Ovación

Plaza dio un salto de calidad

Triunfazo. Es la palabra justa para considerar la victoria que consiguió Atlético del Rosario. En esta oportunidad no se justifica ahorrar en elogios.

Domingo 10 de Agosto de 2014

Triunfazo. Es la palabra justa para considerar la victoria que consiguió Atlético del Rosario. En esta oportunidad no se justifica ahorrar en elogios. Por un cúmulo de motivos. En primera medida por la importancia. Después porque la consiguió ante el complicadísimo Belgrano. Pero el éxito por 27-21, por la 6ª fecha del Top 14 del torneo de la Urba, también acarrea un conjunto de importantes valores agregados. Entre ellos el nivel que mostró el equipo, su capacidad de reacción y la inteligencia para mantener la cabeza afuera del agua cuando la situación apremiaba. Sin medias tintas, el plazón tiró sobre la cancha una destacable cantidad de argumentos que alimentan sus aspiraciones de mantenerse bien firme en la pelea por el título. Pero también exhibió ciertas falencias claras que debe corregir. Entonces, hay que señalar que el desafío más exigente que tiene por delante es mantener todo lo bueno que hizo ayer, y corregir ciertos aspectos.

Plaza mostró varias facetas interesantes en un partido cambiante que estuvo plagado de emociones. Porque dejó en claro que puede. En la primera mitad, aprovechando el viento a favor, tuvo el dominio tanto territorial como de pelota. Y así inclinó la balanza a su favor. Con la obtención, el orden defensivo y táctico, el oportunismo y el criterio como estandartes doblegó a su rival.

Fue una muy buena producción que le significó irse al descanso arriba en el marcador con una diferencia de 14 puntos (24-10).

En el complemento la historia cambió. A Plaza se le hizo cuesta arriba. Porque el conjunto de Virrey del Pino se puso la pelota bajo el brazo y lastimó con el arma que más resultado le había dado en el primer capítulo: el juego continuado en velocidad y desplegado.

Entonces, el dueño de casa tuvo que sacar a relucir otra imagen. Se tuvo que arremangar. Porque en un cuarto su diferencia quedó reducida a sólo tres puntos, y no le encontraba la vuelta al rival que lo hería con cierta facilidad.

Como si eso fuera poco, en un período de tres minutos se quedó con dos jugadores menos por tarjetas amarillas. El panorama no era para nada alentador.

Plaza estaba en jaque. Casi de rodillas. Pero no claudicó. Apeló al amor propio, la inteligencia y el sacrificio para sacar el partido adelante.

Esa capacidad de reacción terminó siendo uno de los puntos más valorables del plazón. Porque se las arregló para detener a un equipo que se suele salir con las suyas cuando cuenta con espacios.
Al final a Atlético le salió redondo. Sufrió, pero consiguió un triunfo trascendental en su casa que le sirvió para enderezar el rumbo tras dos derrotas al hilo.

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