jugar con All Blacks, Springboks o Wallabies dos veces al año era algo impensado hace un lustro atrás. Tener un equipo participando en la Pacific Cup y en Súper Rugby también lo era. Hoy no. Es una realidad y eso se debe a que hubo y hay un fuerte desarrollo de los seleccionados nacionales, especialmente con Los Pumas.
  “Hace rato que venimos trabajando y tuvimos en Agustín Pichot a un hombre con un gran empuje para colocar al seleccionado en el lugar donde está. Yo trabajo desde el 2001 en esta idea. También trabajaron mucho Cacho Castillo y Porfirio Carreras, que venían en la misma línea. En la UAR hicimos un proyecto que terminó con la inserción en el Rugby Championship hace ya tres años y un ingreso al Súper Rugby con derechos de entrar en la Sanzar. Esto también nos da la posibilidad que antes no teníamos de contar con jugadores nacionalizados”, graficó el presidente de la UAR.
  —¿Qué quiere decir con eso?
  —Que antes había un grupo de jugadores que para estar en el rugby de alto nivel tenían que emigrar de la Argentina. Ahora la UAR logró a través de esta competencia que entre 36 y 45 jugadores sean contratados 12 meses al año para jugar el Súper Rugby y los torneos de fin de año.
  —¿Y en ese contexto no hay lugar para los jugadores que están desempeñándose en Europa por ejemplo?
  —No, y no es por una cuestión política, es una cuestión de lógica. Los Pumas en 2016 van a jugar cerca de 27 fechas ya comprometidas, más tres de preparación. Son 30 fechas anuales, una cifra que hace inviable que cualquier jugador que tenga compromiso con el Súper Rugby con Los Pumas pueda jugar en algún club de Europa. Después se dicen muchas cosas, pero la realidad es esta. Hoy es el único deporte que tendrá sus mejores valores jugando todo el año para Argentina, produciendo recursos, una gran difusión y presencia mediática.
  —Aparte también se evitan los tironeos con los jugadores y sus clubes.
  —Seamos sinceros, en muchas de las ventanas que han participado jugadores que estaban contratados en Europa, ellos tuvieron problemas para ser liberados por sus clubes. No tomó estado público porque siempre se protegió al jugador. La reglamentación de Rugby World, y antes la IRB, nos permitía sacar al jugador del club, pero después los mismos jugadores nos decían que los perjudicábamos en sus contratos con las convocatorias. Entonces se acomodaban las fechas y venían y jugaban uno o dos partidos según cómo podían. Siempre hubo problemas, sobre todo en la ventana de noviembre. Ahora la posibilidad se abrió para que todos los jugadores que están en Europa puedan estar en la Argentina y jugando con los mejores del mundo. Vamos a cerrar contratos con 36 jugadores, pero creo que en los próximos dos años vamos a llegar a 45, en la medida de que haya bajas, lesiones u otra cosa.
  —¿La UAR puede equiparar un sueldo de lo que cobra un jugador en Europa?
  —Básicamente se logró establecer un punto económico de referencia. Al jugador que tuvo un contrato en Europa, jugar para Argentina prácticamente le reditúa igual, viviendo en un país más barato. Peso por peso, quizás alguno podía ganar más en Europa, pero si es comparativa la calidad de vida y la posibilidad de estar viviendo en nuestro país, con club, familia y amigos, están cobrando lo mismo. Nadie está perdiendo dinero por jugar en Los Pumas. Estos jugadores serán profetas en su tierra.

 

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