Ovación

Pases filosóficos en profundidad con Darío Sztajnszrajber

El filósofo le cuenta a Ovación qué se le puede preguntar a la existencia desde el fútbol, tema que incluyó este año en su seminario anual.

Sábado 09 de Junio de 2018

"Fútbol". Ese será el tema que desarrollará el próximo miércoles 13, un día antes del inicio del Mundial de Rusia, el filósofo Darío Sztajnszrajber. Lo hará en el seminario anual sobre Filosofía de lo Contemporáneo que está dictando desde abril en la Plataforma Lavardén. Si a usted le interesa el tópico, no intente participar de la charla: las butacas están ocupadas desde hace rato. Así de masiva es la asistencia a estos encuentros, divididos en dos semestres, uno por mes y de dos horas cada vez, que desde hace 12 años se proponen cuestionarlo todo.

Para jóvenes y adultos, con o sin formación filosófica, estas disertaciones están organizadas por la Facultad Libre, desde donde calculan que ya pasaron 18 mil personas. Algo así como una cancha de Central Córdoba completa. Ovación quiso saber qué se puede preguntar sobre la existencia desde el deporte más popular del país y Sztajnszrajber dio algunos pases en profundidad sobre identidad, violencia, idolatría y gol.

Para este hincha de Estudiantes y docente de todos los niveles educativos _desde primaria a posgrado_, si se realiza un relevamiento del tiempo contemporáneo se avizora un papel central del fútbol en la dimensión identitaria: "Es uno de los aspectos fundamentales que hace a la construcción de lo que somos".

Y, ¿qué somos? Sztajnszrajber no lo contesta pero sí dice que el fútbol hoy reemplaza lo nacional, lo artístico, lo ideológico o lo religioso y toma todas esas identidades y al mismo tiempo se diferencia de ellas porque proviene del juego, que poco tiene de candor.

"En esa lógica creo que es fundamental deconstruirlo, es decir pelearse contra esa forma en que el fútbol se presenta a sí mismo como un entretenimiento ingenuo, como si fuera sólo algo divertido". Y en ese sentido echó mano a algunas frases comunes.

"Uno escucha permanentemente invocaciones referidas a «pasarla bien yendo a la cancha» o «disfrutar de un partido»", pero dice que ahí mismo, en esas frases, hay una estrategia propia de muchas normalizaciones de la vida que siempre se presentan a sí mismas como "poco nocivas y neutrales", cuando no lo son.

"En el fútbol se juega una necesidad por parte del ser humano de sublimar cierta violencia que uno puede pensar que hace a lo que somos y que se conjura en una cancha a través de nuestros representantes. Entonces, en vez de estar matándonos uno contra otros diariamente, uno encuentra en su equipo de fútbol la representación de esa violencia que por suerte no emerge. Vamos a la cancha y queremos ver a nuestro equipo vencer a otro y en ese vencer el campo de batalla se convierte en campo de guerra. Hay una representación en ese doble sentido: se representa lo violento en un espectáculo con actores que drenan esa violencia que nos constituye".

Otra partido que se jugará en este clima mundialista será seguramente el de la representación nacional, la patria.

Para Sztajnszrajber sin embargo, esos conceptos bien podrían representarse en otras prácticas que no sean la exaltación de la camiseta.

"El compromiso con lo nacional es un compromiso con el otro: como docente, como ciudadano. La patria se construye en el día a día y no en 90 minutos".

Ahora bien, cómo la lleva alguien que intenta analizar críticamente la existencia y es futbolero. Lo responde así: "Con dualidad esquizofrénica". Porque dice que quienes trabajan en filosofía y ciencias sociales pueden encontrarse "viendo un partido y pidiendo a Dios que Argentina meta un gol y en ese mismo acto te das cuenta de que creíste en Dios de repente, cuando te pasaste toda la vida dudando o querés que el otro desaparezca cuando te pasaste toda la vida defendiendo la hospitalidad. Esa dualidad es con la que se vive".

Se le pregunta por "el amor", otro gran tema filosófico. Pero ese que refiere a la camiseta que enarbola el hincha. El filósofo corrige y dice que más que amor eso se trata de "idolatría", un aspecto que tiene más que ver con la religión.

"Nuestra relación con el fútbol tiene fuertes aspectos religiosos, se vuelve dogmático, autoritario y sobre todo apasionado. Cuando Marx define a la religión como el opio de los pueblos no sólo está diciendo que si el fútbol fuera una religión sería una instancia de sujeción. El opio también causa placer, adormece y atonta. De parte de quien lo consume hay goce. Hay algo que tienen el opio y el fútbol: generan adicción y deseo".

Y como el fútbol es todo esto que enumera el filósofo y también es gol se aprovechó la ocasión para preguntarle.

¿Qué sería el gol para Epicuro?

Un orgasmo.

¿Para Platón?

La entrada al mundo ideal.

¿Para Diógenes?

El motivo para gritarle al contrario sin ningún tipo de censura.

¿Para Kant?

Homologaría el gol al merecimiento, sólo lo festejaría si fuera merecido en relación al partido.

¿Para Nietzsche?

Eso sería como el afloramiento de lo dionisíaco.

¿Para Marx?

Una forma de enajenación.

Filosofía y fútbol. La vida misma.

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