Ovación

Poco y nada de guapo de Tablada

Central Córdoba tuvo una noche torcida y perdió con Talleres (RE) la primera final del Reducido por el ascenso. El martes, el día D.

Sábado 05 de Diciembre de 2015

Bronca. Impotencia. Esa fue la resultante del porrazo que se pegó Central Córdoba ante los ojos de su público. El Charrúa está jugando su propio Mundial de Clubes. En la sede de barrio Tablada le fue mal anoche. Perdió contra Talleres de Remedios de Escalada 1 a 0. Además erró un penal. Muchas pálidas juntas para este equipo que igualmente está haciendo historia. Ahora deberá mostrarse en rodeo ajeno para cerrar un campañón y la madre. Frente a su gente no pudo ratificar estar sólido de fútbol y mente. No obstante, sabe que no puede darse el lujo de relajarse una vez más o tomarse un nuevo permitido porque podría ser un pecado capital en breve. Sería letal para las aspiraciones e ilusiones que tiene por subir una categoría en el mundo ascenso.
  No se quedó con el primer chico como anhelaba. Quizá el traspié no sea un real parámetro. Sobre todo cuando concluya esta final del Reducido. Tal es así que ante Laferrere también cedió de local, y luego sacó pecho en La Matanza. El Matador no demostró ante Talleres estar mentalizado en dar el batacazo ante el real candidato. Porque no supo cómo vulnerarlo. Careció de enjundia para plantarse como el guapo de esta crucial llave. Y lo pagó caro.
  El dueño de casa exhibió ayer varias facetas a lo largo de los laguneros 90 minutos. Aunque a la hora del balance hay que resaltar que no pudo hacer lo suyo. O no supo. Sin dudas, Cuffaro Russo y sus muchachos deberán buscar desde hoy mismo las respuestas que ayer no tuvieron a la hora de la verdad.
  En cuanto al partido, lo más saliente fueron las acciones donde el público logró levantarse de sus lugares. Hubo que esperar demasiado para ver algo de peligro. En realidad, el conjunto charrúa recién le dio trabajo a Granero a los 35’. Un tiro libre de Moya terminó en las manos seguras del arquero visitante, que al final de la velada terminaría siendo clave. En tanto, Talleres avisó de entrada que no venía a dar un paseo por la cuidad.
  Tal vez la noble propuesta de respetar el balón fue el punto más alto de la noche. Sin dudas, ambos comulgan el espíritu de jugar a la pelota en todo instante. Demostraron que en la C no todo es hacha y tiza, pese a que por momentos se dieron un poco. Dieron muestra de que si se quiere, se puede. Claro que la visita fue más práctica. Porque aprovechó que el charrúa había salido al escenario torcido. Le costaba hacer pie. Estaba errático. Aunque todos se fueron al descanso ofrendando poco.
  La mitad final fue un poco más entretenida. Y en esa lucha vistosa de estilos, Talleres sacó en el amanecer del complemento rédito con un golazo de Marcos Giménez. El volante ofensivo lanzó de la nada un misil que terminó haciendo explotar la esperanza charrúa. Luego el desafío se picó. Pero luego las aguas se calmaron y cada uno pudo navegar con tranquilidad, mientras intentaban plasmar su juego.
  No obstante, el Matador seguía desordenado. Era como que cada una de las líneas hablaban en otro idioma.
  Sin embargo casi emparda el juego a los 21’. Fue cuando Cristian Sánchez fabricó un penal. Pero el goleador Fernando Resler hizo lucir a Granero, quien le desvió el remate al Mellizo, que ayer no le salió una. Luego no pasó más nada serio. Sólo hubo que esperar que sonara el campanazo. Y todo Tablada quedó en la lona.
  Talleres, con poco, se quedó con el primer combate de los dos que ofrece esta popular contienda. La revancha será el próximo martes. El cinturón del segundo ascenso será para uno u otro. Por ahora le calza mejor al elenco de Remedios de Escalada. Pero el Matador buscará dar la gran nota y ponerle punto final a esta linda historia deportiva que viene escribiendo con tinta de sudor y humildad.

Todos bajo la bandera del Matador

No importaba si había sólo hinchas genuinos o eran simpatizantes por una noche. Mucha gente relacionada y vinculada al fútbol se acercó hasta el Gabino Sosa. Claro que también hubo otros que hacían mucho que no pisaban el estadio. Cualquier excusa valía la pena para llegarse hasta barrio Tablada y hacerle el aguante al equipo charrúa en esta histórica parada. La noche no terminó siendo fantástica por la derrota. Pero la masa le ofrendó un cálido y respetuoso aplauso al equipo cuando dejó la cancha masticando bronca. Ahora el Matador se jugará la última ficha el próximo martes en Remedios de Escalada. Y tiene aún la llama de la ilusión encendida.
Distintas generaciones de hombres y mujeres se congregaron en Tablada, que tuvo al Trinche Carlovich como máximo exponente entre esas casi 10 mil almas que dieron el presente en la primera final de la C. Todos fueron por lo mismo: ver ganador a Central Córdoba en un estadio que se vistió de gala e hizo recordar viejas épocas doradas. La gente llegó temprano y se fue tarde, soñando con repetir la historia de Laferrere. Le puso color y pasión a la noche como ameritaba la ocasión.

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