Ovación

Piña que vale un título

Matthysse, de floja pelea, dejó nocaut al tailandés Kiram y se quedó con la corona welter AMB.

Lunes 29 de Enero de 2018

El chubutense Lucas Matthysse preocupaba, incluso desencantaba a muchos de sus seguidores que asistían al Forum de Inglewood y de repente sacó de la galera un formidable nocaut en el octavo round a expensas del tailandés Tewa Kiram.
La victoria del tatuado peleador sureño tiene el valor explícito de la corona welter de la AMB y el bonus implícito de dejarlo a las puertas de las grandes marquesinas. Antes de ese uno-dos que hundió en la lona a Kiram y generó un nocaut que vino de inmediato con una izquierda seca y certera, la actuación de Matthysse osciló entre lo mala y muy mala. Atado, lento, fuera de distancia, careció de determinación para imponer condiciones a un adversario alto, bien fundamentado, incómodo, y poca cosa más. Así pasaron siete rounds y fracción, demasiado tiempo si se toma en cuenta el primordial dato de que pese a su prolongado invicto el asiático dio más señales de aspiración a la supervivencia que a la noche consagratoria. Un jab mecanizado, más de contención que de apertura, alcanzó y sobró para destacar la eficacia de la madeja de Kiram y dejar en evidencia la insospechada impotencia del peleador de Trelew. Para que sea dicho de una vez, en el mejor de los casos Matthysse se encaminaba a una opaca victoria por decisión, suficiente para quedarse con el título vacante pero insuficiente para dar la talla del espectáculo y mucho menos para aprobar el examen de reingreso a las carteleras mayores.
Acaso hayan surtido efecto las enfáticas indicaciones de su entrenador, Joel Díaz; acaso haya llegado a la hora señalada la jerarquía y el fuego ausentes en otras ocasiones, lo mismo da: la velocidad, la puntería y la limpieza de sus golpes otorgaron a Matthysse un título absoluto que, por ejemplo, había resultado esquivo cuando militaba en la categoría de los 63 kilos y medio. Una pelea deslucida y una gran definición han convivido en un Matthysse que a los 35 años está abocado a aprobar una serie de materias pendientes, entre las cuales destaca la revancha con Danny García, aquel que le sacó su título anterior en 2013.
Matthysse deberá mejorar mucho en relación con su prestación ante el lungo tailandés, sin perjuicio de su irrevocable derecho a celebrar un triunfo fruto de un entrenamiento riguroso.

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