Ovación

Partidos jugados en la cabeza

Las cargas psicológicas que se pueden poner en juego, en cada jugador o en todo el plantel, al ganar o perder un clásico.

Martes 12 de Febrero de 2019

En la previa, durante y después, en los clásicos se analizan sobremanera cuestiones técnicas y tácticas del partido, se barajan estadísticas y se arrojan un sinnúmero de vaticinios del resultado. Ahora bien, ¿cuál es la carga psicológica que se pone en juego en un encuentro deportivo tan brutalmente competitivo como el clásico entre Central y Newell´s en el que no faltan los hinchas, jugadores y técnicos que creen que se trata de "ganar o morir"? ¿Qué pasa en el ánimo cada futbolista? ¿y en el de todo el equipo? ¿Es verdad que los partidos se ganan o pierden también con la camiseta? Ovación le pidió opinión a psicólogos en contacto con deportistas o formadores de entrenadores y educadores. Arriesgaron algunas respuestas, previa salvedad de que no son los analistas de quienes disputaron el último clásico rosarino. Incluso, varios ni siquiera vieron el encuentro. Sólo intentaron ayudar a pensar de qué se tratan los partidos jugados en la cabeza.

Los especialistas deportivos adelantaron casi en forma unánime que Central llegaba al clásico jugando "regular" y Newell´s, con menos clásicos ganados en el historial, se encontraba con mejor juego, más posibilidades de ganar y encima con la ventaja de jugar de local. Pero, ¿esto es ventaja o no?

"Depende", dice Víctor Welsh (psicólogo de la Universidad Nacional de Rosario, especialista en deportes y del equipo técnico de Frank Kudelka en Huracán, Talleres y Unión de Santa Fe).

Para él, puede vivirse la localía con "confianza" por estar en la propia casa o con "presión" por tener que garantizar resultados. Más cuando se trata de equipos donde muchas veces los jugadores o sus parientes (tal es el caso de Maxi Rodríguez) sufrieron las amenazas de sus barras o intimidaciones. Por ejemplo, en el clásico del domingo se vio en un alambrado la imagen del ex barra Pimpi Caminos bajo la frase "Desde el cielo te voy a alentar. Pimpi presente", en una muestra de idolatría a quien era su líder.

"Jugar con determinado rival provoca incomodidad, más presión y menos confianza y eso influye en los resultados negativos, tanto en lo individual como lo colectivo. A muchos jugadores la localía los puede motivar y a otros les juega en contra y esto no tiene siquiera que ver con la edad del jugador ni la experiencia, se pueden jugar muchas otras cosas, ligadas al carácter y la personalidad del sujeto, o al momento futbolístico: si un jugador de experiencia perdió varios partidos con el rival tradicional no es un dato menor, a tal punto juega lo emocional que hasta se producen lesiones y dificultades de recuperación por cuestiones emotivas", dijo Welsh, antes de agregar que se debe trabajar con la "tolerancia a la frustración". Dijo que es un error creer que todos los deportistas y equipos "triunfan", un tema por discutir. "Me pregunto en casos como el de Ricardo Centurión (lo separaron ayer del plantel de Racing), un hombre rebelde de las reglas y acusado de violencia de género, ¿es un buen ejemplo deportivo para un chico?, ¿goza de triunfos o más bien de derrotas?". En cambio para la psicóloga Nelly Giscafré (del equipo nacional de tenis femenino, ex psicóloga de Las Leonas y coordinadora del servicio de Psicología del Cenard) el eje puede no pasar por el plantel: "A veces la presión por la derrota en estos partidos no pasa tanto por los jugadores como por los técnicos a quienes se los echa fácilmente tras un clásico como si no fueran humanos y no necesitaran trabajar. Si un equipo gana bien con otros equipos y con uno no puede, hay que hacer un diagnóstico: ¿se falla en lo físico, lo técnico o lo mental? Y si la respuesta es esta última hay que trabajar el tema y revertirlo inteligentemente. Yo creo en la mística, hay que recuperar la mística del equipo, hay que volver a jugar al fútbol, por ejemplo, no jugar contra una camiseta", dijo Giscafré.

Por último, el psicoanalista de la UNR Néstor Vega opinó que no cree demasiado en el peso de las influencias externas al juego. "Sé que existen múltiples condicionantes pero me parece que lo fundamental en el desarrollo del juego es la conjunción de habilidades técnicas individuales y colectivas y el profesionalismo deportivo", dijo. El analista aseguró que los equipos de Newell's y Central no poseen esas tres cualidades. "Hace mucho tiempo que los equipos de la ciudad carecen de dichos recursos tanto en jugadores como en técnicos. En esa carencia entra a tallar mucho más la carga psicológica y muchas veces existe más miedo a perder nuevamente que el deseo arriesgado de vencer. Esto se traduce luego en «rachas» temporarias o en «paternalismos» históricos".

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