Ovación

Pone la cara ante la realidad

En el Gigante y ante sus hinchas, Central cierra la temporada de muy mala manera, a días de la derrota ante San Pablo por Copa Sudamericana y sin haber logrado tampoco la clasificación a la edición del próximo año. Una despedida con algo de tensión.

Lunes 14 de Mayo de 2018

¿Qué ganas puede tener Central de salir a la cancha nuevamente? Ninguna. Es imposible que haya espacio para otro razonamiento que no sea el de pensar que si fuera por jugadores, cuerpo técnico y dirigentes, el partido de esta tarde contra Estudiantes debiera ser borrado del calendario. Pero es lo que toca y lo que se debe afrontar, aun con algunas consecuencias que puedan aparecer. La derrota en Brasil frente a San Pablo y la eliminación de la Copa Sudamericana destrozaron el ánimo de todos en Arroyito y dentro de ese marco se debe afrontar lo que viene y cumplir con este incómodo compromiso. El Gigante, el equipo en cancha y los dirigentes en los palcos. Todos actores (también el cuerpo técnico de Chamot, con apenas dos partidos en el lomo) para una tarde-noche de despedida en la que se querrá hacer punto y aparte, para iniciar una reestructuración futbolística que podría ser de la mano de Edgardo Bauza, si es que el Patón llega a un acuerdo dentro de un par de días cuando se reúna en Ecuador con algunos directivos.
   Punto final para un semestre infame futbolísticamente hablando, en el que los objetivos se fueron cayendo de a uno hasta dejar huérfano de ilusiones a un equipo que se fue deshilachando con el correr de los partidos. Eso fue lo que produjo la salida de Leo Fernández y lo que empujó a los dirigentes a buscarle rápidamente un reemplazante.
   A los números no hace falta echarles demasiada luz. Las cinco derrotas consecutivas que lleva el canalla hacen más visible aún lo inocultable. Lo que ocurre es que no fueron derrotas pasajeras, que sólo hayan metido al equipo en un pozo futbolístico. Fueron caídas que tuvieron serias consecuencias. Primero fue el freno a las aspiraciones de meterse en la Sudamericana del año próximo, que era uno de los objetivos. Después el revés de la clasificación a la segunda ronda en el mano a mano contra San Pablo, que era otro de los grandes (si no el más) desafíos.
   Por todo esto es que no será un partido más, como tantos otros. Generalmente el hincha va a la cancha con algún incentivo, por pequeño que sea. Esta vez no. El partido de hoy servirá para que el apoyo se cristalice como tantas otras veces como un acto de fidelidad o que las críticas se hagan sentir, tal como les sucedió a jugadores y dirigentes en el vuelo de vuelta desde San Pablo por parte de un grupo importante de simpatizantes, que regresaron de Brasil dolidos y con las pulsaciones en un ritmo más acelerado que lo habitual.
   El Central que se despide de la temporada está parado demasiado lejos de aquel sitial de confort que muchos esperaban. No hay nada por lo que pelear (más que sumar para no arrancar tan comprometido en los promedios, lo que no es poco), pero sí de lo que dar cuenta, por más que los tres puntos de esta tarde contra Estudiantes no alcancen ni por asomo para cicatrizar las heridas que están más abiertas que nunca.
   Suele ocurrir que ante circunstancias como estas las ausencias se potencian, pero esta vez no es el caso. Chamot pone lo mejor que tiene y lo que no utilizará (Ferrari, Martínez, Tobio y Parot) será por cuestiones de fuerza mayor. Pero lo de los nombres es apenas un detalle. Lo que debía ser una presentación que incluyera algún tipo de festejo o celebración será una puesta en escena sin un contenido apetitoso.
   Antes de que se baje el telón de la temporada, Central saldrá a la cancha con la frente a la altura propia de saber que se hizo hasta donde se pudo, pero con la mirada más cercana al piso. En tiempos de despedida, el canalla jugará más para poner la cara ante la adversidad que para recibir algún tipo de reconocimiento.

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