Domingo 07 de Septiembre de 2008
Necesitaba cambiar la imagen. Salía a la cancha con la tácita pero imperiosa obligación de mejorar su producción. Es que la agónica y apretada victoria del fin de semana pasado frente al débil CASA de Padua, donde su rendimiento dejó bastante que desear, no había pasado desapercibida. Y tenía un partido que en la previa se presentaba complicado. El duelo con Banco Nación aparecía como una prueba marcada a fuego, ya que un mal resultado lo podría relegar varios lugares en la tabla de posiciones. Inmerso en ese contexto salió a jugar Atlético del Rosario en el pasaje Gould. Sin embargo, la presión que le podía llegar a ejercer ese cuadro de situación no le pesó demasiado. Basado principalmente en el buen nivel que mostró en el segundo tiempo, Plaza consiguió un justificado triunfo por 32 a 13 (5-0), en el marco de la 8ª fecha de la zona Reubicación del torneo de la Urba. Y con la victoria ante el bancario logró sacar un poco de crédito.
Mostró otra cara. Supo aferrarse a sus puntos fuertes y disimular su falencias con criterio. Eso fue lo positivo, y si se quiere el principal argumento que puso sobre la cancha para poder festejar al cierre del partido. Pero la cuenta pendiente sigue siendo la intermitencia. Esa suerte de karma que tiene el conjunto del pasaje Gould, y que le ha generado varios dolores de cabeza, apareció en la primera mitad y opacó su buen comienzo.
Los ciclos que protagonizó Atlético durante ese período quedaron bien marcados. En líneas generales fueron tres. Tuvo un arranque prometedor, luego mermó en su rendimiento y finalmente levantó un poco. En otras palabras, dominó, fue dominado y después se emparejaron las acciones. El saldo de esa etapa fue un empate parcial 13 a 13.
Pero la ciclotimia que suele sufrir Plaza no pisó el escenario en el complemento. El equipo alcanzó un mayor grado de concentración y pudo mantener su rendimiento durante casi todo el desarrollo.
Cuando el reloj recién marcaba cuatro minutos Plaza apoyó. Y marcar en los primeros minutos siempre acarrea un plus. La tranquilidad que eso le significó al local le pintó un panorama distinto. Así fue como a través de una férrea defensa empezó a construir su triunfo.
El dominio territorial, el orden y la correcta neutralización de los ataques de su oponente fueron clave. Plaza, tras una gran intercepción, volvió a visitar el ingoal rival a los 23’ y estiró las diferencias aún más (25-13).
Ese fue el principio del fin. Más allá de algunas amenazas de Banco, manejó el partido y le cerró las persianas a los 40’ con otra contra. El saldo fue positivo, ya que mejoró y ganó. Además, se tomó revancha de la derrota que le propinó el bancario en la primera fase del campeonato.