Platense siempre está volviendo
A fines del 76 ascendió, en 22 temporadas zafó casi siempre del descenso pero en el 99 bajó. Y ahora, tras 22 años regresó a primera. Una historia de alegría y sufrimiento al filo de la cornisa.

Jueves 04 de Febrero de 2021

Platense volvió a primera después de 22 años de luchar en categorías del ascenso y, como dibujando una metáfora tanguera, podría decir lo mismo que Aníbal Troilo. “Si siempre estoy volviendo”, sostuvo alguna vez Pichuco hablando sobre el barrio, ese barrio que es alma máter del corazón calamar. La historia del club del barrio Saavedra porteño está plagada de idas y vueltas, coqueteando entre el brillo del fútbol grande y el barro del ascenso.

Cuna de grandes jugadores, desde David Trezeguet hasta el Chacho Eduardo Coudet, pasando por Esteban Fuertes, Mariano Dalla Líbera, Alfaro Moreno, Claudio Spontón, Alfredo Cascini y el mítico Santiago Vernazza, Platense supo de tardes de gloria y de las otras en un derrotero siempre al filo de la cornisa en el fútbol argentino.

Siguiendo con el tango, “primero hay que saber sufrir”, dicen los hermanos Expósito en el ajetreado “Naranjo en flor” y la acepción le cae al dedillo a Platense. Para llegar al ascenso logrado el fin de semana pasado ante Estudiantes de Río Cuarto tras una infartante definición por penales, en la cancha de Newell’s, debieron pasar 22 años entre la B Nacional y la Metropolitana, que el marrón y blanco surfeó con dispar suerte luego de haber estado siempre a los tumbos durante 22 temporadas, eludiendo casi siempre el descenso desde el 77 hasta el 99, aunque también a punto de dar el zarpazo.

Antes de eso subió y bajó desde su fundación en 1905, la que tiene un dato singular: un grupo de amigos del barrio Recoleta apostó a las patas del caballo Gay Simon, del stud Platense, que ganó y posibilitó la compra de camisetas y pelotas para el club en ciernes. Los colores elegidos fueron los mismos de la camisa del jinete ganador: marrón y blanca. También compraron un inflador.

En el amateurismo y en el profesionalismo, Platense alternó buenas campañas, aunque nunca salió campeón, y temporadas en las que debió lidiar hasta el último instante con el descenso, aunque tiene varios hitos en su haber que lo acercan a los poderosos, como su vecino de barrio: River.

En 1951, al influjo de la invasión de equipos argentinos a Europa, los calamares también iniciaron una gira por aquellos lares y vencieron 3 a 2 al poderoso Milan de Italia, que ostentaba dos años invicto en el estadio Giusseppe Meazza y que a la postre sería el campeón del calcio de ese año. El saldo de la gira no fue del todo positivo, ya que perdieron 4 y ganaron 2, pero la victoria ante los rossoneros los catapultó a la consideración de todo el mundo.

Desde que en el 76 salió campeón de la B (al final de ese año jugaría el Nacional, donde no había descensos), a partir del 77 peleó casi siempre el descenso y se mantuvo en la A en todos los años, no sin antes tener que batalla hasta el final. Ya en el primer año, en el 77, patearon 22 penales para desempatar con Lanús tras 120 minutos de juego. En el 78 le ganó a Chacarita en la última fecha y zafó por un punto más que Banfield y Estudiantes de Caseros. En el 79 ganó un cuadrangular y mandó a la B a Gimnasia, Chacarita y Atlanta. El del 80 fue su mejor año: 4º. En el 84 sepultó a Central y el hito más recordado quizá sea en el 87, cuando Central volvió y salió campeón tras empatar 1 a 1 ante Temperley, en cancha de los celestes. Los últimos 20 minutos de este cotejo parecían “de más”, ya que con la igualdad los canallas lograban el título y los celestes zafaban porque River vencía de local 2 a 0 a Platense. Pero Miguel Angel Gambier entró faltando 30’ y en los últimos 25’ con tres goles les dio el triunfo a los calamares, obligando a un desempate que, por supuesto, ganaron tres días después 2 a 0 en cancha de Huracán. Con goles de Gambier y Alfaro Moreno.

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Heroico. Chamaco Rodríguez celebra. Atrás, Gambier acaba de meter el 3º en River.

Curiosamente, en los 90 hizo campañas dignas pero en el 99 salió último y por promedio bajó a la B Nacional, en el 2002 descendió a la B Metropolitana, de la que ascendió y volvió a caer en 2010 y 2018. Y desde ese año inició este sprint que lo devolvió a primera.

De la mano del exrojinegro Juan Manuel Llop, Platense logró el regreso con mucho trabajo y sin sobrarle nada. Porque quizá siempre está volviendo volverá a codearse con los grandes. Dicen que una vez el mítico cantante de tangos Roberto Goyeneche se quedó afónico gritando un gol de su amado Platense frente a Central Córdoba en la cancha de Atlanta y que la hinchada marrón y blanca lo sacó del estadio porque esa noche cantaba en Caño 14. Sino el hincha más encumbrado, el Polaco fue quien desparramó en todo el mundo el amor por los calamares, un club de barrio bien porteño que cobijó su pasión por el fútbol desde purrete.

El Polaco dejó este mundo en 1994, con Platense en primera. Luego de 22 años de lucha, los calamares le ofrendan este regreso con un fondo de voz aguardentosa al ritmo de dos por cuatro.