Domingo 24 de Agosto de 2008
El sufrimiento es el ladero incondicional de Atlético del Rosario en esta temporada. Eso volvió a ponerse de manifiesto ayer. Y otra vez fueron sus altibajos, los mismos que lo dejaron afuera de la pelea por el título del torneo de la Urba, los que hicieron que esa sensación vuelva a salir detrás de las bambalinas e irrumpa en escena. Pero esta vez corrió con mejor suerte. No terminó pagando con la derrota su intermitencia en el juego. La moneda cayó para su lado. Simplemente por eso logró cosechar una victoria importante desde lo anímico, pero que vuelve a dejar en evidencia que debe mejorar varios aspectos del juego. Fue por un apretado 20 a 17 (4-1) frente a Buenos Aires tras un partido chato, en el marco de la 5ª fecha de la zona Reubicación.
No obstante, el conjunto del pasaje Gould también mostró algunas facetas para destacar. Haber disminuido la cantidad de infracciones en su propio campo es un detalle que no puede pasar desapercibido. Además, la defensa y la obtención tanto en el line como en el scrum arrojaron un saldo positivo. Además, a la hora de atacar desplegado lastimó. Sin embargo, falló demasiado a la hora de realizar los últimos movimientos. Ese fue el motivo por el cual debió "cortar clavos" para hacerse con el triunfo.
Lo mejor de Plaza se vio en los inicios y en los cierres de los dos períodos. Fue en esos momentos donde reflejó su mejor versión. En los arranques logró estirar las diferencias en el marcador vulnerando el ingoal rival, mientras que en los últimos minutos aguantó y supo frenar a su oponente.
Después el trámite fue variado y chato. En la primera etapa el conjunto local mandó en las acciones, pero las equivocaciones en el manejo lo privaron de marcar más puntos. Y esa falencia hizo crecer a su rival de turno. Con el correr de los minutos Biei tomó confianza y, basando su ataque en el juego cerrado, empezó a jugar en terreno ajeno.
El complemento fue distinto. Buenos Aires siguió en carrera por el envión anímico que había tomado. Entonces, con la pelota, dominio territorial y una buena presión, obligó a Plaza, que mostró su peor cara, a defender y salir con el pie.
A 24’ minutos del final la diferencia a favor del local era sólo de tres puntos. Y el fantasma de una derrota, producto de no aprovechar las oportunidades para marcar, y el sufrimiento, comenzaron a rondar por el pasaje Gould. Pero esta vez la suerte estuvo de su lado. El marcador no sufrió modificaciones y Plaza terminó festejando. l